Las Colecciones

Obras Singulares

Tríptico: Ecce Homo. Dolorosa. San Juan Evangelista y donante

Luis de Morales, llamado El Divino.
Óleo sobre tabla.
Abierto: 80 x 104 cm.
1562-1568.
Procedencia
Legado de Dña. María Martínez de Pinillos.
Comentarios
Ésta es una de las grandes obras del Museo de Cádiz. Obra indiscutible del "Divino Morales", la figura más original del siglo XVI en España, de su mano salieron cuadros de exquisito lirismo y muy cuidada ejecución, como es el caso de este tríptico llamado "de la Casa de Oñate". En el centro, Jesús con la corona de espinas, con manto azul. A la derecha, la Dolorosa dirige su llorosa mirada a la figura central. En el lado izquierdo, Juan Evangelista con la cabeza en escorzo y manos cruzadas. También aparece la figura del donante.

Beato John de Houghton

Francisco de Zurbarán.
Óleo sobre tabla.
122 x 64 cm.
1637-1639.
Procedencia
Cartuja de Jerez.
Comentarios
La pintura de Zurbarán se caracteriza por la precisión del dibujo, el claroscuro que supera el tenebrismo y una genial aplicación del color. Abundan las figuras en primer plano sometidas a una luz fuertemente  contrastada con las sombras, en las que el color está dispuesto en grandes superficies, consiguiendo sensación de volumen y monumentalidad. Zurbarán supo expresar como nadie el sentido de la religiosidad monástica. El Beato John de Houghton era uno de los cartujos que decoraban el pasillo del Sagrario de la Cartuja de Jerez. Estas tablas forman una de las mejores series del artista.

Sainete de la Tía Norica

Popular.
Diverso: cartón, madera, hierro, tela.
Inicio en 1815.
Procedencia
Compañía de Títeres
Comentarios
Se trata de una muestra excepcional de las llamadas "artes populares". Se remonta a los inicios del Siglo XIX y constituye un aspecto importante del patrimonio cultural gaditano y andaluz. En su origen, las representaciones se iniciaban a partir de la Inmaculada y constaban, en primer lugar, de un Auto de Navidad y, a continuación, se representaba el sainete festivo de la Tía Norica. La clave de su pervivencia actual radica en que a lo largo de toda su historia ha sabido adaptarse en sus guiones a los diversos cambios a escala local y nacional, además de la improvisación cotidiana en cada representación.

Autorretrato

Victoria Martín de Campo.
Óleo sobre lienzo.
63 x 46 cm.
Procedencia
Colección de la autora.
Comentarios
La escuela gaditana neoclásica destacó gracias al motor que representó la creación de la Escuela de Nobles Artes, posteriormente Academia. Los pintores gaditanos Manuel Montano y Victoria Martín ilustran perfectamente las principales características de la pintura neoclásica: dibujo lineal y acromía del color. Este autorretrato de Victoria Martín está a la altura de las mejores obras francesas, de la escuela de David, de la época.

Azotea gaditana

José Pérez Siguimboscum.
Óleo sobre lienzo.
82 x 57 cm.
Comentarios
Escena costumbrista pintada desde la azotea de la vivienda nº 6 de la calle Antonio López de Cádiz. Esta obra, de meticuloso realismo, tiene el interés de reproducir los tipos principales de torres gaditanas. De fondo, y en primer plano, la torre del Convento de San Francisco. Es claro el interés del artista por el color y, sobre todo, por la luz de Cádiz.

Estudio de paisaje, La Barrosa

Felipe Abarzuza.
Óleo sobre lienzo.
63 x 73 cm.
Hacia 1930.
Procedencia
Colección del pintor.
Comentarios
Discípulo de Sorolla, reconocido como el mejor artista gaditano de la primera mitad del siglo XX, Felipe Abarzuza es un buen exponente de la aplicación de los modos impresionistas al costumbrismo local. En las numerosas obras de su mano que conserva el Museo destacan sus progresos en el estudio de la luz y del color aplicados a los paisajes gaditanos.

Gades

Juan Luis Vasallo.
Piedra caliza.
174 x 54,5 x 56,5 cm.
1948.
Procedencia
Colección de la familia del pintor.
Comentarios
La obra es un tributo y homenaje a su tierra natal, sugerida por una muchacha que miraba hacia el mar en la playa gaditana. Con esta escultura, presentada en yeso, Vasallo logró la Primera Medalla en la exposición nacional. Una copia en bronce preside la entrada al puerto de Cádiz.

La Sagrada Familia

Peter Paul Rubens. Atribuido.
Óleo sobre cobre.
23 x 32 cm.
Hacia 1635.
Procedencia
Colección del Almirante Lozano.
Comentarios
Deliciosa escena característica de Rubens, en estilo, modelos, composición y colorido. La Virgen tiene sobre un cojín blanco al Niño Jesús; a la izquierda un ángel ofrece unas uvas al Niño; a la derecha se aprecia media figura de San José: esta escena se repite frecuentemente en la obra de Rubens. Sin embargo, tanto el material en el que está pintado como cierta pesadez en su factura hacen pensar en  su taller, sin desechar la intervención de la propia mano del maestro.

Las Puertas de Tierra. Cádiz

Federico Godoy
Óleo sobre lienzo
78 x 40
1925
Procedencia
Colección de la familia
Comentarios
Escena de la entrada a Cádiz, las "Puertas de Tierra" reproduciendo el estado del monumento antes de las obras de urbanización que sufrió la zona. Cuadro lleno de movimiento, luz y color en el que Federico Godoy, uno de los mejores pintores gaditanos, expresa lo mejor de su obra, libre de los academicismos de su primera época.

Los Frutos

Guillermo Pérez Villalta.
Vinilo sobre lienzo.
180 x 254 cm.
1994.
Comentarios
La obra, concebida como un díptico, recuerda a una composición renacentista. Pertenece a una serie que el pintor realizó en 1993 y 1994, interpretando diversos temas relacionados con la mitología clásica en los que los que recrea, mediante la representación de la figura humana y de espacios arquitectónicos, diferentes símbolos extraídos de la cultura occidental y oriental. 

© Guillermo Pérez Villalta, VEGAP, Cádiz 2004
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