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Dolorosa

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617 - 1682)
Óleo sobre lienzo
166 x 107 cm
Hacia 1660

Comentario

La obra, de profundo dramatismo, muestra el dolor de la madre por el castigo infligido a su hijo para, de este modo, mover a los fieles al fervor religioso por medio de los sentimientos. Para aumentar la emotividad, María es representada de figura completa y a tamaño natural, sentada en un banco corrido apenas perceptible, emergiendo a través de una cálida iluminación de un fondo en penumbra en un espacio vacío de cualquier otra referencia. Destaca el concentrado sentimiento espiritual de su bello rostro en el que se refleja un dolor contenido.

María, sola y sin atributos, puede considerarse un cuadro aislado de carácter devocional aunque su interpretación se presta a confusión, pues la imagen evoca más una Soledad que una Dolorosa, como se le denomina tradicionalmente, ya que la Soledad refleja el momento posterior a la muerte de Cristo mientras que la Dolorosa representa a la Virgen sufriente después de la flagelación y la coronación de espinas. Su expresión con los brazos abiertos y la mirada dirigida al cielo parece más bien aludir a una petición de amparo y compasión posterior a la muerte de Cristo, por lo que parece más próxima a la representación de una Piedad aunque sin el cuerpo de su hijo en el regazo. 

Imagen en alta resolución (Google Arts & Culture)