Las Colecciones

Obras Singulares

Carros del Víctor y del Parnaso (Carro de la entrega de los retratos de los reyes al Ayuntamiento)

MARTÍNEZ, Domingo (Sevilla, 1688 - 1749)
Óleo sobre Lienzo
135 x 291 cm.
1748
Procedencia
Real Fábrica de Tabacos. Sevilla. Donación del Ministerio de Hacienda (1896)
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La figura de Domingo Martínez destaca dentro del panorama artístico sevillano de la primera mitad del siglo XVIII como exponente de la transición entre el espíritu artístico de Murillo y las nuevas corrientes europeas.

Esta pintura pertenece a una serie de ocho lienzos que representan los carros triunfales que desfilaron en Sevilla en la Máscara que los obreros de la Real Fábrica de Tabacos organizaron con motivo de la exaltación al trono de Fernando VI y Bárbara de Braganza, en 1747. Estos cuadros fueron pintados para ilustrar el libro que sobre esta fiesta publicó Cansino Casafonda en 1748. El lienzo representa el momento de la entrega de los retratos de los reyes al Ayuntamiento. La escena tiene lugar en la Plaza de San Francisco. Aparecen damas en los balcones,  frailes en la azotea y grupos de espectadores laicos y religiosos. .El carro del Víctor se encamina hacia la calle Génova, mientras que el del Parnaso se dirige hacia el edificio municipal. Los retratos de los reyes se han bajado del trono de este último carro y están siendo entregados al Asistente y al Procurador Mayor ante la puerta del Apeadero.

Retrato del Infante D. Felipe

LORENTE GERMÁN, Bernardo (Sevilla, 1680 - 1759)
Óleo sobre Lienzo
105 x 84 cm
h. 1730
Procedencia
Sala de Subastas. Sevilla
Comentarios

Es una obra del pintor sevillano de la primera mitad del siglo XVIII, Bernardo Lorente Germán que ofrece el interés de ser una de las escasas representaciones de arte cortesano en la pintura sevillana de ese momento que se conservan. Este retrato del Infante Don Felipe, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio y futuro Duque de Parma, es testimonio de su vinculación con la corte durante su permanencia en Sevilla.

Está representado de diez años de edad, vestido a la usanza de la época, con casaca roja de ricos bordados plateados, las insignias del Saint Espirit y una banda azul celeste. Su ejecución puede fecharse hacia 1730, durante los años que la corte permaneció en Sevilla y muestra la influencia en la corte borbónica del pintor Jean Ranc, a quien Lorente tuvo oportunidad de conocer en su estancia en la ciudad.

Santo Tomás de Aquino

HERRERA (EL MOZO), Francisco de (Sevilla, 1627 - Madrid, 1685)
Óleo sobre Lienzo
82 x 60 cm.
h. 1656
Procedencia
Colección de la familia Álvarez-Ossorio. Sevilla
Comentarios
Hijo de Herrera "el Viejo", se formó en el taller paterno y en Italia, estableciéndose en Madrid en 1650. Pertenece a la primera generación de artistas que renovaron la pintura madrileña con la introducción de un nuevo lenguaje plenamente barroco. La obra Santo Tomás de Aquino debió de realizarla durante su estancia en Sevilla, donde permaneció hasta 1660, año en el que aparece como uno de los fundadores de la Academia de Pintura y también el de su definitivo regreso a Madrid. Captado de medio cuerpo y en posición casi frontal, lleva hábito dominico y cubre su cabeza con birrete de doctor. Lleva  sobre su pecho una cadena dorada de la que pende un medallón en forma de sol, alza su mirada hacia lo alto, con expresión mística, en una pausa de su escritura. A su izquierda un angelillo muestra un ostensorio.

El vendedor de vino

NUÑEZ DE VILLAVICENCIO, Pedro de (Sevilla, h. 1640 - Malta, h. 1695)
Óleo sobre Lienzo
160,5 x 89 cm.
1694?
Comentarios

Es el discípulo más conocido de Murillo, quien más que maestro fue amigo personal. Su estilo mezcla las influencias del maestro sevillano con las del italiano Matia Preti, a quien conoció en un viaje a Italia. La pintura El vendedor de vino aunque tiene claras derivaciones de las obras de género de Murillo, interpreta el tema de la infancia con un estilo personal. La técnica de realización muestra las influencias recibidas en Italia. Los cálidos e intensos tonos, la luz y la minuciosa manera de modelar los rostros y miembros de las figuras confieren personalidad propia a sus obras de género.

Otro aspecto en el que se evidencia la influencia italiana es en la concepción más realista de los personajes frente al dominante tono idealista de los mismos en Murillo. En la mano izquierda se puede apreciar un arrepentimiento visible a simple vista que parece propio de un pintor que trabaja más a la prima que realizando detallados bocetos.


En cuanto al significado de la obra, no sería extraño que se tratara de un tema alusivo a la Caridad, dada la vocación religiosa y caritativa que presidió la vida de su autor que le llevó a ingresar en la Hermandad de la Caridad.

Tentaciones de San Jerónimo

VALDÉS LEAL, Juan de (Sevilla, 1622 - 1690)
Óleo sobre Lienzo
224 x 126 cm.
h. 1657
Procedencia
Monaterio de San Jerónimo de Buenavista. Sevilla
Comentarios

La interesante serie de la vida de San Jerónimo fue realizada por Valdés Leal para decorar la sacristía del convento hispalense de San Jerónimo de Buenavista. La constituyen dieciocho lienzos en los que se narran episodios de la vida del Santo y se ensalza la historia de su orden con la presentación de sus principales miembros, algunos vinculados a la vida del propio convento. Las tentaciones de San Jerónimo se considera una de las mejores versiones de este tema en la pintura barroca europea. La energía moral en el rechazo de la tentación se traslada a la técnica, decidida, de pincelada enérgica y fogoso colorido que no obstante describe con acierto los detalles. La escena contrapone, de manera acertada,  su cuerpo desnudo al de unas cortesanas lujosamente vestidas que encarnan la tentación.

San Jerónimo, que se  encuentra dedicado a la traducción de la Biblia,  intenta alejarlas con un elocuente gesto de sus brazos y sin apartar la mirada de los textos sagrados.  Aparece  rodeado de los objetos propios de su ascética vida como el crucifijo, la calavera y los libros, que constituyen un interesante bodegón.


La pintura está resuelta con una pincelada muy fluida con la que ha sabido sugerir luces, calidades y gran movimiento. Este dominio técnico se aprecia en el paisaje que se abre a la derecha de la composición y en los ropajes de las cortesanas danzantes, realizados a base de rápidos toques abocetados y vivo colorido, que destacan sobre el fondo rocoso de tonos sombríos.

Flagelación de San Jerónimo

VALDÉS LEAL, Juan de (Sevilla, 1622 - 1690)
Óleo sobre Lienzo
223,5 x 245,5 cm.
h.1657
Procedencia
Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Sevilla
Comentarios

La interesante serie de la vida de San Jerónimo fue realizada por Valdés Leal para decorar la sacristía del convento hispalense de San Jerónimo de Buenavista. La constituyen dieciocho lienzos en los que se narran episodios de la vida del Santo y se ensalza la historia del la orden religiosa con la presentación de sus principales miembros, algunos vinculados a la vida del propio convento. Se inicia la serie con El Bautismo de San Jerónimo, firmado y fechado por Valdés en 1657. Mucho más afortunadas son las escenas de la tentación y la flagelación, espléndidamente resueltas con la intensidad dramática y vigoroso cromatismo característicos del pintor. Fuera de España se encuentran los episodios de San Jerónimo discutiendo con los rabinos y La muerte de San Jerónimo.

El episodio de la flagelación como castigo por haber leído textos de Cicerón, fue también narrado por el mismo santo en una carta dirigida a Santa Eustoquio. La fogosidad con que el artista ha representado la escena no encuentra parangón en la pintura del XVII. La escena está dividida por una diagonal que forma dos registros. En el superior izquierdo en una dorada gloria celestial se halla Jesucristo acompañado por la Virgen y San Juan en actitud de interceder por San Jerónimo, quien en la zona inferior derecha, con fisonomís joven y arrodillado, recibe el castigo de dos ángeles de ondulantes gestos y vestimentas.

San Hugo en el Refectorio

ZURBARÁN, Francisco de (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664)
Óleo sobre Lienzo
262 x 307 cm.
h. 1655
Procedencia
Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Sevilla
Comentarios

Este lienzo realizado por Zurbarán para la sacristía de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla, narra el milagro acaecido hacia el año 1084 en la Cartuja de Grenoble. La representación muestra a los siete frailes fundadores de la orden presididos por San Bruno. El milagro ocurrió el domingo anterior al miércoles de ceniza, cuando San Hugo, obispo de Grenoble, les envió carne. Los frailes discutían la posibilidad de vivir en perpetua abstinencia cuando por intervención divina quedaron sumidos en un profundo sueño que se prolongó por cuarenta y cinco días. Al visitarles San Hugo despertaron y vieron con asombro que la carne se había convertido en ceniza, prodigio que confirmaba que debían intensificar aún más una vida basada en la mortificación y la austeridad.

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Dolorosa

MURILLO, Bartolomé E. (Sevilla, 1617 - 1682)
Óleo sobre Lienzo
166 x 107 cm.
h. 1665
Comentarios

Este espléndido lienzo, por su profundo dramatismo, es una obra que escapa de las características habituales de la pintura de Murillo. La Virgen está sentada en un banco corrido tal como solía representarse en la década de 1650.

De frente y, emergiendo de un fondo intensamente oscuro, se nos muestra su rostro con un dolor contenido, elevando los ojos al cielo y abriendo las manos en un gesto de petición de amparo. Este gesto también podría interpretarse como la expresión de la perdida de su hijo y la ofrenda que ella hace de su dolor, dolor intenso pero no estridente, que marca la diferencia de algunas versiones del tema realizadas por otros pintores de la época.

San Antonio de Padua con el Niño

Convento de Capuchinos. Sevilla
Comentarios

La obra pertenece al conjunto más importante de pinturas de Murillo en el museo procedente de la iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, donde constituían el retablo mayor y los altares de las capillas laterales. Realizadas entre 1665-1669, años de su plenitud artística, se encuentran entre las mejores de su producción.

San Antonio, con hábito franciscano y ramo de azucenas símbolo de virginidad en su mano derecha, abraza al Niño sentado sobre un libro que le sirve de pedestal. La zona superior la ocupa un rompimiento de gloria con grupos de ángeles y un torrente de luz que sirve de fondo a la figura del Niño. La atmósfera de comunicación afectiva vuelve a ser el eje de toda la composición, como vehículo para acceder al camino de la salvación.

Santo Tomás de Villanueva dando limosnas

MURILLO, Bartolomé E. (Sevilla, 1617 - 1682)
Óleo sobre Lienzo
283 x 188 cm.
h. 1668
Procedencia
Convento de Capuchinos. Sevilla
Comentarios

Esta excelente pintura pertenece a la serie que realizó el pintor para la iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, donde presidía el altar de la primera capilla de la nave de la Epístola. Se sentía particularmente orgulloso de ella y puede considerarse la síntesis genial de toda su obra. La figura del santo centra la monumental composición en la que logrados fondos de arquitectura clásica crean efectos de luces y sombras que prolongan la profundidad espacial. Los personajes están realizados con un realismo que atestigua todo el saber acumulado en la elaboración de temas populares y también pueden contemplarse excelentes detalles de bodegón en los libros y las monedas sobre la mesa.

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