Las Colecciones

Incremento del PH

2008

2008

Lucas Valdés (Sevilla 1661 - Cádiz 1725)

Virgen del Rosario con santo Domingo y santa Catalina de Siena, hacia 1725
Óleo sobre lienzo, 136 x 204 cm.
Depósito de la Junta de Andalucía, 2008

 

La obra representa a la Virgen con el Niño en brazos que, acompañados de santas y ángeles, se aparecen a santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden dominica, y a santa Catalina de Siena, su monja principal, para entregarles un rosario que ambos, arrodillados, reciben con recogimiento. La orden dominica promovió el rezo del santo rosario y la devoción a la imagen de la Virgen con el niño bajo la advocación del Rosario.

En el plano celestial, acompañan a la Virgen santa María Magdalena, que lleva el bote de ungüentos y santa Catalina de Alejandría, acompañada de la rueda de su martirio. Dos ángeles mancebos cierran la composición en los dos laterales.

En el ángulo inferior izquierdo, se encuentra un perro que sujeta con sus patas un globo terráqueo y muerde con su boca una antorcha encendida. Esta figura es una representación alegórica de la orden de predicadores, los dominicos, y se suele encontrar asociado a muchas imágenes visuales relacionados con ella, tanto en pintura y escultura como en decoraciones arquitectónicas. A la derecha del santo, un grupo de angelitos sostienen la vara de azucenas y el libro con sus escritos.

2009

Donaciones 2009

José María Tamburini y Dalmau (Barcelona, 1856 - 1932)

Donación Antonio Girona Godó

El Conde de Urgel en poder de los hombres del Rey Fernando de Antequera, 1891
Óleo sobre lienzo, 185 X 225 cm

 

El Conde de Urgel, aspirante a la corona de Aragón, se rebeló contra Fernando de Antequera, proclamado rey en el Compromiso de Caspe tras la muerte del rey Martín I, el Humano. La sublevación terminó sin éxito, siendo el conde despojado de sus dominios y condenado a prisión perpetua. En la obra se percibe una gran destreza técnica así como una magnífica exactitud en la descripción de los detalles representados. También es destacable la intensa brillantez de su colorido y la equilibrada composición en la que se desenvuelve la dramática escena.

José María Tamburini y Dalmau se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona, ampliando su formación en París, con León Bonnat, Londres y Roma, junto a los continuadores de Fortuny. Compaginó su labor de pintor con actividades como ilustrador y crítico literario dentro de la corriente cultural catalana Renaixença. Su obra pictórica formó parte de exposiciones nacionales e internacionales en las que obtuvo importantes reconocimientos. En concreto, esta obra fue premiada en la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona de 1891. 

En su producción se distinguen dos etapas: la primera está fundamentada en la pintura de historia y en ella el autor hace gala de un gran dominio técnico; la segunda, influenciada por el estilo plástico imperante en Cataluña, le llevaría a los preceptos del Modernismo. Su obra condensa la influencia decimonónica de la pintura de historia junto a ciertas maneras prerrafaelitas.

 

 

2010

Donaciones 2010

Baldomero Romero Ressendi (Sevilla, 1922 - Madrid, 1977)

El museo ha recibido la donación de 11 obras de Baldomero Romero Ressendi, cumpliendo así la voluntad de su hermana Elisa Romero Contreras. La donación está compuesta por cinco lienzos, un óleo sobre cartón, 4 dibujos y un grabado. El museo no disponía de obras de este artista, por lo que la donación tiene el interés de documentar uno de sus periodos artísticos, en concreto, el de su formación y juventud.

Ressendi, al igual que los pintores locales del momento, inició su formación dentro del academicismo y el costumbrismo realista, aunque su atormentado carácter le lleva posteriormente por la vía del más puro expresionismo, que dota a su obra de gran singularidad y originalidad dentro del panorama sevillano.

De estas once obras las más significativas son tres retratos que representan a su hermana, dos de ellos, y al propio artista, el otro. La obra sobre papel ilustra una faceta de su obra en la que fue un destacado especialista, donde se representan tres retratos femeninos y un friso de caballos con jinetes. Completan esta donación tres telas que reproducen escenas del Quijote de carácter anecdótico.

Depósitos 2010

Bailarina. Antonia la gallega

Ignacio Zuloaga (Eibar, 1870 - Madrid, 1945)
Bailarina. Antonia la gallega. 1912
Óleo sobre lienzo. 196 x 117 cm.
Depósito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2010

 

Este cuadro es un depósito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía que viene sustituir al Retrato de Madame Malinovska, del mismo autor, que ha vuelto a Madrid después de haber estado expuesto en nuestro museo desde 1976.

Se trata, de nuevo, de un retrato femenino de cuerpo entero que corrobora la importancia que el retrato tuvo en la obra Zuloaga. En este caso, el artista presenta a una bailarina, mujer de carácter, que se planta de pie frente al espectador con autoridad y fuerza. La modelo está parada, con el único movimiento de sus manos, y aparece de tres cuartos, sin referencia espacial ni ambiental. El fondo es neutro, aunque formado por una  especie de remolino agitado que subraya la energía y fuerza expresiva del personaje.

2011

Adquisiciones 2011

Huída a Egipto

Anónimo. Círculo de Bartolomé Esteban Murillo
Huida a Egipto, finales del siglo XVII - comienzos del XVIII
Óleo sobre lienzo. 206 x 247,5 cm.
Adquirido por la Junta de Andalucía para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, 2006

 

La escena representada está sacada de los evangelios apócrifos (Pseudo Mateo, 20,1-2) y narra el momento en que la Sagrada Familia hace un alto en el camino para descansar a la sombra de una palmera.

En la composición, destaca una diagonal en la que se sitúan los personajes principales y que va desde la Virgen hasta el ángel que, en escorzo, coge una cesta de manzanas. Otro grupo está recogiendo, mientras tanto, los dátiles que van a ofrecer a la Familia. San José lleva la vara de azucenas, símbolo de pureza y de haber sido elegido por Dios como marido de María. Les acompaña san Juan Bautista, que aparece con el cordero y porta unas granadas, símbolo del amor, de la fecundidad y de la unión.

En la parte inferior de la composición aparecen una gran variedad de flores, trabajadas con maestría y minuciosidad, mientras que, en el registro superior, el celaje está tratado con una pincelada mucho más suelta. En la composición predominan los tonos ocres, animados por el rojo y el azul de los paños de los ángeles, y destaca la interesante iluminación, barroca en el juego de luces y sombras de los ángeles de la palmera, siendo más destacada en las figuras principales.

Se aprecian dos tipos de factura en las figuras: por un lado, el ángel montado en el burro, las figuras de la Sagrada Familia y el san Juanito, son de mayor calidad y sus rasgos son más dulces y más cercanos a la pintura de Murillo, por lo que pudieran ser de algún discípulo directo; por otro lado, el resto de las figuras son, en cambio, menos delicadas y podrían pertenecer a un artista menos cualificado.

2012

Donaciones 2012

Donación de tres obras al pastel de Manuel González Santos

Manuel González Santos (Sevilla, 1875 - 1949)
Autorretrato, 1932
Pastel. 60 x 64 cm.
Donación de Adela Perea González, 2012

La obra es una de las escasas representaciones que realizó de sí mismo. Presenta el interés añadido de ser un autorretrato que se suma a los ya existentes de pintores sevillanos que forman parte de los fondos del museo. Así, se conservan, entre otros, los de Antonio María Esquivel, José Villegas Cordero, José Jiménez Aranda, Gustavo Bacarisas, Alfonso Grosso, o los retratos de José García Ramos y Gonzalo Bilbao.

En definitiva, a la calidad técnica de esta obra se une su interés iconográfico para un museo vinculado esencialmente a la escuela sevillana.

 

Manuel González Santos (Sevilla, 1875 - 1949)
Retrato de su mujer Adela Narbona, 1932
Pastel. 60 x 64 cm.
Donación de Adela Perea González, 2012

Esta pintura forma pareja con el autorretrato anterior, también fechado el mismo año. Como en él, el autor ha prescindido de elementos anecdóticos. Utiliza un fondo neutro oscuro para centrarse en la representación de la cabeza, modelada con gran veracidad y un indudable dominio técnico.

El género del retrato ocupa un lugar significativo dentro de la producción del artista. La procedencia familiar nos permite conocer, además, obras suyas ejecutadas con más libertad que las realizadas por encargo.

 

Manuel González Santos (Sevilla, 1875 - 1949)
A orillas del lago, 1914
Pastel. 104 x 74 cm.
Donación de Adela Perea González, 2012

Vinculada a su formación académica, esta obra es reflejo, como los retratos, de su dominio de la técnica del pastel. La filiación académica de esta pieza no es obstáculo para que esté resuelta con soltura en el dibujo y acertada iluminación. Sin ser clave en su producción, nos aporta datos sobre el tratamiento artístico que su autor da al género del desnudo y sobre su proceso formativo en la Sevilla de final del siglo XIX.

Entrada al jardín de los Cepero

Javier Winthuysen (Sevilla, 1874 - Barcelona, 1956)
Entrada al jardín de los Cepero, hacia 1905
Óleo sobre lienzo. 130 x 140 cm.
Donación de Teresa y Beatriz Winthuysen Héctor, 2012

 

Se trata de una pintura de gran calidad dentro de la producción de su autor. Presenta el frondoso jardín de la casa de los Cepero, que estaba situada en la plaza de Alfaro, y a cuya medianera vivió dos años el pintor. La casa perteneció al Deán López Cepero y en ella se guardó la importante colección artística que reunió a raíz de la Desamortización de 1935.

Winthuysen fue pintor y arquitecto de jardines y paisajista. De hecho, a partir de 1917 se especializó en el trazado y organización de jardines, realizando numerosos proyectos y las remodelaciones de los grandes recintos ajardinados de nuestro país.

En palabras del propio pintor "la antigua casa sevillana es tan acogedora que nos deja ver su interior a través de las cancelas de sus patios tras los que suele hallarse el jardín". Se trata de un espacio íntimo y cerrado, siguiendo la tradición hispanomusulmana, en el que se disponen en planos sucesivos los elementos habituales. El artista nos invita a ir penetrando poco a poco y así la arcada da paso a la fuente, que conduce a la cancela que, a su vez, nos introduce hacia el fondo del jardín.

2013

Donaciones 2013

Autorretrato

Antonio Cabral Bejarano (Sevilla, 1798-1861)
Autorretrato, 1851
Óleo sobre lienzo. 55 x 42 cm.
Donación Alfonso Lasso de la Vega, 2013

 

Antonio Cabral Bejarano  desarrolló su carrera profesional en la capital hispalense donde fue considerado el pintor más importante del momento, recibiendo casi todos los encargos, tanto religiosos como civiles.

En esta obra se nos muestra con el cuerpo levemente girado hacia la derecha, con la mirada fija al frente expresando cierta severidad en el rostro. El pintor, en edad ya madura, viste chaqueta marrón y camisa blanca y una enorme pajarita negra atada al cuello.

Para el museo, la obra presenta el interés de formar parte de su historia, ya que el pintor fue promotor de su fundación, siendo el primer director de la pinacoteca en 1840 y autor del primer inventario de sus colecciones.

Adquisiciones 2013

Inmaculada

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617 - 1682)
Inmaculada, hacia 1670-1675
Óleo sobre cobre. 70 x 54 cm.
Adquisición del Estado, 2013

 

La Virgen aparece sobre una masa de nubes, rodeada de querubines y ángeles, coronada por doce estrellas. Sigue la tradicional iconografía de las Inmaculadas de Murillo: joven, casi una niña, de largos cabellos, vestida con vaporosa túnica blanca y manto azul que rodea su brazo y se recoge en el hombro. Los ángeles sostienen sus atributos: el espejo, la palma, las rosas, las azucenas y la rama de olivo.

Considerada una obra de escuela por algunos historiadores, el modo tan característico de interpretar este tema unido a la alta calidad de la pintura hacen innegable su atribución a Murillo.

Jesús disputando con los doctores en el templo

Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690)
Jesús disputando con los doctores en el templo, 1661
Óleo sobre lienzo. 107 x 80 cm.
Adquisición del Estado, 2013

 

La escena recoge un pasaje del Evangelio de San Lucas (Lucas 2: 41-50) según el cual, en uno de los viajes que la Sagrada Familia realizaba anualmente a Jerusalén para la celebración de la Pascua Judía, Jesús desapareció siendo hallado en el templo tres días después. La obra representa precisamente ese momento en que José y María, a la izquierda de la composición, lo encuentran disputando con los doctores sobre la ley mosaica.

Forma pareja con Las bodas de Caná, compartiendo con ella parecido en el tratamiento de la composición y en la descripción ambiental. El escenario también es una arquitectura clásica, en este caso decorada con yeserías; en una hornacina se aprecia una escultura de Moisés que simboliza la Ley Antigua, que Cristo había de sustituir por la Ley Nueva. Se asemejan también en el colorido, de tonos cálidos, en el que destaca el rojo de la túnica de Jesús y de los cortinajes; en los contraluces que crean la alternancia de planos de luz y sombra y también en la pincelada, rápida y enérgica, que otorga un carácter casi abocetado a la obra.

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