Las Colecciones

Incremento del PH

2005

Adquisiciones 2005

Baile en una taberna

Manuel Rodríguez de Guzmán (Sevilla, 1818 - Madrid, 1867)
Baile en la taberna, 1854
Óleo sobre lienzo. 62,5 x 83 cm.
Adquisición de la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2005

 

Obra del pintor sevillano del siglo XIX, Manuel Rodríguez de Guzmán, especialista en pinturas de tema costumbrista. La escena es típica de su producción con la habitual presencia de majos, bailarinas y demás personajes populares. Estas escenas fueron muy apreciadas por la clase alta local y por los viajeros extranjeros que visitaban Sevilla, que veían en ellas una imagen idílica de Andalucía, próxima a su mentalidad romántica.

La obra adquirida, primera de este pintor que ingresa en las colecciones del Museo, permite ofrecer a visitantes e investigadores una visión más completa de la pintura romántica sevillana, en la que el costumbrismo es elemento fundamental. Todos los elementos de este tipo de pintura están presentes. Así sucede con la indumentaria de los personajes ataviados con trajes típicos, ellos con sus sombreros llamados calañeses o catites, chaquetilla corta, faja y mantas serranas y ellas con vestido de volantes y mantoncillos. El espacio en que se desarrolla la escena es también habitual de esta temática: un interior oscuro y rústico con techumbres de madera. Iluminado desde la ventana, único punto de luz de la composición, un grupo de personas participan del cante y del baile alrededor de una figura femenina a la que todos miran y que aparece destacada. Palmas, expresiones de alegría, botellas en alto  y hasta una  rota que aparece en el suelo en primer plano, dan una idea del momento de juerga y diversión en que los personajes participan. Al fondo a la derecha, en penumbra y casi desdibujados, otras figuras se ocupan en tareas cotidianas. 

Imagen en alta resolución (Google Arts & Culture)

Desposorios místicos de Santa Catalina

Francisco de Herrera, el Viejo (Sevilla, 1576/1590 - Madrid 1654)
Desposorios místicos de Santa Catalina, 1615
Óleo sobre lienzo. 243 x 167 cm.
Adquisición Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2005

 

Obra de juventud de Herrera el Viejo que resulta de especial interés para documentar la etapa de formación del pintor. La obra, fechada en 1615, la realiza a la edad de 25 años, cuando su estilo está todavía en formación, y se deja influenciar muy claramente por el Manierismo de las últimas décadas del siglo XVI, perpetuado al inicio del siglo siguiente con la obra de Francisco Pacheco. Resulta por ello una obra temprana con cierta rigidez, fruto de un esquema compositivo ordenado y simétrico, antes de que su estilo evolucione hacia el naturalismo, con mayor soltura de la pincelada y un dibujo menos acabado.

La obra resulta atractiva por su potente y vital paleta, su nerviosa pincelada que puede apreciarse en algunos detalles como los brocados a lo florentino de la vestimenta de santa Catalina o el abarrotado estallido de gloria. La obra sigue la división en dos registros, el terrenal y el celestial, habitual en multitud de obras sevillanas del Barroco y que volveremos a ver en las otras grandes obras de Herrera en la colección del museo: la  Apoteosis de san Hermenegildo y la Visión de san Basilio.

El abad

Virgilio Mattoni (Sevilla, 1842 - 1923)
El abad
Óleo sobre lienzo. 45 x 32,5 cm.
Adquisición de la Junta de Andalucía para su depósito en el museo, 2005

 

Virgilio Mattoni pertenece a la generación de pintores sevillanos de la segunda mitad del siglo XIX, formados en la Escuela de Bellas Artes local, que completaron su formación viajando a Roma. Fue autor de retratos, temas religiosos e históricos, como éste, realizados según el estilo académico que en ocasiones intenta acercarse a corrientes contemporáneas, en especial a la pintura modernista. 

En esta obra encontramos elementos habituales en su producción como su tendencia al empleo de un vistoso colorido y al detallismo descriptivo. Al abad que da título a la composición lo capta en un momento de ensimismamiento destacando el blanco de sus vestiduras aunque su figura no es sino una excusa para situarlo en una estancia que pasa a convertirse en el tema principal. Describe pormenorizadamente su decoración de vistosos azulejos y tapices tratados de forma preciosista al igual que hace con las imágenes de devoción y los objetos que están dispuestos sobre la mesa y con el cojín sobre el que se va a arrodillar. Utiliza para ello una paleta vistosa y colorida, que potencia el detallismo descriptivo de la escena. 

Adquirida por la Junta de Andalucía, se trata de la primera obra de este autor que ingresa en la colección del museo.

Imagen en alta resolución (Google Arts & Culture)

Pareja de majos

José Gutiérrez de la Vega (Sevilla, 1791 - Madrid, 1865)
Pareja de majos, hacia 1830
Óleo sobre lienzo. 83 x 72 cm.
Adquisición de la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2005

 

El pintor Gutiérrez de la Vega es, junto a Esquivel, el más destacado representante de la escuela romántica sevillana. Llegó a ser un artista de prestigio, muy solicitado por las clases altas sevillanas y madrileñas que le encargaron numerosos retratos. Cuenta además con una abundante producción de pinturas de tema religioso. Participó, como no podía ser de otro modo, de la naciente corriente costumbrista que desde el Romanticismo tuvo tanto predicamento en la pintura sevillana hasta bien entrado el siglo XX, aunque su producción pictórica de esta temática es escasa y de ahí el interés de esta obra, que nos permite ampliar la visión que de este artista se ofrece en nuestras colecciones.

Los protagonistas de esta escena de galanteo se presentan ante un fondo de celaje grisáceo en el que aparece la Giralda a un lado. Visten con trajes típicos. Ella, con el gesto castizo de colocarse la mano en la cintura, lleva mantilla de encaje, traje negro con un broche dorado y piedra azul engastada, flores en el pelo y el abanico en su mano derecha. Él, en el acto de llevarse un cigarro a la boca, viste amplia capa y el popular sombrero de catite negro mientras dirige su mirada hacia la mujer. La tez blanca y delicada de la figura femenina contrasta con el negro de su indumentaria, con la oscuridad del fondo y hasta con la figura del majo, de manera que el protagonismo de la obra se centra en su figura, destacada por su luminosidad. La pincelada se advierte suelta y suavemente deslizada sobre el lienzo.

Virgen con Niño

Francisco Niculoso, el Pisano (Pisa?, último tercio del s. XV - Sevilla, hacia 1529)
Virgen con Niño, 1500-1529
Cerámica policromada. 17,5 x 16,5 cm.
Adquirido por la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes, 2005

 

Francisco Niculoso, el Pisano, ceramista italiano, establece su taller en el barrio sevillano de Triana. Es el primer artista que, fuera de su Italia natal, aplica la pintura cerámica polícroma a los azulejos Su llegada a la ciudad supone la introducción del nuevo estilo renacentista. 

La excepcional calidad de esta pieza la sitúa al mismo nivel que el retablo del oratorio de Isabel la Católica en el Real Alcázar de Sevilla, considerado el mejor conjunto del autor.

El pequeño formato de esta pieza no es obstáculo para que Pisano cree una obra monumental, en la que el dibujo realizado con trazos justos ofrece una composición plena de naturalidad y humanidad. A esto, se une un colorido escaso en variedad pero de un vistoso efecto cromático.

 

Vista de Sevilla

Manuel García Rodríguez (Sevilla 1863 - 1925)
Vista de Sevilla, 1896
Óleo sobre lienzo. 39,5 x 74,5 cm.
Adquirido por la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2005

 

García Rodríguez pertenece al grupo de pintores sevillanos pioneros en la pintura de paisaje conocido como la Escuela de Alcalá. Este grupo frecuentaba los aledaños y extramuros de esta localidad sevillana, cuyos rincones y vistas de las orillas del Guadalquivir convirtieron en una constante dentro de su producción.

García Rodríguez, en un ejemplo típico de su obra pictórica, nos presenta un paisaje de los alrededores de Sevilla, ciudad que también representó en multitud de pinturas tomando preferentemente como tema las vistas del río y los encuadres del puerto. La obra adquirida es la primera de este autor que ingresa en la colección del museo.

Imagen en alta resolución (Google Arts & Culture)