Información general

Actualidad

Atrás

Tarde de toros (I)

A través de las obras de temática taurina, pertenecientes a la colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla, queremos reflejar esta tradición que experimentó una auténtica eclosión en España a partir del siglo XVIII, si bien la transmisión del imaginario popular de sus representaciones tuvo su culmen a partir del siglo XIX, cuando se convirtió en parte esencial de las representaciones culturales y festivas de una sociedad.

El interés que despertó entre la población local y la curiosidad de los viajeros internacionales, que plasmaron su particular visión de la sociedad andaluza en multitud de publicaciones, permitió que estas representaciones tuvieran una amplia distribución. Esto ocasionó la rápida difusión de las corridas de toros, potenciando la visión romántica y exótica de la lidia, que contribuyó a forjar un ritual y una estética comunes, de un valor documental sin precedentes.

En el caso de estas representaciones seriadas, generalmente fueron creadas en un primer momento para ilustrar los textos, a modo de acompañamiento, de aquellos sucesos o incidentes que acontecían en las corridas. Posteriormente, fueron apareciendo series que representaban las partes o tiempos en que se configuraba la lidia (posteriormente conocidas como tercios) con sus faenas y suertes.

Ese interés queda patente en varios escritos, como es el caso de Tauromachia de Richard Ford, quien dice de ella que "combina muchos elementos de lo sublime y de lo bello. El efecto de varios millares de personas en una sola reunión y el brillo de la auténtica escena española, resultan magníficos. Ciertos momentos, sin duda, desvían la mirada del espectador foráneo, pero de nuevo cae en la fascinación de la ferocidad pictórica y poética de este espectáculo clásico y palpitante...".

 

Portada del libro Lewis's Sketches of Spain and Spanish Character made during his tour in that country in the years 1833-1834, 1836 
John Frederick Lewis (Londres, 1805 - Walton-on-Thames, 1876)
Litografía iluminada a mano, 157 x 200 mm (plancha), 522 x 344 mm (papel)
Publicación: Lewis's Sketches of Spain and Spanish Character made during his tour in that country in the years 1833-1834. Drawn on Stone from his original Sketches entirely by himself, Londres, C. C. Hulllmandel, 1836
Donación Francisco Luque Cabrera, 2016

En la primera mitad del siglo XIX se conjugaron dos aspectos que resultaron claves para la difusión de dibujos y grabados. Por un lado, la amplia difusión de la litografía que se convirtió en el medio más idóneo para la eclosión y publicación de estampas debido al abaratamiento y a su capacidad de inmediatez, traslandando a la impresión los dibujos originales de los artistas con bastante fidelidad. Por otro, el  Romanticismo, que con su imagen mitificada de la cultura española fue punto de referencia para los artistas europeos. 

Dentro de esa admiración por lo español y más concreto, lo andaluz, el pintor, dibujante, gran viajero  y figura esencial de la litografía británica, John Frederick Lewis realizó un viaje por España, acompañando a Richard Ford, cuyo resultado es el libro al que pertenece esta estampa. Hay que señalar que él mismo realizaba las litografías de sus dibujos, algo no habitual pero que otorga un toque más personal a su producción. 

Teniendo como telón de fondo el Palco del Príncipe de la Maestranza, una de las visiones que más caló en la historiografía taurina,  el autor se centra en el momento en que el toro es arrastrado por las mulillas, con los arreos decorados con banderines que crean la ilusión de movimiento, pudiéndose apreciar al fondo una imagen similar con el cuerpo del caballo que yace. Comentan la corrida que acaba de acontecer el grupo de picadores que queda dispuesto a la izquierda, mientras que en la parte que corresponde a las gradas puede apreciarse la banda de música que acompaña con pasodobles los paseíllos y las faenas de los matadores. 

 

Corrida de toros, 1837
Anónimo
Litografía iluminada a mano, 295 x 416 mm (plancha), 367 x 536 mm (papel)
Dibujo: David Roberts (Edimburgo, 1796 - Londres, 1864)
Publicacion: David Roberts, Picturesque sketches in Spain taken during the years 1832 & 1833, Londres, Hocdson & Graves, 1837
Donación Francisco Luque Cabrera, 2016

Este grabado, sobre dibujo del escocés David Roberts, quien estuvo en España durante 1832 y 1833, deja patente el interés foráneo por este país, y en particular por las visiones y el imaginario taurino en plena búsqueda de lo pintoresco y exótico, ya que, además, hay que mencionar que es en este momento en el que la lidia española adquiere sus notas características y su idiosincrasia.  

Conjugada con la vista de la Catedral y la Giralda, representa uno de los lances taurinos más característicos, en una cuidada composición que muestra una vista de una suerte de vara en la que, en el centro del coso, el toro bravo  embiste con fuerza al picador mientras  el resto de toreros a pie entran al quite.

Curiosos son también los trajes que portan, siendo ya los del siglo XIX algo más similares a los actuales. Visten con camisas almidonadas, corbatas y fajas de punto de seda que permitían la flexibilidad, y chaleco, que en estos momentos adquiere un importante papel al ser el elemento que permitía mayor decoración con caireles y alamares bordados de oro y plata. La chaquetilla irá adoptando la ornamentación del chaleco con sobresalientes bordados, siendo piezas importantes en ella  las hombreras. Rematan la indumentaria las medias, de seda de color perla, las zapatillas con hebilla y la taleguilla. 

Toda la composición queda encuadrada, en su lado derecho, con la parcial vista del tendido con el Palco del Príncipe y, como telón de fondo, pueden apreciarse ciertos elementos monumentales perdidos de la ciudad, como es el caso del remate de la antigua Puerta del Arenal. 

 

La Plaza. Tendido de sombra, 1875-1879 
Charles H. Whymper (Londres, 1853 - ?, 1941)
Xilografía iluminada a mano, 238 x 163 mm (plancha), 316 x 235 mm (papel)
Dibujo: Harry Fenn (Surrey, 1845 - Montclair, 1911)
Publicación: Picturesque Europe, London, 1875-1879, p. 223
Donación Francisco Luque Cabrera, 2016

Esta pintoresca composición queda enmarcada por la arcada a través de la cual se desarrolla toda la escena. El espectador queda situado en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla, que a finales del siglo XIX todavía no había visto concluida su construcción por completo. Muestra de ello  es la parte del tendido que queda abierta, permitiendo la imponente visión de la Catedral y la Giralda,  bajo cuya presencia acontece el espectáculo taurino. Estas visiones se convirtieron en un recurso propio de estas ilustraciones, ya que permitían al lector ubicar visualmente dónde acontecía la escena, pero sin duda, se han convertido en valiosos testimonios que documentan las fases de construcción que experimentó la plaza sevillana.

El grueso del público se dispone en la andamiada baja, la mayoría en el tendido de sol, como puede observarse en los trazos rápidos con los que se representa a la multitud, parte de ella con sombrillas para protegerse del calor sevillano, ya que estas localidades eran algo más baratas que las dispuestas en el tendido de sombra.  Por su parte, los personajes del primer plano, se disponen protegidos bajo la arquería, la parte más alta, sentados en sillas de enea. Se puede apreciar que son  tipos populares por sus vestimentas, que plasman de muy diversa forma sus reacciones ante los imprevistos surgidos en las corridas. Así, vemos a algunos personajes masculinos mirando atentamente lo acontecido en el ruedo, mientras que muchas de las  mujeres vuelven sus rostros con desazón ante la imagen de la arena: una visión muy común por aquel entonces, cuando muchos de los caballos, sobre cuyos lomos los picadores realizan las embestidas al toro, no llevaban todavía los característicos petos, que posteriormente  los librarían de las posibles cornadas del toro. 

 

Galería de imágenes