Las Colecciones

Incremento del PH

2012

Donaciones 2012

Javier Winthuysen (Sevilla, 1874 - Barcelona, 1956)

Entrada al jardín de los Cepero. Hacia 1905
Óleo / lienzo. 130 x 140 cm
Donación de Teresa y Beatriz Winthuysen Héctor, 2012

Se trata de una pintura de gran calidad dentro de la producción de su autor. Presenta el frondoso jardín de la casa de los Cepero que estaba situada en la plaza de Alfaro y a cuya medianera vivió dos años el pintor. La casa perteneció al Deán López Cepero y en ella se guardó la importante colección artística que reunió a raiz de la Desamortización de 1935.


Winthuysen fue pintor y arquitecto de jardines y paisajista. De hecho, a partir de 1917 se especializó en el trazado y organización de jardines, realizando numerosos proyectos y las remodelaciones de los grandes recintos ajardinados de nuestro país.


En palabras del propio pintor "la antigua casa sevillana es tan acogedora que nos deja ver su interior a través de las cancelas de sus patios tras los que suele hallarse el jardín". Se trata de un espacio íntimo y cerrado, siguiendo la tradición hispanomusulmana, en el que se disponen, en planos sucesivos los elementos habituales. El artista nos invita a ir penetrando poco a poco y así la arcada da paso a la fuente, que conduce a la cancela que, a su vez, nos introduce hacia el fondo del jardín.

Manuel González Santos (Sevilla, 1875 - 1949)

Autorretrato. 1932
Pastel. 60 x 64 cm

Retrato de su mujer, Adela Narbona. 1932
Pastel. 60 x 64 cm

A orillas del lago. 1914
Pastel. 104 x 74 cm

Donación de Adela Perea González, 2012

Autorretrato

Su retrato, fechado el 29 de diciembre de 1932,  es una de las escasas representaciones que realizó de sí mismo. Presenta el interés añadido de que viene a sumarse a los ya existentes de pintores sevillanos que forman parte de los fondos del museo. Así, se conservan, entre otros, los de Antonio María Esquivel, José Villegas Cordero, José Jiménez Aranda, Gustavo Bacarisas, Alfonso Grosso, o los retratos de José García Ramos y Gonzalo Bilbao.

En definitiva, a la calidad técnica de esta obra se une su interés iconográfico para un museo vinculado esencialmente a la escuela sevillana.

 

Retrato de su mujer Adela Narbona

Esta pintura forma pareja con el autorretrato anterior  fechado en 1931. Como en él el autor ha prescindido de elementos anecdóticos. Utiliza un fondo neutro oscuro para centrarse en la representación de la cabeza, modelada con gran veracidad y un indudable dominio técnico.

El género del retrato ocupa un lugar significativo dentro de la producción del artista. La procedencia familiar nos permite conocer, además, obras suyas ejecutadas con más libertad que las realizadas por encargo.

 

A orillas del lago

Vinculada a su formación académica, esta obra, pintada en 1914, es reflejo, como los retratos, de su dominio de la técnica del pastel. La filiación académica de esta pieza no es obstáculo para que esté resuelta con soltura en el dibujo y acertada iluminación. Sin ser clave en su producción, nos aporta datos sobre el tratamiento artístico que su autor da al género del desnudo y sobre su proceso formativo en la Sevilla de final del siglo XIX.