Las Colecciones

Incremento del PH

Adquisiciones 2008

Lola Martín Martín (Ayamonte, 1903-1988)

Viejo Estero de la Ribera.

Hacia 1950.

Óleo sobre lienzo.

Medidas: 97 x 77 cm.

El Estero constituyó el objetivo esencial de los paisajes más característicos de esta autora. Recoge un momento irrepetible de una imagen de la ciudad, pues en los años sesenta la zona fue ampliada hacia el sur, quedando cerrado el canal y desapareciendo este punto de atraque al imposibilitarse la entrada de los barcos. 
Recurre especialmente al estudio de la perspectiva, crea ilusión de alejamiento espacial.
En un primer plano, las barcas, absolutas protagonistas de la composición.

Adquisiciones 2005

José Mª Labrador

Paisaje de Campofrío, s.a. (1925).
Óleo sobre lienzo.
64,9 x 85,1 cm

Pese a que, por formación, debiera ser adscrito a la escuela sevillana, lo cierto es que la ausencia casi absoluta de la temática sevillana y su preocupación por la cultura tradicional de la Sierra de Huelva hacen de José Mª Labrador una figura singular, interesada por la consideración artística azoriniana del paisaje natural.

Pese a su pintoresquismo, en los paisajes de la serranía onubense que el pintor realiza en la década de 1920 se ponen en valor los recursos plásticos del lenguaje modernista, con estudios tomados del natural y una pincelada directa y empastada y encuadres naturalistas que recuerdan a los estudios de Carlos de Haes. El aspecto solitario y descarnado de este "Paisaje de Campofrío" y la ausencia de firma, dan a la obra categoría de estudio del natural y viene a significar que el cuadro quedó inacabado por falta de alguna sesión.

Adquirida en subasta mediante derecho de tanteo a Arte, Información y Gestión por valor de 1859,64.

Adquisiciones 2008

José Fernández Alvarado (1871-1935)

Marina.

Óleo sobre lienzo.

Medidas: 42 x 64 cm.
 

Autor importante para la historia del arte onubense y en especial para el Museo de Huelva, Alvarado fue director de la Escuela de Pintura de Huelva y del Museo de Bellas Artes.
Surgido como pintor en la Escuela paisijística de Málaga, donde tuvo como maestro a Muñoz Degrain y a Moreno Carbonero, ganó la Cátedra de Dibujo en 1920, en el Instituto de Enseñanza de Huelva. 

Se dedicó fundamentalmente al paisaje, es especial a las marinas de las que ésta es un buen ejemplo.

Donaciones 2008

José Caballero (Huelva, 1916 - Madrid, 1991)

Premonición del verano
Óleo sobre lienzo.
1945.
Medidas: 126 x 96 cm.

Obra de gran importancia, por ser autoría de uno de los artistas más representativos de la pintura contemporánea onubense y muestra de la maestría de la vanguardia  española. Está encuadrada en la úlima etapa surrealista del pintor, con matices que la relacionan con otras creaciones de tintes simbólicos. Es una obra de sencilla composición, en perspectiva, conseguida con la utilización de una arquitectura de líneas puras, que recuerda a las casas de las zonas desérticas. Tanto la ambientación como la aridez que se percibe en la pintura, unida a  cierta melancolía, y un juego de luces y sombras y predominio de paleta de colores cálidos,  evoca la imagen veraniega de ambiente seco y caluroso, no sin cierto misterio.
Una figura femenina sentada, con ligero vestido blanco, centra la composición. Su cabeza queda parcialmente tapada, por una tela que hace de toldo, lo que impide ver la expresión del rostro y acentúa lo enigmático de la escena. En actitud de reposo, no atiende a la llamada de otra figura, situada detrás de ella, cuyo rostro no está definido.

Adquisiciones 2002

José Caballero

Escenas Musicales, 1952.
Acuarela y plumilla sobre papel.
52 x 74 cm.

Obra en que el estilo del autor evoluciona desde las producciones surrealistas a una etapa en que simplifica y depura, inspirándose en la construcción de las naturalezas muertas del Siglo de Oro.

 

Adquirido a Dña. Margarita D''Olhaberriague para el Museo de Huelva, por 9.015,18 euros.

Adquisiciones 2005

José Caballero

Al Toro, 1983.

Aguafuerte, aguatinta  y carborundum.

Huella de plancha: 32,5 x 29 cm.
 

Interesante para el arte onubense es la figura de José Caballero Muñoz-Caballero (Huelva, 1916 - Madrid, 1991) que inicia su formación a la sombra de Daniel Vázquez Díaz y de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, vinculándose pronto a la Residencia de Estudiantes y al teatro universitario "La Barraca". Al estallar la Guerra Civil se aleja de la pintura, incorporándose de nuevo a ella hacia 1950 para convertirse en puente entre los artistas de antes y después de la Contienda.

Pintor de calidad y dibujante extraordinario, presenta una obra en constante evolución, desde un surrealismo inicial hasta la abstracción de su etapa final, recalando también en un particular expresionismo, cubismo y figurativismo. Pepe Caballero tuvo asimismo una importante actividad grabadora, aspecto que queda representado en nuestras colecciones con las obras "La suerte o la muerte"  adquirida por la Consejería de Cultura en 1999 , y "Al toro" cuya adquisición se produjo en 2005.

Fechada en 1983, la obra "Al toro" está constituida por 20 grabados: al aguafuerte, aguatinta y carbirundum , que se acompañan de sus correspondientes textos del escritor José Bergamín:

Un toro oscuro asomó del chiquero: vio tanta luz en la plaza que se volvió para dentro.

Aquí no hay nada que hacer, que un torito que aqui había dio un resoplido y se fue.

Compare, yo he visto un toro en la puerta de Jerez. Compare, si usted lo viera: la misma cara de usted.

Adquisiciones 2003

José Caballero

Torneo, 1960.
Técnica mixta sobre lienzo.
95 x 115 cm.

Esta obra se enmarca dentro de la producción de finales de la década de los 50 y primera mitad de los 60, en la que las formas rotundas se imponen, siendo claramente intuible la influencia del pintor onubense Daniel Vázquez Díaz, así como su personal interpretación del cubismo.

Adquirido en subasta mediante derecho de tanteo, por 15.111,20 euros.

Adquisiciones 2007

José Caballero

El hombre del estercolero, 1.946.
Óleo sobre lienzo

61 x 50 cm.

La obra de este artista onubense atraviesa el siglo XX casi al completo siendo punto de referencia para el arte español de esta centuria. Nacido a comienzos de siglo, desde joven muestra sus inclinaciones artísticas de la mano de su maestro José Fernández Alvarado en el Museo de Pintura de Huelva. Con su llegada a Madrid, comienza una etapa transcendental en su trayectoria al entrar en el taller del pintor nervense Daniel Vázquez Díaz y al vincularse con figuras de la vanguardia madrileña como el poeta Federico García Lorca o el pintor constructivista Joaquín Torres- García. Tras la contienda civil vuelve a Madrid y deja a un lado su dedicación a la pintura por exigencias económicas. Hasta que en 1946, año en el que realiza esta obra de marcado carácter surrealista, comienza de nuevo su acercamiento al mundo de la pintura al ser invitado por Eugenio d'Ors a participar en el III Salón de los Once. Según sus propias palabras, el Surrealismo fue para José Caballero el descubrimiento de un nuevo lenguaje de libertad a la vez que una forma de agresión hacia la burguesía imperante.

José Caballero

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, 1.934.

Aguada.

37 x 32 cm.

Esta obra pertenece a la etapa en la que José Caballero comienza a colaborar con el grupo teatral "La Barraca", considerado el introductor de un nuevo concepto escénico de teatro experimental. Realizada bajo el influjo surrealista la obra "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías" de Federico García Lorca, resulta ser un sistema de yuxtaposición de elementos de diversa índole que conforman una escena abigarrada de marcado carácter onírico. La llegada del Surrealismo a la carrera artística de José Caballero se produce de la mano del grupo de Alberti, Lorca y Neruda.

Donaciones 2007

Fernando Martínez Checa (1858-1933).

Baños flotantes en la Ría de Huelva.

Óleo sobre lienzo.

Firmado en 1897.

Medidas: 19 x 58 cms.

Martínez Checa es un pintor levantino documentado en Huelva como profesor de dibujo del Instituto desde finales del siglo XIX hasta 1907. Mantuvo una academia particular de pintura. Su labor paisajística, realizada al aire libre, se desarrolla por la capital y la provincia, formando parte del grupo de pintores que se aglutinan en torno a los paisajes de Alcalá de Guadaira.

Esta vista de la Ría de Huelva es excepcional por documentar los baños flotantes que tanto significaron para Huelva desde la Restauración hasta los años veinte del siglo XX, así como una vista general con embarcaciones, muelles, etc. Es el equivalente para Huelva, salvando las distancias, de las vistas del Arenal y del Río de la pintura sevillana de los siglos XVI y XVII. Se pueden contar con los dedos de una mano las pinturas de Huelva de esta índole que existen actualmente.

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