Las Colecciones

Obras Singulares

Ecce Homo

José de Ribera llamado "El Españoleto".
Óleo sobre Cobre.
57 x 46 cm.
Procedencia
Colección de Dña. Alejandrina Gessler de la Croix (madame Anselma).
Comentarios
Firmado en centro derecha: "Jusepe deribera/balenciano". El cuadro presentaba una enorme oscuridad producto de numerosas capas de barniz, algunas de ellas con carga de color. El resultado es un tono amarillo muy oscuro y muy intenso que hizo dudar a muchos especialistas sobre su autenticidad, llegándose incluso afirmar que se trataba de una obra de la propia donante, conocida pintora gaditana. La restauración efectuada en 1995 y el estudio consiguiente, realizado por el personal del propio Museo, permitieron descubrir una obra maestra, de las mejores conservadas en el Museo, con las carnaciones, la luz y el color propios del maestro Ribera. Asimismo, se determinó la autenticidad de la firma, situada bajo numerosas capas de barnices.

Capitel de volutas

Piedra caliza tallada y pulimentada.
Altura 28 cm. Diámetro de la base 18,5 cm.
Época fenicia arcaica (siglo VII a.C.).
Procedencia
Área de la Punta del Sur y Castillo de San Sebastián, Cádiz.
Comentarios
Este capitel es testimonio de la existencia en el extremo más noroccidental de la antigua isla de Cádiz de un importante edificio fundado en época fenicia. Plinio el Viejo señala que en esta parte de la ciudad de Gades existían dos templos: uno dedicado a la Venus Marina y otro a Cronos. Mientras que los hallazgos submarinos del entorno de la Punta del Nao y Castillo de Santa Catalina se han vinculado a la primera divinidad, este magnífico capitel señalaría la presencia en la Punta del Sur y Castillo de San Sebastián del templo de Cronos. Este dios no sería más que la versión romanizada de Baal que, junto con Melqart y Astarté, forman la tríada oficial de Tiro y, seguramente, de Gadir. Este tipo de capiteles, llamados también "protojónicos" o "protoeólicos", fueron bastante corrientes en Siria-Palestina en las construcciones patrocinadas por las diversas casas reales, como vemos en lugares como el primer templo de Jerusalén, Samaría y Megiddo. Resulta muy significativo que en una de las más conocidas representaciones de Tiro, concretamente un relieve del palacio asirio de Jorsabad (siglo VII a.C.), la gran metrópoli fenicia aparezca coronada por un edificio monumental, seguramente el templo de Melqart, cuya puerta está flanqueada por dos columnas con este tipo de capitales. ¿Indica este capitel del Castillo de San Sebastián la presencia en Gadir de construcciones sacras promovidas directamente por los reyes de Tiro? Al igual que en los capiteles del relieve de Jorsabad, la pieza gaditana carece de función arquitectónica. Es un capitel meramente decorativo, ya que su ábaco abombado impediría la colocación sobre el mismo de un dintel.

Estatuilla de Hércules Gaditano

Bronce a la cera perdida con incrustaciones de plata en los ojos. Numerosas restauraciones antiguas.

Altura conservada, 22 cm.

Época altoimperial romana (siglos I-II)

Procedencia
Entorno del islote de Sancti Petri (San Fernando-Chiclana de la Frontera, Cádiz).
Comentarios

La pieza permite apreciar toda la fuerza y vigor de Hércules, portando en su mano derecha las tres manzanas del Jardín de las Hésperides. Nos encontramos aquí con el viejo mito que vincula al héroe con el final del mundo conocido, tal y como lo concibió el escultor Lisipo en el siglo IV a.C., conocido gracias al célebre Hércules Farnesio, copia de época romana y adoptado como símbolo del Museo de Cádiz. No obstante, esta pieza plantea una serie de problemas de atribución que todavía no se han resuelto, dado que carece de contexto arqueológico. La opinión mayoritaria de los investigadores señala una datación en época altoimperial romana, siendo una copia en pequeño formato de la estatua de culto de Melqart-Hércules que existía en el famoso templo de Cádiz y que conocemos por monedas de época de Adriano. Las siglas H.G. aludirían a su carácter de ofrenda al santuario y su pertenencia a la propia divinidad "de Hércules Gaditano", que ya ha adoptado una iconografía totalmente helenizante, en contraste con su culto anicónico y liturgia oriental de épocas anteriores.

 [enlace a audio]  Para escuchar más información sobre esta obra, pincha aquí (archivo de audio/mpeg. 693 kb. en nueva ventana)

Estatuilla de divinidad

Bronce elaborado a la cera perdida.
Altura, 36 cm.
Época fenicia arcaica (siglos VIII-VII a.C.).
Procedencia
Entorno del islote de Sancti Petri (San Fernando-Chiclana de la Frontera, Cádiz).
Comentarios
Los cinco bronces fenicios aparecidos en los alrededores del antiguo templo de Melqart-Hércules que conserva el Museo de Cádiz constituyen un conjunto único en el mundo fenicio. Las fuentes clásicas de época romana coinciden en señalar el extraño carácter del culto practicado en este santuario gaditano, lleno de elementos netamente fenicios. Uno de ellos era la ausencia de imagen propia del dios, cuyos atributos se personificaban en la iconografía de otras divinidades de tipo egipcio (Osiris) y sirio (Reshef). En esta pieza vemos a Melqart como un trasunto de Osiris, con los cánones del arte faraónico, con faldellín (nemes) y la corona propia de este dios (atef). Melqart adquiere así un carácter funerario, similar al Osiris egipcio, como divinidad que muere y resucita. A decir del historiador romano Justino, la fama del templo gaditano se debía en buena parte a que conservaba las cenizas del cuerpo mortal de "Hércules".

Estatua de guerrero

Arenisca tallada con modelado de los detalles en estuco.
Altura 58 cm.
Época fenicia arcaica (siglo VII a.C.).
Procedencia
Plaza de Asdrúbal, Cádiz.
Comentarios
Representa a una figura masculina vestida con faldellín y bonete cónico en la cabeza. El rostro, pese al desgaste, permite distinguir las facciones y una característica barba puntiaguda, lo que da a la pieza un marcado aspecto oriental. La actitud del personaje es la de alancear a otra figura, hoy perdida, con la que formaría grupo. No sabemos si se trataba de un animal o de un guerrero. El conjunto se apoya en un plinto muy tosco. La pieza nos remite a algunas escenas de los marfiles fenicios de Carmona (Sevilla), pero su importancia histórica va mucho más allá ya que este hallazgo es la primera muestra importante de escultura fenicia en piedra en la Península Ibérica. Todo indica que formaba parte de la decoración de algún edificio importante de la Cádiz fenicia, aunque nada podemos decir al respecto, salvo que esta estructura se encontraba abandonada en época romana, pues la pieza se encontró rota en el fondo de un pozo de los muchos que existen en la isla gaditana. Nada sabemos sobre la identidad del personaje, pero la actitud parece reflejar una escena de lucha, posiblemente mítica. ¿Estamos ante uno de los trabajos de Melqart-Heracles en un momento arcaico de expansión de la leyenda?

Cabeza masculina de estilo oriental

Terracota hueca hecha a molde y con retoques a mano.
Altura, 17,5 cm.
Época púnica (siglos VI-V a.C.)
Procedencia
Entorno de la Punta del Nao, Cádiz.
Comentarios
Este hallazgo submarino se vincula al templo gaditano de la Venus Marina-Astarté, situado, según los textos clásicos, en la Punta del Nao. La costumbre de arrojar abundantes ofrendas al mar en esta zona, seguramente desde cortejos náuticos, refleja una vez más el carácter de protectora de la navegación que tenía esta diosa. La cabeza está trabajada con gran detalle, especialmente el cabello rizado, que pudiera ser una peluca postiza. La barba enfundada le proporciona un claro aire egiptizante y los ojos almendrados corresponden a los cánones artísticos habituales en el Próximo Oriente asiático. Estamos ante una representación de un personaje fenicio, que también es conocido en lugares como Cerdeña. Con este vivo aspecto aparecen los comerciantes cananeos en las pinturas de las tumbas egipcias del Imperio Nuevo, apreciándose en ellas el llamativo colorido de la indumentaria de estas gentes de Siria-Palestina. No obstante, aunque esta pieza gaditana es bastante posterior a las referidas representaciones, no parece que la atención por el aspecto personal hubiese disminuido entre fenicios y cartagineses respecto a sus antepasados del II milenio. Los romanos, enemigos mortales de los cartagineses, los calificaban de "afeminados" debido al tiempo que pasaban realizándose complicados peinados y, sobre todo, arreglándose la barba. Sabemos que en Cartago existieron barberos sagrados que se ocupaban de acicalar los cadáveres para el "último viaje".

Gran "thymiaterion"

Terracota hueca, con decoración hecha a molde y retocada a mano.
Altura, 65 cm.

Época fenicia arcaica (siglos VII-VI a.C.)

Procedencia
Entorno de la Punta del Nao, Cádiz.
Comentarios
Esta magnífico "thymiaterion" o quemaperfumes es una pieza única en el Occidente fenicio. Su aparición en las proximidades de la Punta del Nao, junto con una gran cantidad de hallazgos de tipo votivo, lo relacionan con el templo que, según Plinio el Viejo, se encontraba en este promontorio para el culto de la Venus Marina. Claramente estamos ante una romanización de la fenicia Astarté, que forma junto a Melqart y Baal la tríada oficial venerada en Tiro y, con toda probabilidad, también en Gadir. Astarté simboliza el principio femenino, la fecundidad y sus símbolos son el planeta Venus y la Luna, de ahí su importancia como divinidad asociada a la navegación astronómica. Este carácter procreador, náutico, astral de la diosa lo encontramos representado en el "thymiaterion" de Cádiz: flores de loto, embarcaciones, lunas y/o soles nacientes (no olvidemos que Venus sólo se ve durante el alba o el crepúsculo).  Este rico esquema compositivo aparece sostenido por tres sirvientes de aspecto egiptizante, uno en cada esquina de la pieza.

Sarcófago antropoide masculino

Mármol blanco tallado y pulido. En origen la pieza estuvo policromada.
Longitud, 219 cm.; anchura, 81 cm.; altura, 84,5 cm.
Época púnica (hacia 400 a.C.).
Procedencia
Cádiz, Punta de la Vaca
Comentarios
El descubrimiento de esta magnífica pieza dio lugar, en su momento, a la creación del Museo Arqueológico de Cádiz. 

Representa a un personaje masculino maduro, con cabello y barba bien arreglados, que sostiene en su mano izquierda una granada y en la derecha una corona de flores pintada, muy perdida. El personaje va cubierto por una túnica bajo la cual aparecen los pies desnudos. 

El trabajo de la piedra indica la labor de un artista griego o fenicio muy helenizado, buen conocedor de las técnicas de los grandes maestros del arte clásico del siglo V a.C. 

En 1980 apareció en Cádiz el sarcófago femenino, pero no abundan los sarcófagos antropoides de este tipo. Se conocen otros en Sicilia y, especialmente, en la ciudad libanesa de Sidón. La mayoría de los investigadores piensan que las piezas gaditanas son importaciones del Mediterráneo Oriental o del sur de Italia, que confirman el destacado papel de Gadir en el mundo fenicio. No obstante, también se ha defendido la presencia de un taller local. En cualquier caso, está claro que las personas que se enterraban en este tipo de sarcófagos pertenecían a la clase dirigente, pese a que los ajuares que poseían fueran muy escasos. El propio contenedor del cuerpo era por sí solo un elemento de prestigio al alcance de muy pocos.

Collar de la necrópolis fenicia

Oro y cornalina.
Longitud, 26,8 cm.
Siglos V-IV a.C.
Procedencia
Playa de los números, tumba D, Cádiz.
Comentarios
Collar compuesto por doce cuentas de oro y veinte de cornalina que se alternan. Tienen diversas formas: esféricas, cilíndricas y de huso. En el centro cuelga un medallón con una roseta de doce pétalos inscrita en dos círculos concéntricos de oro esmaltado. También cuelgan otros dos colgantes de oro, uno con forma de ánfora y el otro con forma de cabeza de carnero.

Escultura de emperador heroizado

Mármol blanco.
Altura, 1,90 m.
Siglo II d.C.
Procedencia
Sancti Petri, Cádiz.
Comentarios
Esta escultura fue encontrada en aguas de Sancti Petri por un buceador en 1905. Representa una figura masculina, desnuda, de la que no se conservan los brazos, la cabeza, el pie izquierdo y parte del derecho. El peso del cuerpo descansa sobre la pierna derecha, trazando suavemente la curva praxitélica. El apoyo de la pierna se refuerza por detrás con un pequeño pilar en forma de tronco. Sobre el hombro izquierdo lleva doblada una clámide que cae por la espalda. Representa a un emperador heroizado y ha sido asignada a la época de Adriano.
Mostrando el intervalo 11 - 20 de 50 resultados.