Las Colecciones

Obras Singulares

San Bruno

Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568 - Sevilla, 1649)
Madera tallada y policromada
160 x 69 x 64,5 cm.
1634
Procedencia
Capilla de San Bruno. Iglesia del Monasterio de la Cartuja Sta. María de las Cuevas. Sevilla
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Martínez Montañés recibe el encargo de realizar una escultura de San Bruno, fundador de la Orden Cartuja, para su monasterio sevillano poco después de su canonización, cuando contaba con 66 años. 

Realiza una talla sobria que conjuga la esencia del retratado con los principios ascéticos de la devoción y vida cartuja como son el silencio y la soledad y la austeridad. Aparece representado de cuerpo completo, de pie, llevando en su mano derecha el crucifijo hacia el que dirige la mirada en actitud meditativa y compasiva y en la izquierda el libro de  las constituciones de la orden cartuja. Viste el sobrio y holgado hábito  de la comunidad, la cogulla, de pesados y ampulosos pliegues que sugieren la reciedumbre del tejido y que se caracteriza por tener los lados anterior y posterior del escapulario unidos por una ancha tira de la misma tela y color. Pero donde se aprecia la maestría y la fuerza naturalista del escultor es en las manos y sobre todo en la magnífica cabeza tonsurada, de gran fuerza expresiva y elegancia clásica. La verticalidad de la figura se rompe con la curvatura imprimida por la flexión de la rodilla derecha. 

La policromía de las carnaciones es mate, tal y como aconsejaba Pacheco para un resultado más natural. El hábito que hoy vemos blanco, más acorde con la personalidad austera del santo y su orden, estaba dorado originariamente .

Niño Jesús

Círculo de Juan Martinez Montañés
Madera tallada y policromada
Altura 50 cm.

Hacia 1630

Procedencia
Adquirido en 1972
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El tema del Niño Jesús fue muy popular en la España barroca, siendo muy demandado tanto por particulares como por conventos y parroquias. En el caso de Sevilla, el modelo que se sigue es la imagen del Niño Jesús que talló Martínez Montañés en 1607 para la Hermandad Sacramental del Sagrario. Su éxito supuso la aparición de multiples versiones, realizadas tanto en madera como en otros materiales como barro cocido o plomo.

Este Niño Jesús, de pie y en actitud de bendecir, está tallado de cuerpo entero y desnudo, a pesar de ser concebido para ser vestido, según la tradición devocional que tiene su mejor representación en los conventos de monjas. La talla deriva del que talló Martínez Montañés para la Hermandad Sacramental del Sagrario de Sevilla aunque es algo más torpe de movimientos y menos bello de proporciones. La talla del pelo, demasiado profusa y desordenada, así como el copete picudo lo alejan de Montañés aunque puede relacionarse con su taller por la finura de talla de la cabeza y la estilización de su anatomía.

Se trata de una iconografía muy afortunada de gran aceptación popular que se replicó repetidamente en barro y en vaciados en plomo para el mercado religioso en el que tenían cabida cofradías, sacristías de las iglesias, casas particulares y conventos generalmente de monjas. 

 

San Juan Bautista

Pedro de Mena
Madera tallada y policromada
Altura 65 cm.
Procedencia
Donación González Abreu, 1928
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Encantadora figura infantil del precursor de Jesús que mira al frente con expresión seria y digna. Lleva el lábaro o cruz con estandarte que siempre porta con la mano izquierda mientras que con la derecha señala al suelo, lugar donde con toda probabilidad debería de estar el cordero o Agnus Dei que le acompaña siempre y que se ha perdido. Generalmente aparece vestido con una túnica de piel de camello pero en este caso está desnudo lo que nos permite apreciar su cuerpo de suave modelado que nos muestra sus rasgos infantiles como la barriga abultada o la nariz y los labios pequeños. Destaca el peinado de curvados y agitados mechones con los extremos al vuelo trabajado con minuciosidad. 

 

San Jerónimo

Pietro Torrigiano (Florencia, 1472 - Sevilla, 1528)

Barro cocido y policromado

224 x 126 cm.

160 cm.
h. 1525

Procedencia
Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Sevilla
Comentarios

Torrigiano presenta a San Jerónimo en una iconografía novedosa: como eremita, orando y haciendo penitencia en  soledad.  El autor hace alarde de una gran maestría técnica al elegir el barro cocido para la realización de una escultura de tamaño natural. Coloca al santo de rodillas  con la pierna izquierda doblada en un difícil quiebro del torso, en posición de tres cuartos que gira  hacia la derecha mientras que mira en dirección contraria. En la mano izquierda lleva una cruz y en la derecha guarda la piedra con la que se golpea el pecho.  

El artista realiza un estudio anatómico espléndido de la figura. Modela y describe perfectamente el cuerpo desnudo, que muestra la tensión de los músculos y la piel apergaminada y reseca a la vez que dota a la cabeza y al noble rostro de una gran hondura expresiva.

La escultura tuvo gran repercusión  en artistas posteriores como se puede comprobar en el Santo Domingo de Martínez Montañés, expuesto en la sala X.

 

La Prudencia

Juan de Solís
Madera tallada y policromada
Altura 80 cm.
1618
Procedencia
Cartuja de Santa María de las Cuevas
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La virtud de la prudencia está concebida por el autor como una joven recostada, que apoya su cuerpo con el brazo derecho mientras que con la mano izquierda sostiene cuidadosamente una paloma.

Su exquisita cabeza, de dulce expresión y delicado adorno, el gesto amable hacia la paloma y la representación de su poca edad, hace que pueda considerarse como una plasmación ideal de la juventud.

Su suave modelado hace que sea una de las más hermosas de la serie de cuatro figuras alegóricas de virtudes que decoraban los remates de los retablos colaterales del coro de legos de la cartuja sevillana. Su autor, nacido en Jaén, pertenece al amplio grupo de artistas que se forman junto a Martínez Montañés.