Las Colecciones

Obras Singulares

Las gallinas

Tomás Muñoz Lucena (Córdoba, 1860 - Madrid, 1943).
Óleo sobre lienzo.
253,5 x 124 cm.
1886.
Procedencia
Taller del artista.
Comentarios
Muñoz Lucena, formado en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba al lado de Romero Barros, y en la de San Fernando de Madrid, con Federico de Madrazo, marchó a Roma pensionado por la Diputación de Córdoba para completar su formación, lo que le abrió el camino hacia el reconocimiento definitivo. La obra está protagonizada por una joven campesina, ataviada a la usanza italiana, que da de comer a unas gallinas, junto a un pequeñuelo que la observa sentado en la escalinata de una villa. Responde a la obligación, como contrapartida al pensionado, de enviar a la Diputación alguna obra para dar cuenta de los progresos realizados en Roma. Presenta la típica pintura colorista de pinceladas gruesas que luego caracterizaría toda la trayectoria del artista.

El albañil herido o Los últimos sacramentos

Rafael Romero de Torres (Córdoba, 1865 - 1898).
Óleo sobre lienzo.
318 x 210 cm.
1890.
Procedencia
Diputación Provincial de Córdoba.
Comentarios
Rafael Romero de Torres, el mayor de los hijos artistas de Rafael Romero Barros, se formó en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba, obteniendo sucesivas pensiones de la Diputación Provincial para cursar estudios en la Escuela de San Fernando de Madrid y en Roma, gracias a sus magníficas condiciones como dibujante. Esta obra era uno de los envíos que debía realizar a la Diputación con motivo de su pensión y en ella toca el tema de las condiciones de trabajo de la época. Forma parte de una trilogía de obras que, con temáticas como el paro y la emigración, ponen de manifiesto un claro sentido de denuncia social, que le convierte en uno de los artistas más sugestivos del noventayochismo español.

Un náufrago

Mateo Inurria Lainosa (Córdoba, 1867 - Chamartín de la Rosa, Madrid, 1924).
Yeso patinado.
73 x 193 x 65 cm.
1890.
Procedencia
Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890.
Comentarios
Mateo Inurria, nacido en el seno de una familia de artesanos de origen valenciano afincada en Córdoba, se formó en la Escuela Provincial cordobesa, perfeccionando posteriormente sus estudios en Madrid, donde puso de manifiesto, desde muy pronto, sus cualidades artísticas. También se dedicó a la enseñanza de la escultura en ambas ciudades. Uno de sus primeros éxitos fue conseguido, precisamente, tras el escándalo generado por esta obra en la Exposición Nacional de 1890. La escultura, de concepto tardo romántico, fue rechazada por el jurado, que la creía vaciada del natural en lugar de modelada, como indicaban las bases que debía ser. Este rechazo fue el origen, como desagravio, de la adquisición por suscripción popular de la obra para el museo.

La parra

Mateo Inurria Lainosa (Córdoba, 1867 - Chamartín de la Rosa, Madrid, 1924).
Yeso patinado en color bronce.
95 x 19 x 13,5 cm.
1920.
Procedencia
Colección viuda de Inurria.
Comentarios
A partir de 1915, una vez alcanzada la madurez de su obra, y ya asentado en Madrid como profesor de la Escuela de Artes y Oficios, el escultor realiza lo mejor de su obra experimental, que está centrada en la figura femenina desnuda, a la que a veces dota de alguna apreciable cualidad simbólica. En esta escultura, el racimo de uvas es una clara referencia a la tierra andaluza, por su relación con el vino. Con ella acudió a la Exposición Nacional de 1920, en la que también obtendría el mayor éxito de su carrera: una Medalla de Honor por su obra titulada "Forma".

Mujer filipina

Lorenzo de la Rocha Icaza (Manila,1838 - 1898).
Óleo sobre lienzo.
221 x 101,5 cm.
1895.
Procedencia
Taller del artista o Escuela de Bellas Artes de Manila.
Comentarios
Uno de los acontecimientos más destacados de la presencia española en las islas Filipinas fue la creación de una Escuela de Bellas Artes, que protegió y fomentó el político cordobés Ángel Avilés durante su etapa en el Ministerio de Intsrucción Pública y Bellas Artes. Rocha, artista filipino que había pasado algún tiempo formándose en la península, estuvo al frente de esta escuela en sus inicios. Esta pintura, excelente ejemplo de transmisión hacia la isla de los gustos románticos imperantes en España, y cargada de un buen número de elementos de la vida cotidiana, formó parte de un grupo de obras regaladas a Avilés a raíz de la visita realizada a la escuela en 1895, pasando a formar parte de su importante colección particular.

Pereza andaluza

Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874 - 1930).
Óleo sobre tabla.
72,8 x 47,8 cm.
Hacia 1900.
Procedencia
Servicio de Defensa del Patrimonio.
Comentarios
Julio Romero de Torres nació en el recinto del museo, ya que su familia ocupaba la vivienda del Conservador, situada en el mismo. Se formó en la Escuela Provincial de Bellas Artes, triunfando con su pintura, fundamentalmente a partir de 1907, gracias a una nueva estética que le elevó a la fama y a su asentamiento definitivo en la capital de España. Durante los años del tránsito de centurias practicó una pintura de corte moderno, muy cercana al simbolismo europeo y al particular luminismo español con el que Joaquin Sorolla había triunfado, como pone de manifiesto esta obra, realizada en el interior de la vivienda familiar y donde la mujer es puesta al servicio de una temática de neto asunto regional.

Mal de amores

Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874 - Córdoba, 1931).
Óleo sobre lienzo.
200 x 143 cm.
Hacia 1905.
Procedencia
Colección Familia Romero de Torres.
Comentarios
Romero de Torres desarrolló en su Córdoba natal, antes de su definitivo paso a Madrid en 1916, una producción pictórica plenamente entroncada con los temas y procedimientos gratos al Modernismo europeo. En esta obra utiliza el pasillo de acceso al jardín de la vivienda familiar como fondo y a su mujer, sobrina y criada, como protagonistas. Mediante una pintura llena de aires sorollescos, el artista toca el tema de las tres edades de la mujer -niña, joven y anciana-, plenamente imbricado con la actitud arquetípica hacia el amor que éste mantiene a lo largo de su existencia.

Manolas paseando

Francisco Iturrino (Santander, 1864 - Cagnes-sur-Mer, Francia, 1924).
Aguafuerte y aguatinta sobre papel.
Papel, 45 x 57 cm., huella, 33 x 43 cm.
Finales del siglo XIX - principios del siglo XX.
Procedencia
Taller del artista.
Comentarios
Pintor de origen cántabro que mantuvo a la lo largo de su vida una constante vocación viajera, como corrobora su documentada estancia en Córdoba por bastante tiempo, aunque fueron principalmente sus contactos parisinos los que le permitieron estar en una posición de vanguardia. Hoy día es considerado como el más genuino representante del particular fauvismo español. Sus relaciones con el ambiente artístico cordobés le llevaron a donar al museo varias de sus obras, entre ellas algunos grabados que ilustran su dominio de las técnicas y su particular visión de las antiguas costumbres populares españolas, vistas con su novedosa pincelada.

Obrera catalana

Ramón Casas Carbó (Barcelona, 1866 - 1932).
Carboncillo sobre papel verjurado.
57,5 x 44,6 cm.
Principios del siglo XX.
Procedencia
Colección Ángel Avilés.
Comentarios
Ramón Casas, hijo de un catalán que había hecho negocios en Cuba, se formó con Vincens en Barcelona y con Carolus Duran en Paris, alcanzando ya fama europea antes de su asentamiento definitivo en Barcelona en 1894. En esta ciudad se integrará en el movimiento cultural del momento, con las tertulias de Els Quatre Gats capitaneadas por Rusiñol como señero ejemplo. Se cree que este hermoso dibujo, de trazos vigorosos y decididos, fue realizado en los primeros momentos del siglo XX, muy en línea con la impresionante galería de retratos al carboncillo que hizo de sus contemporáneos. Representa a una obrera anónima de la época y fue dedicado por el artista a la Asociación de la Prensa Catalana con motivo del Día del trabajo.

Sin título

Equipo 57 (Córdoba 1957 - 1961).
Óleo sobre lienzo.
144 x 87 cm.
1959.
Procedencia
Taller del Equipo.
Comentarios
Desde su configuración como grupo en 1957, la actividad de los arquitectos Juan Serrano y Juan Cuenca, y de los pintores Agustín Ibarrola, José Duarte y Ángel Duarte, va caminando hacia una mayor definición estratégica en orden a la plasmación de su teoría de la "interactividad" del espacio plástico -continuación plástica de la continuidad dinámica en el espacio-, la cual se alcanzaba cuando los puntos de inflexión en el plano eran máximos. Esta obra de 1959, realizada en Córdoba, es ejemplo de ese avance, donde las anteriores formas sinuosas que se interactivaban han llegado a ser espacios inflexivos agudos y entrecortados.
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