Obras Singulares
Virgen con el Niño
Niculoso Francisco Pisano (documentado entre 1502 y 1529)
Azulejo polícromo, Hacia 1520-1529
Mayólica italiana, 18,5 x 18,5 x 2,5 cm
Colección Junta de Andalucía
Comentario
Durante los siglos XV y XVI, la pintura adquiere en Italia un enorme prestigio y protagonismo ante las demás formas de expresión artística, que por ello aspiran a imitarla. Los artesanos de cualquier rama del arte aprenden a ser pintores o se sirven de los diseños de estos para ejecutar sus obras, y ello se produce en el bordado, la taracea de madera, el esmalte, la talla ornamental, los tejidos y, por supuesto, en la vajilla cerámica y los azulejos. Es entonces cuando surge el género cerámico llamado en Italia istoriato, que convierte la cerámica en soporte de narraciones y figuraciones mitológicas, bíblicas y devocionales. No sabemos si Niculoso Francisco fue un pintor de caballete que aprendió los procedimientos técnicos de la cerámica o si fue un ceramista de nuevo cuño y, por tanto, entrenado ya como pintor examinado por ese gremio. En cualquiera de ambos casos, sus obras fueron posibles gracias a su refinada formación artística y a que la química de los colores había hallado en su país un nuevo tipo de pintura vitrificable que permitía pintar con pincel sin que los pigmentos se confundieran, así como combinar los colores puros para lograr los matices que precisaba la nueva pintura figurativa. No servían ya para esta nueva forma de trabajar los vidriados propios de la azulejería mudéjar con que se decoraban los azulejos de cuerda seca y de arista y se bañaba la alfarería. La nueva pintura cerámica será realizada sobre un esmalte blanco, opacado añadiendo estaño al plomo y la sílice, que antes producían un vidrio transparente. Sobre dicha base, los nuevos pigmentos-colores podían aplicarse y combinarse como los del temple o los del óleo. Ese nuevo procedimiento se inventa en la Italia central y será a finales del siglo XV cuando un artista llamado Niculoso Francisco (activo entre 1502 y 1529) emigra de Italia a Castilla, se instala en Sevilla y aplica sus conocimientos a la parte más selecta de sus obras, convirtiendo así la capital andaluza en la primera ciudad fuera de Italia donde se practica esa nueva forma de pintura.
Niculoso es el pintor de cerámica mejor conocido de ese periodo gracias a la notable producción que de él conocemos en España, ya que nada se sabe de lo que pudo haber pintado en Italia. Una de sus obras más tardías debe de ser la que aquí se comenta, un azulejo de origen desconocido, como tantas otras obras adquiridas en el comercio de antigüedades, aunque es muy probable que fuese pintado en su obrador del barrio de Triana en fecha cercana a su fallecimiento en 1529. Lo avanzado y maduro de su estilo renacentista parece avalar esta datación aproximada, puesto que, aunque en los aspectos ornamentales su estilo es muy renacentista desde el inicio, las partes figurativas de sus obras, especialmente las tempranas, estaban muy marcadas por las estampas de origen flamenco y germánico. En este caso, sin embargo, está ausente cualquier resto de arcaísmo y es más bien el arte renacentista el que inspira esta pequeña pero delicada pieza.
La fórmula iconográfica seguida en la obra fue muy frecuente al final del gótico, aunque en este caso las formas son plenamente renacientes. La figura de María brota de una corola como si ella misma fuera una flor, fórmula que recuerda la manera en que terminan superiormente los árboles de Jesé que rodean dos de sus retablos más importantes, el de la Visitación, hecho para Isabel la Católica en 1504 [FIG.1], y el de Nuestra Señora de Tudía, en el santuario del mismo nombre en la provincia de Badajoz, obra datada en 1518. Por el pequeño tamaño de la placa, es probable que en origen estuviese situada sobre el dintel de alguna puerta.
Alfonso Pleguezuelo Hernández. Arte del Renacimiento en Sevilla. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, 2022, p. 118-120.

