Las Colecciones

Incremento del PH

2002

Donaciones 2002

Antonio Illanes (Umbrete, 1901 - Sevilla, 1976)

Donacion de Antonio Illanes Salcedo

Adán y Eva
Yeso
 

Nacido en la localidad sevillana de Umbrete en 1901, su formación se desarrolló en Sevilla, Madrid, París y varios países sudamericanos. Su estilo se encuadra dentro de una generación de escultores que se mantuvo fiel a la figuración académica,al margen de las corrientes vanguardistas.

En el museo contamos con un Autorretrato, Venus Hispalense, Retrato de Lolita Martín y Retrato de Isabel Salcedo, su esposa, a los que ahora viene a sumarse este grupo de Adán y Eva, de tamaño natural y de un realismo naturalista que viene a confirmar el entronque de la obra de Illanes en la tradicional escuela hispalense.

Carmen Jiménez (La Zubia, Granada, 1920 - Sevilla, 2016)

Donación de Carmen Jiménez

Juego de niños, 1954
Barro cocido y modelado. 76 cm

 

Carmen Jiménez nació en La Zubia, Granada, desarrollando su formación en la Escuela de Artes y Oficios, así como en Madrid. Su obra, aunque figurativa y de tintes academicistas, no permanece al margen de las vanguardias de su época. El tema infantil será una constante de todas sus obras, cuyas formas están trabajadas con equilibrio, suavidad y delicadeza.

Este delicado grupo, fiel reflejo de los inocentes juegos de los hijos de la autora, nos muestra su sensibilidad artística que, para este conjunto de composiciones, domina la escultora, a la vez que sirve como ejemplo de su dominio técnico en el modelado del barro.

José Alcázar Tejedor (Madrid, 1850 -?)

Legado testamentario dispuesto por Isabel del Ojo Espeso

Interior de un patio, 1881
Óleo sobre lienzo. 60 x 39 cm

 

Alcázar Tejedor fue un pintor madrileño nacido en 1850, y fue discípulo en París de Vicente Palmaroli. 

Interior de un patio es una pequeña escena de interior, sin grandes pretensiones y algunos defectos de composición, pero que tiene cierta gracia y ofrece el interés de ser una obra firmada y fechada de un pintor del XIX que alcanzó cierto reconocimiento en su época.

Rafael Botí (Córdoba, 1900 - Madrid, 1995)

Donación de Rafael Botí Torres

Campos, 1955
Óleo sobre lienzo. 54 x 65 cm

 

Rafael Botí nace en Córdoba en 1900, ciudad en la que se forma con el pintor Julio Romero de Torres. En 1917 se traslada a París, uniéndose al grupo de discípulos de Daniel Vázquez Díaz.

En su producción artística, el paisaje, tanto urbano como rural, es el principal protagonista. Su estilo no puede adscribirse a ninguna tendencia, aunque es esencialmente figurativo y sin apenas cambios estilísticos. En su obra aparecen notas vanguardistas latentes, como una técnica postimpresionista matizada y un tratamiento exquisito del color, de gran intensidad y viveza.

Ricardo López Cabrera (Cantillana, Sevilla, 1864 - Sevilla, 1950)

Donación de Maurice Tzwern

Retrato de J. Erremus, 1899
Óleo sobre tabla. 17,9 x 13,8 cm

 

Pintor sevillano del último tercio del siglo XIX, López Cabrera desarrolló su trayectoria artística en torno a una gran variedad de temas, entre los que destacan géneros como el costumbrismo, la retratística y el paisajismo. Esta obra completa la representación del pintor en el museo en su faceta como retratista. Aunque modesta de proporciones, está bien resuelta y ejecutada con soltura.

Adquisiciones 2002

Bernardo Lorente Germán (Sevilla, hacia 1680 - 1759)

Retrato del Infante Felipe, hacia 1730
Óleo sobre lienzo. 105 x 84 cm
Adquirido por la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo, 2002

 

El Infante Don Felipe, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, y futuro duque de Parma, aparece representado con unos diez años de edad, vestido a la usanza de la época, con casaca roja de ricos bordados plateados y luciendo las insignias del Saint Espirit. De tres cuartos para mirar al espectador, apoya su mano izquierda en un sillón mientras que la derecha la levanta apuntando fuera del cuadro. Un cortinaje cubre el fondo que deja ver un celaje de luces doradas y plateadas.

El retrato muestra la influencia en la corte borbónica del pintor Jean Ranc y fue realizado durante el lustro en que Felipe V trasladó la corte a Sevilla. Se trata de una de las escasas muestras de arte cortesano de la escuela sevillana del XVIII realizada siguiendo los postulados de la moda francesa del momento y adaptándose a una representación ya formulada y codificada.