Las Colecciones

Obras Singulares

La muerte del maestro

VILLEGAS CORDERO, José (Sevilla, 1844 - Madrid, 1921)
Óleo sobre Lienzo
330 x 505 cm.
h. 1884
Procedencia
La Albright-Knox Art Gallery de Búfalo. Nueva York
Comentarios

La muerte del maestro supone la culminación de una serie de cuadros dedicados a un tema tan español como el taurino. Introduce una singularidad dentro del género: su concepción como un gran cuadro de historia. Pero frente a la retórica que caracterizó al género histórico, Villegas presenta una escena de gran dramatismo en la que los expresivos miembros de la cuadrilla muestran un repertorio de actitudes conmovidas y sinceras en torno a la figura del maestro muerto.

En cuanto a su técnica y estilo, tras un largo proceso de elaboración que culminó con la obra presentada en 1910, las novedades se hacen presentes en los logros espaciales y lumínicos, así como en las excelentes calidades y en los matices del color.

Apoteósis de Santo Tomás de Aquino

ZURBARÁN, Francisco de (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664)
Óleo sobre Lienzo
486 x 385 cm.
h. 163
Procedencia
Colegio de Santo Tomás de Aquino. Sevilla
Comentarios

Zurbarán pintó en 1631 esta obra destinada al Colegio de Santo Tomás de Aquino en Sevilla, probablemente la más ambiciosa de su producción. La composición, para la que como es habitual utiliza fuentes grabadas, repite el esquema arcaizante de la división en diferentes registros.

En el inferior se sitúan, en torno a un bufete en el que está la bula fundacional, a la izquierda, el fundador del colegio Fray Diego Deza al frente de un grupo de frailes dominicos y a la derecha el Emperador Carlos V  que encabeza otro grupo de figuras orantes.

En el registro superior preside la escena Santo Tomás flanqueado por los cuatro Padres de la Iglesia. En un plano más elevado aparece el Espíritu Santo con Cristo y la Virgen a la izquierda y San Pablo y Santo Domingo a la derecha. Es ésta una de las obras más complejas de Zurbarán, con figuras de gran monumentalidad e intensa expresión naturalista y múltiples detalles en los que pone de manifiesto su extraordinaria maestría para la plasmación de las calidades de la materia.

Jesús crucificado expirante

ZURBARÁN, Francisco de (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664)
Óleo sobre lienzo
255 x 193 cm.
h. 1630 / 40
Procedencia
Convento de Capuchinos. Sevilla
Comentarios

La imagen del Crucificado fue ampliamente tratada por Zurbarán en sus dos modelos iconográficos: el Cristo muerto con la cabeza inclinada y el Cristo vivo que la alza, reproduciendo el pasaje bíblico en el que se dirige  a Dios Padre para decirle "¿por qué me has abandonado?".

Zurbarán pintó este lienzo en torno a 1630-35 para el Convento de Capuchinos de Sevilla. Forma parte de los cinco que, de su mano o con colaboración del taller, conserva el Museo. Son pinturas muy tenebristas en las que, sobre un fondo oscuro, destaca con enorme fuerza plástica,  la figura de Cristo crucificado con cuatro clavos, tal como preconizaba Pacheco que debía ser representado.

Santa Dorotea

Taller de Zurbarán
Óleo sobre lienzo
173 x 103 cm.
h. 1640
Procedencia
Hospital de las Cinco Llagas. Sevilla
Comentarios

Fueron numerosos los seguidores de las fórmulas que tanta fama dieron a Zurbarán. De alguno de ellos o quizás del taller con alguna colaboración del maestro, es la serie de santas procedentes del Hospital de la Sangre de Sevilla, conservada en el museo.

Estas pinturas forman parte de una serie de doce, de las que solo se conservan ocho. Se trata de santas de origen medieval y de devoción popular cuyos modelos iconográficos reinterpreta Zurbarán manifestando su extraordinaria capacidad creativa. Las viste con rica indumentaria de siglos anteriores y las adorna  con llamativas joyas, símbolo de la predilección divina para otorgarles, de este modo, una nueva lectura y una renovada sensibilidad.

Parece que fueron realizadas originalmente para ser colocadas en la parte superior de los muros de las iglesias, repartidas en igual número en cada lado de las naves, formando un cortejo procesional que simulaba dirigirse al altar mayor como si caminaran hacia el cielo tras dejar la tierra.

Santa Dorotea se presenta de perfil llevando una bandeja de cestería con las rosas y manzanas que milagrosamente le trajo un ángel para salvarla así del martirio. Lleva un hermoso vestido abullonado, como es habitual en estas series, en las que los trabajos de las telas y bordados, están realizados con especial primor.

Sagrada Cena

VÁZQUEZ, Alonso (Sevilla, h. 1540 - México, 1608)
Óleo sobre Lienzo
318 x 402 cm.
h. 1588
Procedencia
Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Sevilla
Comentarios

De Alonso Vázquez hay noticias en Sevilla desde 1588 hasta su marcha a México en 1603, donde ejerció hasta su muerte en 1608, ;una importante influencia en la formación de la pintura local ;de la primera mitad del siglo XVII. Su primera obra conocida se conserva en el museo, es la Santa Cena realizada para el refectorio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla en 1588. La composición se basa en diferentes grabados, conviviendo los elementos naturalistas de la vajilla y los alimentos. Estos últimos con rasgos  manieristas como los colores artificiales, las marcadas anatomías de los personajes o sus enfáticas gesticulaciones.

Enlace a audio.  Escucha la explicación sobre esta obra, pinchando aquí ( 643 kb. Archivo de audio/MP3)

Retrato de Jorge Manuel

THEOTOCOPULI, Domenico (El Greco) (Candía, Creta, 1541 - Toledo, 1614)
Óleo sobre Lienzo
74 x 50,5 cm.
(h.1600/05)
Procedencia
Colección de los Duques de Montpansier. Palacio de San Telmo. Sevilla.
Comentarios

Este excelente retrato, aunque es la única obra del Greco que conserva el museo, ofrece la singularidad de ser una creación excepcional dentro de su producción por tratarse de un importante testimonio de su vida familiar.

Aunque durante todo el siglo XIX fue considerado como autorretrato del pintor, hoy se acepta por la mayoría de los investigadores que el representado es Jorge Manuel, único hijo del Greco, arquitecto, escultor y pintor como su padre. Es este sin duda uno de los retratos de mayor vivacidad expresiva y elegante sobriedad de los que realizara el Greco.

Ejerce un poderoso atractivo la esbelta y distinguida figura que está vestida según la moda española del momento, grave y elegante, con jubón negro y aparatosa golilla encañonada.  

Baile por Bulerías

GARCÍA RAMOS, José (Sevilla, 1852 - 1912)
Óleo sobre Lienzo
52 x 28 cm.
1884
Procedencia
Colección de D. Alfonso Grosso. Sevilla
Comentarios

José García Ramos es sin duda uno de los más hábiles pintores del costumbrismo sevillano. Dedicó casi toda su carrera a dibujar, con una enorme expresividad y técnica minuciosa, escenas de la vida cotidiana en Sevilla, desde fiestas flamencas a asuntos taurinos, que se vendían con gran facilidad dentro y fuera de las fronteras. Esta obra pertenece a esa industria de cuadros de pequeño formato que tanta difusión alcanzó entre la sociedad de finales del siglo XIX.

El tema es de esencia típicamente andaluza y popular, cargado de un gran bagaje de costumbrismo andaluz, cante y baile en un ambiente de vino y toros. Es un lienzo de composición comprometida, muy apretada en la zona central derecha, donde confluyen cante, baile y una flamenca de abanico que solicita del espectador un inquietante diálogo. García Ramos capta de la realidad circundante los aspectos más cotidianos, hecho que dota a su obra de un acentuado carácter anecdótico. Este cuadro fue premiado con Medalla de Oro en la Exposición de Sevilla de 1884.

Triana

SÁNCHEZ PERRIER, Emilio (Sevilla, 1855 - Alhama de Granada, 1907)
Óleo sobre Lienzo
68 x 122 cm
h. 1888/90
Procedencia
Mercado de arte. Sevilla
Comentarios

Sánchez Perrier es de singular importancia para la historia del paisajismo y no sólo en Sevilla, como lo demuestran sus obras en colecciones extranjeras y los galardones que alcanzó. Considerado como el fundador de la llamada escuela de Alcalá de Guadaira, se convierte en el punto de referencia para paisajistas contemporáneos y de generaciones posteriores.

El tema de esta obra, de acentuado carácter lírico del perfil de la ciudad de Sevilla que se refleja en las aguas del río Guadalquivir, fue tratado frecuentemente por el artista. El encuadre elegido es el del conjunto de fachadas y postigos traseros del barrio de Triana. La personalidad del pintor se manifiesta en esta visión realista del paisaje, de minuciosa y atenta mirada del natural con marcado carácter intimista en la que los motivos populares y pintorescos se enmarcan dentro de una atmósfera de tiempo y espacio detenidos. 

Las Cigarreras

BILBAO MARTÍNEZ, Gonzalo (Sevilla, 1860 - Madrid, 1938)
Óleo sobre Lienzo
305 x 402 cm.
(1915)
Procedencia
Colección del autor
Comentarios

Con el trasfondo de Las hilanderas de Velázquez, esta composición se desarrolla en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, donde en un ambiente laboral relajado una de las cigarreras, situada en primer plano, realiza un receso en su trabajo para amamantar a su hijo. Esta escena maternal provoca la atención emocional de las compañeras más próximas, lo que crea un ambiente vitalista y cordial, mientras que las restantes continúan con su trabajo rutinario de la manufacturas de cigarros.

Realizada en la plenitud de su carrera, el artista  otorga gran protagonismo al gran escenario arquitectónico, de  amplias perspectivas. Se trata del lienzo más conocido y celebrado de Gonzalo Bilbao hasta el punto de que que el no obtener la medalla de honor en la Exposición Nacional de 1915 motivó que el pueblo de Sevilla le organizara un multitudinario homenaje popular en desagravio, al que acudieron muchas de las cigarreras que le sirvieron de modelo.

La cuadrilla de Juan Centeno

VÁZQUEZ  DÍAZ, Daniel (Nerva, Huelva, 1882 - Madrid, 1969)
Óleo sobre Lienzo
226 x 181,5 cm.
1953
Procedencia
Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1954.
Comentarios

Daniel Vázquez Díaz es una de las figuras más representativas del panorama artístico español de la primera mitad del siglo XX. Su obra, una de las más personales e inconfundibles de su tiempo, le convirtió en el abanderado del esfuerzo renovador de la pintura española anterior a 1936. En este espléndido cuadro no trata el autor de presentar a una gran figura del toreo, como ocurre en otros lienzos de su producción, sino a un modesto diestro, Juan Centeno Ortíz. 

El novillero alicantino, vestido de grana y negro, aparece sentado en primer término en actitud un tanto desafiante, flanqueado por dos miembros de su cuadrilla de mirada preocupada, como corresponde al momento anterior a la corrida. Completan la escena las figuras de otro peón y la cabeza de un picador situados al fondo,cuerpos esculturados, de planos rotundos de color animan esta estampa taurina que se hace intemporal en su sentimiento y ejecución. Esta obra fue premiada con Medalla de Honor en la Exposición Nacional de 1954.


© Daniel Vázquez Díaz, VEGAP, Sevilla 2004.

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