Las Colecciones

Incremento del PH

2004

Thomas Francis Wallis-Markland (1860-1920) Y Santiago Rusiñol y Prats (1861-1931)

Atardecer en Granada, hacia 1895
Gouache y pastel sobre papel
256 x 317 mm

Esta obra es fruto de la colaboración entre Santiago Rusiñol y Francis Wallis-Markland.
Granada será el nexo de unión de ambos artistas, los cuales realizarán un album de paisajes de la ciudad, este es uno de ellos.
Destaca el fuerte contraste del color de las luces intensas y efimeras del atardecer granadino junto al bello y sensual ambiente poético que se concentra en la figura de la mujer de espaldas, probablemente dibujada por Rusiñol.

Adquisiciones

Schelte Adams Bolswert

Schelte Adams Bolswert (Bolsward,1586 - Amberes,1659) por Anton van Dyck

Grabado a buril /papel

260 x 175 mm

 

La estampa fue realizada por el grabador Schelte Adams Bolswert utilizando como modelo un retrato en grisalla del pintor flamenco Marten Pepyn (Pepin o Pepijn) pintado Antón Van Dyck. Sobre este retrato Adams Bolswert introdujo modificaciones, aunque la diferencia principal estriba en la inversión de la imagen

Antón Van Dyck realizó una serie compuesta por 40 retratos de medio en cuerpo en grisalla de personajes relevantes de la vida política, social y artística del Flandes de su época, entre ellos el que nos ocupa. Estos retratos posteriormente fueron pasados a estampa por el citado grabador.

 

Marten Pepyn (Amberes 1575-1642) está presente en el Museo de Bellas Artes de Granada a través de un Apostolado completo que ingresó en 1958 procedente del monasterio de San Jerónimo de Granada. La autoría de estas obras se descubrió al desvelarse la firma del autor en uno de los lienzos durante el proceso de limpieza y restauración. Marten Pepyn fue contemporáneo y amigo personal de Rubens. De la consideración de Van Dyck por él nos informan los dos retratos que le hizo: la citada grisalla y un óleo sobre lienzo que se conserva en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes.

2007

Santiago Rusiñol y Prats.(1861-1931)

Jardín abandonado del Palacio de Víznar

Óleo sobre lienzo

100 x 75 cm.

1898.

Depósito por el Museo Casa de los Tiros de Granada .

En esta obra se representa un ángulo del jardín alto del palacio barroco de Viznar, construido en el siglo XVIII. Destaca la armonía de los elementos vegetales y arquitectónicos, combinando los tres elementos básicos de la obra de Rusiñol: el agua, la arquitectura y la naturaleza. El agua quieta e  inmóvil en la fuente que hace eje y centra el cuadro; la vegetación con las señales del inicio de la primavera y al fondo la arquitectura como si fuese una escenografía.

Depósitos 2008

PEDRO ATANASIO BOCANEGRA (1638-1689)

Alegoría del río Darro de Granada, c. 1676-1680
Óleo sobre lienzo
104 x 192¿5 cm.
Deposito del Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Exaltación alegórica de uno de los dos ríos de Granada, que es representado con un joven efebo, recostado casi desnudo junto a un rosal. Está situado en medio del paisaje, que se abre por la derecha en lontananza y a través del cual circula una corriente de agua, en cuya ribera parece quedar plantado un granado. Dos angelillos, han hecho con rosas una corona que colocan sobre la cabeza del joven, en la mano izquierda sostiene un cetro en cuyo vértice aparece una granada.

Depósitos 2007

Miguel Rodríguez-Acosta Carlstrom

Naturaleza ofrecida

Óleo sobre lienzo

152 x 152

Déposito del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla.

1984.

 

 

Rodríguez-Acosta rememora en su obra un trozo de naturaleza, impresiones, imágenes que quedan en su retina. En palabras de María Dolores Jiménez-Blanco "en el trabajo de Miguel Rodríguez-Acosta discurren dos trayectorias que confluyen en un mismo punto: la búsqueda de una pintura esencial y la indagación de un sentimiento abstraído de la naturaleza. Una naturaleza percibida como una acumulación de sensaciones superpuestas, de vivencias en las que además de lo visual intervienen los sonidos y los olores percibidos en un jardín, en un campo abierto o al mirar directamente un fragmento aislado del paisaje".

2007

Miguel Rivera Hernández

Espejo en rosa

Alambre, tela metálica / soporte de madera

100 x 81 x 12'5 cm.

Déposito del Centro Andaluz de Arte Contempóraneo de Sevilla.

1970.

"Compré un rollo de tela metálica, lo llevé al estudio, lo contemplé durante días y casi a ciegas comencé a trabajar sobre él. En ese momento comenzó mi aventura" comentaba Manolo Rivera cuando le preguntaban por como surgió la idea de trabajar con tela metálica. La tela metálica se convirtió a mediados de los años 50 en el material escogida por el artista granadino para su expresión artística, su lenguaje acapara también los principios básicos del movimiento y la luz. A estas imágenes evocadoras las llamó espejos.  Los espejos de los años sesenta representaron para Rivera, gran admirador de Rothko y de otros pintores de la Escuela de Nueva York, el descubrimiento del color.

Adquisiciones 2002

Mariano Fortuny

Ayuntamiento Viejo de Granada, 1873.
Óleo sobre tabla.
35 x 48,4 cm.

Pieza de extraordinaria importancia en la obra del artista, Una de las grandes pinturas del Fortuny granadino (1870-1872). Reproduce la fachada barroca del antiguo Ayuntamiento de Granada, anterior sede de la madraza de Yusuf I.

Adquisiciones 2003

Manuel Ángeles Ortíz

Paseo de los cipreses, hacia 1958.
Gouache y papel verjurado.
236,5 x 105,5 cm.

Esta obra pertenece a la serie que inició el autor sobre este paraje de la Alhamba, tras su regreso a Granada en la década de los cincuenta, correspondiéndose con su etapa más productiva como pintor.

Adquisiciones 2004

MANUEL ÁNGELES ORTIZ

Paseo por los cipreses. hacia 1959
Óleo sobre tabla
125,5 x 16,5 cm

Esta obra pertenece a la serie que inició el artista, tras su regreso a la ciudad en la década de los cincuenta.

El tema de la obra es la avenida del Generalife. Cielo, árboles, camino, luces y sombras quedan reducidos a formas triangulares de colores vibrantes.

Adquisiciones 2006

Manuel Rivera Hernández

Manuel Rivera Hernández
(Granada 1927-Madrid 1995)
Espejo inquieto
1970
Tela metálica sobre tablero, 100 x 81 cm.

 

Esta obra pertenece a la serie de espejos en la que Rivera trabajó 30 años desde que realizara la primera en 1964. Es una obra austera en lo que se refiere al material compositivo, pues está formado por una superposición de mallas metálicas coloreadas sobre un tablero de madera,   está dotada de un gran lirismo, pues con ellas el artista recrea espacios mágicos llenos de movimiento en los que la imagen se mueve a la vez que lo hace el espectador.

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