Las Colecciones

Incremento del PH

2015

Donaciones 2015

La hija de Vargas, 1951

Antonio Illanes (Umbrete,1901 ¿ Sevilla, 1976) Madera de cedro. 42'5 x 28 x 25 cm Donación Francisco Duque Cabrera, 2015

La citada obra es una interesante muestra de la producción de Illanes, considerado uno de los más destacados autores de la escuela escultórica sevillana del siglo XX. En ella representa a una mujer joven de raza gitana, tratada con veracidad y un estudiado hieratismo que dotan de dignidad al personaje. En ella se unen dos de las facetas más características del escultor, el retrato y el interés hacia lo popular, especialmente el mundo gitano. La obra se puede considerar una visión más modernizada de los personajes castizos tan del gusto de la estética sevillana.
Técnicamente trata el material de manera directa sin ocultar el propio trabajo del escultor ni la textura de la madera empleada. Así, amplios golpes de gubia quedan muy visibles en la zona del busto y otros menores en el rostro. Illanes, habitual policromador de sus propias obras de carácter religioso, opta frecuentemente en las profanas por dejar la madera vista, incorporando, como ocurre en este caso, textura y color del material a la estética final del retrato.
Antonio Illanes inicia su formación en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, ampliándola posteriormente con alguna estancia en el extranjero y en Madrid, donde entra en contacto con destacados escultores como, entre otros, Mateo Inurria, Juan Cristóbal o Julio Antonio. Aunque su obra en ningún momento se aleja de la figuración ni abandona un cierto tradicionalismo, tendencia esta propia de la escultura sevillana contemporánea, su dominio técnico y su capacidad para dotarla de personalidad propia la hace en general superior a la de muchos de sus contemporáneos sevillanos y andaluces.
Fue un artista polifacético que abarcó un amplio repertorio de temas, desde los más diversos asuntos profanos, como el desnudo o el retrato, hasta la escultura religiosa y la imaginería procesional. Reflejo de su constante inquietud es también la amplia gama de materiales que empleó a lo largo de su carrera, aunque serán los más maleables, en concreto la madera, los más frecuentes en su producción. En el dilatado catálogo de obras de Antonio de Illanes el retrato ocupa uno de sus apartados más atractivos frente a su numerosa producción de carácter religioso que resulta, muchas veces por los gustos del cliente y salvo excepciones, más repetitiva y aferrada a la tradición.