Las Colecciones

Restauración / Conservación

2016

Intervenciones en las piezas 2016

Cristo crucificado

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598 - Madrid, 1664) 
Cristo crucificado, 1638-1640
Óleo sobre lienzo, 250 x 192 cm

 

Este Cristo crucificado de Francisco de Zurbarán forma parte de los fondos iniciales con los que contó el Museo de Bellas Artes de Sevilla al crearse en 1835. La pintura ha sufrido en sus más de trescientos cincuenta años de existencia diversos avatares como traslados, almacenamientos precarios o intervenciones inadecuadas, con el consiguiente deterioro. El tratamiento, llevado a cabo por los restauradores Fátima Bermúdez-Coronel y Javier Chacón, ha permitido recuperar esta interesante pintura salida del taller de uno de los principales artistas del barroco español.

La restauración ha sido de carácter integral y se ha desarrollado en diferentes fases, iniciándose por los estudios técnicos y científicos-analíticos previos a la intervención directa sobre la obra. Esta primera fase combina el informe técnico y el estudio fotográfico realizado con distintas fuentes de luz (normal, rasante, ultravioleta), con las fotomacrografías y fotomicrografías, además del estudio radiográfico completo de la obra, así como los análisis químicos, para determinar los pigmentos, cargas,  aglutinantes  y barnices que componen el estrato pictórico. También se ha realizado el estudio de la estructura del tejido y la naturaleza de las fibras. Todas las informaciones aportadas  permitieron conocer el estado de conservación en profundidad, evidenciar las patologías y daños que presentaba, así como identificar los materiales empleados y la técnica de ejecución. Con todo ello se pudo determinar con precisión como debían de desarrollarse las distintas etapas del proceso de intervención.

Para el tratamiento sobre el soporte, dada su fragilidad y los múltiples añadidos y deformaciones que presentaba, ha sido necesaria una forración con un nuevo tejido de lino, que aporta consistencia a la tela original  y consolida los estratos pictóricos. Con posterioridad se ha procedido a retirar los numerosos repintes y estucos desbordantes, realizados en antiguas intervenciones, que se encontraban alterados y oscurecidos, así como los barnices oxidados, todo lo cual falseaba la apariencia visual de la obra. 

Las fases siguientes: estucado, reintegración cromática de lagunas en la capa pictórica y  protección final con barniz, han dado a la obra su aspecto actual, próximo a su concepción original, que permite apreciar en toda su integridad la calidad pictórica de este interesante lienzo de Francisco de Zurbarán.

San Lucas y San Marcos

Francisco Pacheco (1564 - 1644)
San Lucas y San Marcos, 1605 - 1610)                                                 
Óleo sobre tabla, 25'5 x 50 cm 

       
Se trata de una predela que procede del retablo de San Juan Bautista que estaba situado en la nave del Evangelio de la iglesia del Convento de Pasión de Sevilla. Pacheco la pintó entre 1605 a 1610 y formaba pareja con otra dedicada a los otros dos evangelistas, San Juan y San Mateo. 
Entran a formar parte de la colección del museo de Bellas Artes de Sevilla tras la Desamortización de 1869 y, ya entonces, tenía un estado de conservación regular según la documentación de la recepción de la obra. 
Con motivo de la exposición sobre Pacheco teórico, artista, maestro,  que ha tenido lugar entre  marzo y junio del 2016 en el museo de Bellas Artes de Sevilla, se realiza un completo estudio físico-químico encaminado a un mejor conocimiento de la obra, de la técnica y del estilo del pintor, así como a determinar los daños y a aplicar las medidas terapéuticas más adecuadas para su conservación y restauración. Cuando entra en el taller, un año antes aproximadamente, su estado era deficiente sobre todo a nivel de película superficial y pictórica. Presentaba una oxidación importante del barniz que daba a la obra una tonalidad muy amarillenta y un aspecto general opaco y oscuro.  El barniz oxidado actuaba cómo filtro amarillo alterando de forma importante el color original. Los matices eran inapreciables y la obra resultaba plana y sin profundidad. La adhesión de los estratos pictóricos era débil, tenía numerosos levantamientos con peligro de desprendimiento. El soporte, una tabla de roble, se encontraba, a pesar del ligero alabeamiento, muy estable. 
  Una curiosidad es que tanto el aparejo (preparación e imprimación del soporte) como la capa pictórica no llegan hasta el mismo borde de la obra, sino que hay unos 5 mm en todo el perímetro donde queda el soporte visto. La causa posiblemente sea que la tabla se preparó y pintó con un enmarcamiento retablístico colocado encima. De hecho presenta las típicas ¿rebabas¿ con el engrosamiento de los filos. El aparejo en el momento de la aplicación, algo fluido, se llegó incluso a ¿colar¿ por debajo de la enmarcación superpuesta, de forma que en algunas zonas aparece con muchas burbujas de aire por ser inaccesible para su alisado y lijado. También encontramos pequeños  restos de oro sobre bol por el anverso.  En las fotomicrografías podemos observar como la pintura original cubre parcialmente dichas zonas de oro lo que indica que el proceso de dorado de la moldura también se realizó prácticamente de forma simultánea al de ejecución de la pintura y en la fase casi final. 

A la obra se le han realizado los siguientes estudios: fotográfico (fotomicrografía y fotomacrografía, luz UV, rasante y normal), rayos X, estudio microscópico, reflectografía IR, análisis de los estratos pictóricos, análisis del soporte.

El Proceso de restauración ha consistido en: 
 
     Fijación general de la película pictórica
     Limpieza del reverso y consolidación de zonas inestables 
     Eliminación de repintes, estucos desbordantes y gotas de cera
     Limpieza del barniz oxidado
     Estucado de lagunas de pintura y/o preparación
     Reintegración cromática de lagunas 
     Barnizado en dos fases, una intermedia a brocha y una final pulverizada
     Acondicionamiento del nuevo marco, el que tenía no era el original y estaba en  y protección interior de la caja con fieltro
     Montaje en el nuevo marco
     Colocación de Oz clip para sujeción a la pared
     Pletinas con caucho sintético (neopreno) en la zona en contacto con la obra  

Restaurada por Mercedes Vega Toro 

Serie de Santos

Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda 1564 - Sevilla 1644)
Serie de santos, hacia 1610
Óleo sobre tabla 56 x 29 cm

 

Este conjunto de seis pinturas sobre tabla (madera de roble), realizadas por el pintor Francisco Pacheco, proceden de un retablo que se encontraba en la iglesia de san Esteban de Sevilla. En las tablas se representan diferentes imágenes de santos: Santa Isabel de Portugal, San Benito Abad, San Francisco de Asís, San Pedro, San Jerónimo y San Luis, rey de Francia. Con motivo de la preparación de la exposición temporal Pacheco. Teórico, artista y maestro (1564-1644), celebrada en el museo entre marzo y junio de 2016, se incluyeron estas pinturas en el programa de restauraciones, a fin de presentarlas en la citada muestra.
Al inicio del tratamiento las obras presentaban una acusada oxidación del barniz que había provocando un aspecto amarillento y opaco que ocultaba el colorido de la pintura original. La intervención ha consistido en la eliminación de este barniz alterado, así como de los repintes puntuales que aparecían en las seis pinturas. Además, se han estucado las pequeñas lagunas existentes y se han retocado cromáticamente integrándolas visualmente. El reverso de las tablas presentaba un engatillado que impedía el movimiento natural de la madera y había provocado la aparición de alguna grieta en el soporte. Esta estructura de refuerzo ha sido retirada en el proceso de restauración.

Esta serie ha sido restaurada por Ana de la Puerta Vázquez

Virgen del Clavel

Pedro Villegas Marmolejo (atribuido) (Sevilla 1519-1596)
Virgen del clavel, hacia 1580
Óleo sobre tabla, 170,2 x 84,2 cm

 

El examen previo a la restauración de esta obra señaló múltiples datos y alteraciones que afectaban a la estabilidad del soporte y de la capa pictórica  así como a la apariencia visual de esta última. Presentaba lagunas que afectan tanto al estrato de color como al de la preparación, en algunos casos provocados por las cabezas de los clavos. Se apreciaban también abolsamientos de la capa pictórica en las zonas de unión de los tres paneles -en sentido vertical- que forman la obra. El estrato pictórico experimentaba cambios debido a la alteración de algunos pigmentos, como ocurría en el azul del manto o en los tonos carmín, en gran parte debido a la gruesa capa de barniz oxidado de tono amarillento. Finalmente se apreciaban manchas provocadas por la alteración de los pigmentos, consecuencia de reintegraciones realizadas en anteriores intervenciones de restauración.

La intervención ha consistido en la eliminación de los barnices oxidados y los repintes alterados que impedían valorar cromáticamente la obra y su sustitución por otros de gran estabilidad y transparencia. Igualmente durante la restauración se ha procedido a la reintegración volumétrica y cromática de lagunas.

El reverso se encontraba igualmente en estado deficiente. Se han eliminado elementos metálicos que no cumplían función alguna en el soporte y se han retirado la estopa, los restos de yeso y pequeñas piezas de madera que rellenaban las uniones de los tres paneles que forman la obra. Se ha consolidado el soporte con la limpieza y refuerzo de los lazos de ensamble.

Se ha procedido también a la restauración del marco, al que se le realizó un tratamiento integral al estar necesitado de limpieza, consolidación estructural y protección final. Presentaba las molduras exterior e interior doradas y la entrecalle central pintada de color verde oscuro. Por las pequeñas lagunas existentes se apreciaba algún motivo decorativo bajo esa capa superior de pintura,  decoración subyacente que quedó descubierta en el proceso de restauración.

La presente obra ha sido restaurada por Carmen Álvarez Delgado y gracias a la colaboración de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Sevilla.