Las Colecciones

Restauración / Conservación

2012

Intervenciones en las piezas 2012

Tumbas en los jardines de Palacio de San Telmo

José García Ramos (Sevilla 1852-1912)
Tumbas en los jardines de Palacio de San Telmo, hacia 1870
Óleo sobre lienzo, 40 x 57cm.
 

Es una obra inédita de García Ramos que se ha restaurado y dado a conocer con motivo de la exposición dedicada al autor en este museo en 2013. Se trata de una de las primeras obras conocidas del artista en la que aún no están definidas las claves de su estilo.

La obra presentaba una superficie muy amarillenta y opaca debido a la oxidación de una gruesa capa de barniz superpuesto. Los repintes eran también abundantes sobretodo en los bordes, siendo el más llamativo el que correspondía a una "firma" localizada en el borde de la esquina inferior derecha donde de forma burda figuraban las iniciales G. R.

Presentaba una forración con una tela muy gruesa y con falta de adhesión a la tela original que tenía pegado un sello de papel por el reverso que provocaba la deformación del soporte en dicha zona. En la tela original, una vez liberada de la antigua forración y antes de la nueva, se tuvieron que colocar pequeños injertos y parches en los bordes debido a los desgarros y lagunas que tenía. También el bastidor astillado y deformado tuvo que ser sustituido.

Restaurada por Mercedes Vega Toro

2012

Baile por bulerías y Pareja de baile

José García Ramos (Sevilla 1852-1912)
Baile por Bulerías, 1884
Óleo sobre lienzo. 52 x 28 cm.
                                  
José García Ramos (Sevilla 1852-1912)
Pareja de baile, 1884
Óleo sobre lienzo. 54,5 x 36 cm.

                                         

Se trata de dos obras costumbristas del pintor sevillano García Ramos en las que se compendian características ya consolidadas de su estilo personal.

A pesar de tratarse de obras de pequeño formato son numerosas las correcciones de dibujo que encontramos tanto en los personajes como en otros elementos compositivos, apreciables con el estudio de reflectografía infrarroja realizado. Además, se ha aprovechado la ocasión de la exposición García Ramos en la pintura sevillana, que ha tenido lugar en el museo, para conocer más en profundidad no solo el dibujo subyacente sino también el tejido original (naturaleza, estructura interna etc.) y su técnica pictórica. Se han utilizando para ello diferentes medios como el microscopio digital de 50 /200 aumentos, micros y macrofotografías realizadas con luz normal y rasante, y la lupa binocular.

Se ha realizado una fijación general del estrato pictórico debido a la presencia de levantamientos que, aunque de escasa entidad, podían terminar en desprendimientos y pérdidas irreversibles. Con la limpieza de los barnices ya oxidados se ha producido el cambio más llamativo, ya que el amarilleamiento general de ambas superficies era muy acusado y tras la limpieza se han podido recuperar blancos intensos y numerosos matices y tonalidades (violetas, verdes, carmines etc.) que realzan ambas obras sobretodo tras el barnizado final.

Las dos obras han sido restauradas por Mercedes Vega Toro.

2013

Intervenciones en las piezas 2013

Autorretrato

Antonio Cabral Bejarano (Sevilla, 1798 - 1861)
Autorretrato, 1851
Óleo sobre lienzo, 56 x 42,5 cm.

 

En el  momento de su ingreso en el  museo la obra presentaba deformaciones por destensamiento y desgarros en la tela original, bastidor en mal estado y amarilleamiento de la película superficial debido a la oxidación del barniz.

Antes de su exposición en las salas del museo ha sido necesario someterla a una restauración en la que se ha sustituido el bastidor, que había dejado de ser operativo, por otro más fuerte y de similares características. Se han colocado hilos de refuerzo y parches en los desgarros y se ha limpiado su superficie para recuperar la frescura e intensidad de los tonos originales. Se ha barnizado para proporcionar brillo e intensidad a los colores  y protegerlos frente a las radiaciones  lumínicas y agentes químicos y biológicos del ambiente, atenuando además  la oxidación que provoca el oxígeno del aire.

El marco, de época, también tenía pérdidas de fragmentos, roces y suciedad y ha sido sometido también a un tratamiento de conservación y restauración.

La obra ha sido restaurada por Mercedes Vega Toro.

Retrato de caballero

Valeriano Domínguez Bécquer (Sevilla, 1834 - Madrid, 1870)
Retrato de caballero, 1859
Óleo sobre lienzo, 81 x 61,5 cm.
 

Lienzo pintado al óleo en formato ovalado con marco rectangular de estilo isabelino dorado y ventana oval inscrita que cubría parcialmente la firma y la fecha. En las esquinas y centro del marco exterior tiene decoración de óvulos y ramilletes florales naturalistas y ramilletes sobre fondo liso en las cuatro enjutas del interior.

Llegaba al taller en junio del 2013 con una acusada oxidación del barniz que había provocando un aspecto muy amarillento y opaco a la obra. También presentaba zonas mates y salpicaduras más visibles en la vestimenta oscura del personaje. Pero los  daños más llamativos eran los repintes virados en zonas del ropaje y frente que además cubrían mucho de la pintura original. En el fondo, sobre la cabeza, el repinte cubría un grueso estuco mal enrasado y desbordante.   

La intervención ha consistido en la eliminación de repintes y de los gruesos empastes que cubrían la pintura original y provocaban incluso una ligera deformación de la zona subyacente. Se han estucado las pequeñas lagunas y se han  retocado cromáticamente  integrándolas visualmente. Se ha sustituido el barniz amarillento por otro de gran estabilidad y transparencia.

Al marco se le ha realizado un tratamiento conservativo al igual que al bastidor, pero además se le ha tenido que rebajar por el reverso del marco la caja del óvalo de la zona opuesta a la localización de la firma, con objeto de desplazarla ligeramente y dejarla completamente visible.

Restaurado por Mercedes Vega Toro.

Vanitas

Cornelius Norbertus Gysbrechts (Amberes, hacia 1610-Copenhague hacia 1675)
Vanitas, 1660
Óleo sobre lienzo, 130 x 177 cm.
 

La obra presentaba un oscurecimiento general de su superficie pictórica debido a barnices oxidados y a una densa y oscura película, parecida al betún de judea, que camuflaba los numerosos daños subyacentes así como los estucos y repintes que cubrían lagunas y se adentraban en la pintura original. Se ha realizado una fijación general de la obra y conservado la forración que tenía, pero se ha cambiado el bastidor, que no era el original, por presentar un fuerte alabeo y ataque de xilófagos. Se han colocado bordes de refuerzo en todo el perímetro respetando siempre las medidas originales de la obra. También se han eliminado todos los elementos añadidos a la superficie que la alteraban y se han reintegrado volumétrica y cromáticamente aquellos que la obra requería.

Tras la restauración, la pintura ha ganado desde el punto de vista estético y formal. Se ha conseguido una mayor profundidad espacial así como una mejor definición de los variados objetos representados que son de muy distinta naturaleza y a los que el artista ha querido dar su especial singularidad recreándose en sus diferentes matices y calidades: cristal, metal, madera, nácar, etc.
Esta Vanitas es una obra característica de Gysbrechts, pintor especializado en este tipo de temáticas y en bodegones en general. La del museo de Bellas Artes de Sevilla está dedicada al mundo del arte y en ella se pueden apreciar entre elementos simbólicos de la vanidad humana, una paleta de pintura, una escultura o una partitura musical.

La obra ha sido restaurada por Mercedes Vega Toro.

2014

Intervenciones en las piezas 2014

Retablo de la Natividad del Señor

Anónimo.Escuela valenciana. Círculo de los Osonas
Retablo de la Natividad, hacia 1500
Óleo sobre tabla, 109,6 x 84,5 cm.

 

La obra se ha analizado, estudiado y fotografiado. El soporte, una vez desinsectado, se ha limpiado, consolidado y se le han sustituido los elementos necesarios para su correcta conservación.
La capa pictórica se ha fijado al soporte, eliminando posteriormente los repintes, barnices y suciedad que enmascaraban la pintura original, reintegrando las faltas. El marco, añadido a principios del siglo XX y que no tenía la fuerza suficiente para realizar la función de protección, se ha sustituido por otro realizado para esta obra.

La obra ha sido restaurada por Alfonso Blanco

Retrato del canónigo don José Duaso y Latre

Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza - Burdeos, Francia 1828)
Retrato del canónigo don José Duaso y Latre, 1824                                                                                                                                         
Óleo sobre lienzo, 74,5 x 59 cm 
             

Con motivo de la antológica de retratos de Goya que tuvo lugar en la National Gallery de Londres en 2015 se sometió a la obra a un tratamiento de conservación-restauración además de a un completo estudio analítico, radiográfico, de UV e IR  que, entre otros datos, nos develó que Goya había pintado el retrato del canónigo sobre otro retrato de un personaje masculino, joven, vestido y peinado a la usanza de la moda liberal.

La obra tiene diferente carga matérica según la zona, siendo la más delgada la correspondiente al fondo. En la zona de la figura del canónigo, la capa pictórica no solo es más gruesa y granulada por escasa molienda de pigmentos, sino que, además, se aprecia en ella una profusión de pinceladas amplias y empastadas que dan lugar a diferentes texturas y como resultado final una lectura bastante confusa ya que no se corresponden con las pinceladas finales del retrato de Duaso y es que dichas pinceladas pertenecen a la otra pintura subyacente.

La obra necesitó de una fijación general ya que presentaba numerosos levantamientos de la capa pictórica con peligro de desprendimiento por falta de adhesión con las capas subyacentes. También tenía abundantes lagunas aunque de escasa entidad. Se realizó una limpieza de barnices oxidados y de abundantes retoques de alguna intervención anterior que habían virado. Después se estucaron y reintegraron cromáticamente las lagunas y se dio un barnizado final a toda la obra. Por último también se realizó un tratamiento conservativo tanto del bastidor como del marco. 

Restaurada por Mercedes Vega Toro   

2015

Intervenciones en las piezas 2015

Políptico de la Pasión

Círculo de Juan Sánchez de San Román (activo en Sevilla entre 1475-1505)
Políptico de la Pasión, hacia 1475-1480
Óleo y temple sobre tabla, 81 x 103 cm.

 

Con carácter previo a su participación en la exposición temporal Paisajes. Museo de Bellas Artes de Sevilla, celebrada en el propio museo entre marzo y junio de 2015, se realizó una revisión de su estado de conservación, determinándose la necesidad de intervenirla.

El soporte de la pintura son tres tablas diferentes, posiblemente de madera de castaño, que presentaban un  mayor deterioro en las zonas inferiores y varias grietas, especialmente significativas en la tabla central. Se eliminan numerosos repintes, más amplios en las zonas en las que las tablas presentan grietas y estucos deteriorados (borde inferior de la tres tablas).

La obra contaba con un marco de estilo neogótico deteriorado, por lo que se realizó un nuevo marco-bastidor para las tres tablas que conforman el conjunto. Esta nueva estructura facilita el movimiento natural de dilatación, contracción o flexión de la madera. La crestería decorativa de motivos arquitectónicos y florales de traza gótica se reformó parcialmente durante el proceso de restauración adaptándose al tamaño de las diferentes escenas del políptico. Tanto para la intervención sobre el soporte, necesitado de una consolidación, como para la del marco, se contó con la participación de Miguel Domínguez Jiménez. 

Esta obra ha sido restaurada por Ana de la Puerta Vázquez.

San Jerónimo penitente

Pedro de Campaña (Bruselas 1503 - Flandes, Bruselas ? 1580)
San Jerónimo penitente, hacia 1540
Óleo sobre tabla 119 x 93 cm.


Su estado de conservación era muy deficiente a nivel de soporte y de capa pictórica. Ha sido necesaria una restauración integral con el objeto de dar estabilidad al conjunto. Paralelamente se ha realizado una investigación científica consistente en un estudio radiográfico, reflectografía de infrarrojos, análisis estratigráfico e identificación de la madera.

El soporte consiste en dos grandes tablones de madera de castaño ensamblados por medio de  tres travesaños fijos sujetos con clavos de forja. La junta está reforzada por dos dobles colas de milano y por el anverso se sujeta por varias grapas de hierro, también de forja. El soporte ha requerido un tratamiento de limpieza y consolidación. Se han rellenado todas las grietas y fendas longitudinales que presentaba, acoplando piezas de madera en las mismas y se ha repuesto alguna pieza perdida o dañada.  

Las deficiente conservación de la obra con anterioridad a su ingreso en el museo hacía que el estado de la capa pictórica fuese muy precario, presentando múltiples golpes, rehundimientos, levantamientos y desprendimientos de los estratos pictóricos y todo tipo de estratos superficiales. En la pintura, se han fijado y asentado los estratos de preparación y capa policroma y se ha liberado de los estratos superficiales: barnices oxidados, repintes alterados y estucos desbordantes de anteriores intervenciones que impedían observar el cromatismo real de la pintura original. Una vez estucadas las lagunas y reintegrado el color, ha recibido un barnizado de protección.  

La obra ha sido restaurada por Fuensanta de la Paz Calatrava. Paralelamente se ha procedido a la restauración integral del marco, tallado, dorado y policromado, intervención realizada por la restauradora Anabel Benítez López.

Imagen en alta resolución (Google Arts & Culture)

2015

El Niño de la espina

Francisco Zurbarán (Fuente de Cantos 1598 - Madrid 1664)
El Niño de la Espina, 1625-1630 
Óleo sobre sobre tabla, 69'5 x 42'7 x 2 cm. 

 

Está realizada sobre madera de caoba con muy poca preparación lo que permite apreciar con bastante claridad la huella de la herramienta usada para alisar el soporte ligneo. Se ha conservado sin deformaciones ni alabeos, sólo con dos microfisuras en el sentido de la veta que se mantienen estables. Antes de la intervención presentaba un barniz fuertemente oxidado al que se le sumaba otro coloreado con el que habrían pretendido camuflar las zonas más desgastadas y dañadas del fondo. Esto hacía que el aspecto de la obra resultase en su conjunto muy oscuro, opaco y efectista, desvirtuando el tono original de cada uno de los elementos compositivos. 

La obra se sometió a un tratamiento de conservación y restauración completo del soporte y de la pintura eliminando barnices oxidados y coloreados, repintes, depósitos superficiales y todo aquello que alteraba la obra. También se reintegraron volumétrica y cromáticamente todas las lagunas. Se finalizó con un barnizado para proteger y aportar viveza, respetando la naturaleza y el color original de la policromía. 

La restauración de la obra fue realizada por Mercedes Vega Toro con motivo de su participación en la exposición temporal El gran silencio, celebrada en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla. El marco ha sido restaurado por Ignacio Bolaños Figueredo.