Las Colecciones

Obras Singulares

Virgen con ángeles

Pablo de Céspedes (Córdoba, ¿1538? - Córdoba, 1608).
Óleo sobre lienzo.
220 x 126 cm.
Hacia 1578 - 1580.
Comentarios
Pablo de Céspedes fue una de las personalidades más interesantes del humanismo andaluz de fines del siglo XVI, gracias a sus conocimientos de la pintura italiana, las antigüedades y la historia. Formado en Roma junto a Volterra, Zuccaro y Arbasia, y gran admirador de Corregio, introdujo en Córdoba el gusto por lo miguelangelesco tras su vuelta en 1578 para obtener una canonjía en la Catedral. Esta obra, que se ha relacionado con la etapa de su primera actividad en la ciudad, transforma el viejo tema renacentista de la Inmaculada asunta y coronada en un nuevo tipo iconográfico que presenta a María sedente en el cielo, y que luego evolucionaría hacia el barroco pleno de la mano de artistas como el sevillano Francisco Herrera el Viejo.

Calvario con Virgen, San Juan y Santas mujeres

Adriano León (¿Holanda?, hacia 1550 - Córdoba, 1604).
Óleo sobre lienzo.
212 x 142 cm.
1598 - 1600.
Procedencia
Colegio carmelita de San Roque y Convento de San José o San Cayetano.
Comentarios
También conocido como Hermano Adriano o Fray Adriano de la Virgen, la llegada a Córdoba de este carmelita, de supuesto origen flamenco, se documenta en 1598. Ejerció una fuerte influencia, al servicio del Obispo Reinoso (1598-1601), por la novedad naturalista que su pintura representaba, como más tarde reconocería la tratadística española. Según algunos testimonios, no sólo destruía sus obras para evitar los elogios, sino que perdió sus facultades mentales estando en Palencia, donde el Obispo Reinoso le había encargado realizar la pintura del desaparecido altar mayor de la iglesia de la Compañía de Jesús.

Asunción de la Virgen

Juan de Peñalosa y Sandoval (Baena, Córdoba,1579 - Astorga, León,1633).
Óleo sobre lienzo.
220 x 162 cm.
1610.
Procedencia
Iglesia del Hospital de San Sebastián y San Jacinto.
Comentarios
Formado desde muy joven en el taller de Pablo de Céspedes, Juan de Peñalosa, también escritor y poeta, imitó el estilo de su maestro, replicando algunas de sus más famosas composiciones. Posteriormente, se traslada a Astorga como canónigo, dejando en la Catedral leonesa algunas de sus mejores obras. Esta pintura puede considerarse una replica de la pintada por Céspedes en 1595 para la iglesia de la Compañía de Jesús en Córdoba, que fue llevada a la Real Academia de San Fernando a raíz de la expulsión de los Jesuitas en 1752, y en cuyo museo se conserva.

Estudio de dos figuras masculinas

Pedro Orrente (Murcia, 1580 - Valencia, 1645).
Lápiz y sanguina sobre papel verjurado.
13,5 x 19,7 cm.
1610 - 1640.
Comentarios
Adscrita antiguamente al cordobés Acisclo Antonio Palomino, esta obra pertenece a un grupo de dibujos conservados en el Museo que presentan figuras aisladas en posiciones diversas, quizás preparatorias para cuadros que han sido recientemente relacionados con la actividad del pintor murciano. Generalmente, son estudios tomados del natural, que posteriormente incorporaría en sus composiciones sobre lienzo. Están realizados casi siempre a sanguina, siguiendo el ejemplo veneciano aprendido de los Bassano.

Jesús Niño bendiciendo

Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 1583 - Sevilla, 1627).
Madera tallada y policromada.
63 x 28 x 23 cm.
Hacia 1610 - 1625.
Procedencia
Comercio de arte.
Comentarios

Desde comienzos del siglo XX, y tras el descubrimiento de su partida de nacimiento, la personalidad del cordobés Juan de Mesa comenzó a sobresalir, deslindando cada vez más su producción de la de su maestro sevillano Juan Martínez Montañés, a quien se le venían adjudicando sus obras.

Iconográficamente, el tema de Jesús niño bendiciendo tiene sus orígenes en los modelos manieristas sevillanos de Hernández y Ocampo. Sin embargo, el de mayor éxito fue el realizado por Montañés en 1606 para la Cofradía del Sagrario de la Catedral hispalense, del que bebe directamente esta obra, tocada con la particular impronta de la fuerza de Mesa, que se distancia de la dulzura clásica de su maestro.

David conduciendo en triunfo la cabeza de Goliat

Juan Luis Zambrano (Córdoba 1598 - Sevilla, 1639).
Óleo sobre lienzo.
142 x 135 cm.
Hacia 1620 - 1630.
Procedencia
Convento franciscano de San Pedro el Real.
Comentarios
Formado en Córdoba en la tradición manierista dejada en la ciudad por Pablo de Céspedes, Zambrano lleva la pintura cordobesa hacia el primer naturalismo barroco, gracias a sus contactos en Sevilla con Juan de Roelas y Francisco Herrera el Viejo. Terminará allí la serie, dejada inconclusa por Pacheco, sobre la vida de San Pedro Nolasco para el claustro del Convento de la Merced. Su obra mejor conocida en Córdoba es el "Martirio de San Esteban", situado en una de las capillas del muro norte de la Catedral. Gracias al conocimiento que ya se tenía sobre esta obra se pudo atribuir "David conduciendo en triunfo la cabeza de Goliat" al artista. Con esta obra, que estaba situada en el claustro alto del Convento franciscano de San Pedro el Real, según testimonios de su tiempo, crea una iconografía novedosa que sería después imitada en la ciudad por distintos artistas que continuaron allí su labor.

Sansón y Dalila

José de Ribera (Játiva, Valencia,1591 - Nápoles, 1652).
Lápiz grafito y sanguina sobre papel verjurado.
28,2 x 40,4 cm.
1620 - 1626.
Procedencia
Colección José Saló.
Comentarios
Este dibujo, considerado como uno de los más interesantes de Ribera, fue realizado como boceto para un cuadro de idéntico título que perteneció a la Colección Real española y que se perdió tras el incendio del Alcázar madrileño en 1734. Técnicamente es de una perfección admirable, gracias a la habilidad del artista en el uso del grafito y la sanguina. Realizado hacia 1626, puede ponerse en relación con otras obras conservadas en diferentes museos, con las que coincide en planteamiento compositivo y reiteración de posturas y ademanes.

San Miguel Arcángel

Cristobal Vela Cobo (Jaén, 1588 - Córdoba, 1654).
Óleo sobre lienzo.
177 x 117 cm.
Después de 1631.
Procedencia
Convento de San Jerónimo de Valparaiso.
Comentarios
Nacido en Jaén, después de haber probado fortuna en Sevilla y Priego de Córdoba, Vela estableció un importante taller en Córdoba en 1631. Aquí irá haciéndose con los más significativos encargos del momento, desde las pinturas del retablo mayor de la Catedral a la de la iglesia del Convento de San Agustín. En este lienzo copia una composición de Martin de Vos (1532-1603), de alrededor de 1585, que grabó Jerónimo Wierix y que era muy utilizada en los talleres andaluces el siglo XVII, conociéndose en Córdoba diversas réplicas.

Santa Catalina de Alejandría

Antonio Vela Cobo (Priego de Córdoba, 1630 - Córdoba, 1675).
Óleo sobre lienzo.
168 x 109 cm.
1660 - 1670.
Procedencia
Convento de los Trinitarios Descalzos.
Comentarios
Hijo del pintor jiennense Cristobal Vela, nacido durante la estancia de éste en Priego de Córdoba al servicio del Marqués de Priego. Heredó el taller paterno y desarrolló su actividad como pintor en la capital, siendo también presbítero y familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Esta santa formaba pareja en el Convento de origen con una Santa Inés, ambas de especial devoción para la orden trinitaria por reflejar sus ideales de misión evangelizadora y redención de cautivos. Esta obra, atribuida sucesivamente a Zurbarán, Bernabé de Ayala y José de Sarabia, hasta su actual adscripción a la producción de Antonio Vela, podría ser considerada como un "retrato a lo divino", tan popularizado a lo largo del Siglo de Oro.

Descanso en la huida a Egipto

Círculo de José de Ribera (Játiva, Valencia,1591 - Nápoles, 1652).
Óleo sobre lienzo.
257 x 198 cm
Hacia 1650.
Procedencia
Convento de Capuchinos de Córdoba.
Comentarios
Considerada desde siempre como un original de Ribera, maestro valenciano establecido en Nápoles, que gozó de gran fama regentando un gran taller y practicando el tenebrismo. Actualmente se cree que pudiera ser una buena obra del taller del artista, que copia un original hoy conservado en una colección privada madrileña. Estuvo situada en un altar de la iglesia del Convento de Capuchinos de Córdoba, donde ya la restauró el pintor Álvarez Torrado en el siglo XVIII. Es comúnmente elogiada por la crítica moderna desde Antonio Ponz, gracias a su gran calidad y cercanía al pincel del famoso Españoleto.
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