Las Colecciones

Incremento del PH

2009

Donaciones 2009

José María Tamburini y Dalmau (Barcelona, 1856 ¿ 1932)

El Conde de Urgel en poder de los hombres del Rey Fernando de Antequera, 1891
Óleo sobre lienzo. 185 X 225 cm.
Donación Antonio Girona Godó, 2011 


El Conde de Urgel, aspirante a la corona de Aragón, se rebeló contra Fernando de Antequera, proclamado rey en el Compromiso de Caspe tras la muerte del rey Martín I el Humano. La sublevación terminó sin éxito, siendo el conde despojado de sus dominios y condenado a prisión perpetua. En la obra se percibe una gran destreza técnica así como una magnífica exactitud en la descripción de los detalles representados. También es destacable la intensa brillantez de su colorido y la equilibrada composición en la que se desenvuelve la dramática escena.

José María Tamburini y Dalmau se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona, ampliando su formación en París, con León Bonnat, Londres y Roma, junto a los continuadores de Fortuny. Compaginó su labor de pintor con actividades como ilustrador y crítico literario, dentro de la corriente cultural catalana Renaixença. Su obra pictórica formó parte de exposiciones nacionales e internacionales en las que obtuvo importantes reconocimientos. En concreto esta obra fue premiada en la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona de 1891. 

En su producción se distinguen dos etapas. La primera está fundamentada en la pintura de historia, y en ella el autor hace gala de un gran dominio técnico. La segunda, influenciada por el estilo plástico imperante en Cataluña, le llevaría a los preceptos del Modernismo. Su obra condensa la influencia decimonónica de la pintura de historia junto a ciertas maneras prerrafaelitas.

 

 

2010

Donaciones 2010

Baldomero Romero Ressendi (Sevilla, 1922 - Madrid, 1977)

El museo ha recibido la donación de 11 obras de Baldomero Romero Ressendi cumpliendo así la voluntad de su hermana Elisa Romero Contreras.

La donación está compuesta por cinco lienzos, un óleo sobre cartón, 4 dibujos y un grabado. El museo no disponía de obra de este artista por lo que la donación tiene el interés de documentar uno de sus periodos artísticos, en concreto el de su formación y juventud.


Ressendi (Sevilla, 1922 - 1977) al igual que los pintores locales del momento, inició su formación dentro del academicismo y el costumbrismo realista aunque su atormentado carácter le lleva posteriormente por la vía del más puro expresionismo que dota a su obra de gran singularidad y originalidad dentro del panorama sevillano.


De estas once obras las más significativas son tres retratos que representan a su hermana dos de ellos y al propio artista el otro. La obra sobre papel ilustra una faceta de su obra en la que fue un destacado especialista y representa tres retratos femeninos y un friso de caballos con jinetes. Completan esta donación tres telas que reproducen escenas del Quijote y son de carácter anecdótico.

Depósitos 2010

Ignacio Zuloaga (Eibar, 1870 - Madrid, 1945)

Bailarina. Antonia la gallega. 1912
Óleo sobre lienzo. 196 x 117 cm
Depósito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2010

Este cuadro es un depósito del Museo Nacinal Centro de Arte Reina Sofía que viene sustituir al Retrato de Madame Malinovska, del mismo autor, que ha vuelto a Madrid después de haber estado expuesto en nuestro museo desde 1976.


Se trata, de nuevo, de un retrato femenino de cuerpo entero que corrobora la importancia que el retrato tuvo en la obra Zuloaga. En este caso, el artista presenta a una bailarina, mujer de carácter, que se planta de pie frente al espectador con autoridad y fuerza. La modelo está parada, con el único movimiento de sus manos, y aparece de tres cuartos, sin referencia espacial ni ambiental. El fondo es neutro, aunque formado por una  especie de remolino agitado que subraya la energía y fuerza expresiva del personaje.

2011

Adquisiciones 2011

Anónimo. Círculo de Murillo

Huida a Egipto. Fines siglo XVII - comienzos del XVIII
Óleo sobre lienzo. 206 x 247,5 cm
Adquirido por la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2006

La escena representada está sacada de los evangelios apócrifos (Pseudo Mateo, 20,1-2) y narra el momento  en que la Sagrada Familia hace un alto en el camino para descansar a la sombra de una palmera.

En la composición destaca una diagonal en la que se sitúan los personajes principales y que va desde la Virgen hasta el ángel que, en escorzo, coge la cesta de manzanas. Otro grupo está recogiendo, mientras tanto,  los dátiles que van a ofrecer a la familia. San José lleva la vara de azucenas, símbolo de pureza y de haber sido elegido por Dios como marido de María. Les acompaña San Juan Bautista que aparece con el cordero y lleva granadas, símbolo del amor, de la fecundidad y de la unión.

En la parte inferior de la composición aparecen gran variedad de flores, trabajadas con maestría y minuciosidad mientras que en el registro superior el celaje está tratado con una pincelada mucho más suelta.
Se aprecian dos tipos de factura en las figuras. El ángel montado en el burro, las figuras de la Sagrada Familia y el San Juanito son de mayor calidad y sus rasgos son más dulces y más cercanos a la pintura de Murillo por lo que pudieran ser de algún discípulo directo. El resto de las figuras son, en cambio, menos delicadas y podrían pertenecer a un artista menos cualificado.
En la composición predominan los tonos ocres, animados por el rojo y el azul de los paños de los ángeles y destaca la interesante iluminación, barroca en el juego de luces y sombras de los ángeles de la palmera y más destacada en las figuras principales.

2012

Donaciones 2012

Javier Winthuysen (Sevilla, 1874 - Barcelona, 1956)

Entrada al jardín de los Cepero. Hacia 1905
Óleo / lienzo. 130 x 140 cm
Donación de Teresa y Beatriz Winthuysen Héctor, 2012

Se trata de una pintura de gran calidad dentro de la producción de su autor. Presenta el frondoso jardín de la casa de los Cepero que estaba situada en la plaza de Alfaro y a cuya medianera vivió dos años el pintor. La casa perteneció al Deán López Cepero y en ella se guardó la importante colección artística que reunió a raiz de la Desamortización de 1935.

Winthuysen fue pintor y arquitecto de jardines y paisajista. De hecho, a partir de 1917 se especializó en el trazado y organización de jardines, realizando numerosos proyectos y las remodelaciones de los grandes recintos ajardinados de nuestro país.

En palabras del propio pintor "la antigua casa sevillana es tan acogedora que nos deja ver su interior a través de las cancelas de sus patios tras los que suele hallarse el jardín". Se trata de un espacio íntimo y cerrado, siguiendo la tradición hispanomusulmana, en el que se disponen, en planos sucesivos los elementos habituales. El artista nos invita a ir penetrando poco a poco y así la arcada da paso a la fuente, que conduce a la cancela que, a su vez, nos introduce hacia el fondo del jardín.

Manuel González Santos (Sevilla, 1875 - 1949)

Autorretrato. 1932
Pastel. 60 x 64 cm

Retrato de su mujer, Adela Narbona. 1932
Pastel. 60 x 64 cm

A orillas del lago. 1914
Pastel. 104 x 74 cm

Donación de Adela Perea González, 2012

Autorretrato

Su retrato, fechado el 29 de diciembre de 1932,  es una de las escasas representaciones que realizó de sí mismo. Presenta el interés añadido de que viene a sumarse a los ya existentes de pintores sevillanos que forman parte de los fondos del museo. Así, se conservan, entre otros, los de Antonio María Esquivel, José Villegas Cordero, José Jiménez Aranda, Gustavo Bacarisas, Alfonso Grosso, o los retratos de José García Ramos y Gonzalo Bilbao.

En definitiva, a la calidad técnica de esta obra se une su interés iconográfico para un museo vinculado esencialmente a la escuela sevillana.

 

Retrato de su mujer Adela Narbona

Esta pintura forma pareja con el autorretrato anterior  fechado en 1931. Como en él el autor ha prescindido de elementos anecdóticos. Utiliza un fondo neutro oscuro para centrarse en la representación de la cabeza, modelada con gran veracidad y un indudable dominio técnico.

El género del retrato ocupa un lugar significativo dentro de la producción del artista. La procedencia familiar nos permite conocer, además, obras suyas ejecutadas con más libertad que las realizadas por encargo.

 

A orillas del lago

Vinculada a su formación académica, esta obra, pintada en 1914, es reflejo, como los retratos, de su dominio de la técnica del pastel. La filiación académica de esta pieza no es obstáculo para que esté resuelta con soltura en el dibujo y acertada iluminación. Sin ser clave en su producción, nos aporta datos sobre el tratamiento artístico que su autor da al género del desnudo y sobre su proceso formativo en la Sevilla de final del siglo XIX.

2013

Donaciones 2013

Antonio Cabral Bejarano (Sevilla 1798-1861)

 Autorretrato. 1851
Óleo sobre lienzo. 55 x 42 cm
Donación Alfonso Lasso de la Vega, 2013


Antonio Cabral Bejarano (Sevilla, 1798-1861) desarrolló su carrera profesional en Sevilla donde fue considerado el pintor más importante del momento recibiendo casi todos los encargos tanto religiosos como civiles.


En esta obra se nos muestra con el cuerpo levemente girado hacia la derecha, con la mirada fija al frente expresando cierta severidad en el rostro. El pintor, en edad ya madura, viste chaqueta marrón y camisa
blanca y una enorme pajarita negra atada al cuello.


Para el museo la obra presenta el interés de formar parte de sus historia ya que el pintor fue promotor de su fundación, el primer director de la pinacoteca en 1840 y el autor del primer inventario de sus colecciones.

Adquisiciones 2013

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617 - 1682)

Inmaculada. Hacia 1670-1675
Óleo sobre cobre. 70 x 54 cm
Adquisición del Estado, 2013

La Virgen aparece sobre una masa de nubes, rodeada de querubines y ángeles y coronada por doce estrellas. Sigue la tradicional iconografía de las Inmaculadas de Murillo: joven, casi una niña, de largos cabello y vestida con vaporosa túnica blanca y manto azul que rodea el brazo y se recoge en el hombro. Los ángeles sostienen sus atributos: el espejo, la palma, las rosas, las azucenas y la rama de olivo.


Considerada una obra de escuela por algunos historiadores, el modo tan característico de interpretar este tema unido a la alta calidad de la pintura hacen innegable su atribución a Murillo.

Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690)

Las bodas de Caná. 1661
Óleo/lienzo.
107 x 80 cm.
Adquisición del Estado, 2013

La escena recoge un pasaje del Evangelio de San Juan (Juan 2: 1-11). Narra el milagro acaecido en una boda a la que fueron invitados la Virgen, Jesús y sus discípulos y en la que Jesús, ante la falta de vino, pidió que se llenaran varias tinajas de agua que cuando se vertieron quedaron convertidas en vino.

Valdés ambienta la escena en un interior arquitectónico de resonancias clásicas y articula la composición en planos que se desarrollan en profundidad y en altura. Sitúa a las figuras principales en el plano intermedio pero concede mucha importancia a los sirvientes que, en primer término y con forzados escorzos, están siguiendo las indicaciones de Jesús. Es muy interesante el juego de luces que va graduando desde la penumbra de este primer plano para ir aclarándose a medida que miramos hacia la parte superior derecha. Las dos figuras masculinas con turbante que conversan entre sí recuerdan a las que aparecen en la obra Jesús disputando con los doctores, con la que esta forma pareja y guarda importantes similitudes.

Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690)

Jesús disputando con los doctores en el templo. 1661
Óleo/lienzo. 107 x 80 cm
Adquisición del Estado, 2013

La escena recoge un pasaje del Evangelio de San Lucas (Lucas 2: 41-50) según el cual, en uno de los viajes que la Sagrada Familia realizaba anualmente a Jerusalem para la celebración de la Pascua Judía, Jesús desapareció y fue hallado tres días después en el templo. La obra representa precisamente ese momento en que José y María, a la izquierda de la composición, lo encuentran disputando con los doctores de la ley mosaica.

Forma pareja con Las bodas de Caná y comparte con ella parecido tratamiento en la composición y en la descripción ambiental. El escenario también es una arquitectura clásica, en este caso decorada con yeserías.  En una hornacina se ve una escultura de Moisés que simboliza la Ley Antigua que Cristo había de sustituir por la Ley Nueva. Se asemejan también en el colorido, de tonos cálidos, en el que destaca el rojo de la túnica de Jesús y de los cortinajes; en los contraluces que crean la alternancia de planos de luz y sombra y también en la pincelada, rápida y enérgica, que otorga un carácter casi abocetado a la obra.

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