La Cartuja

Presentación y créditos

La consideración social del patrimonio etnológico, del que en Andalucía contamos con ricas manifestaciones, no está tan consolidada como la que tiene el patrimonio arqueológico o artístico. Además de la legislación patrimonial de la Comunidad Autónoma de Andalucía, que protege y reconoce la importancia de ciertas prácticas, creencias y actividades relevantes y significativas para los andaluces, la Consejería de Cultura está comprometida con la difusión de este patrimonio a través de iniciativas como la de esta exposición temporal dedicada la producción histórica de la cerámica de la empresa Pickman La Cartuja.

Este proyecto es además novedoso porque aún no son demasiado frecuentes las colaboraciones entre la gestión cultural pública y el mundo empresarial e industrial. La gestión patrimonial se ha sentido más cómoda y segura tratando con objetos y colecciones que son vestigios del pasado, sancionados en su valor por el paso del tiempo y desvinculados ya de la función de uso que tuvieron en origen. La relación de la cultura con el mercado y la empresa sólo se ha producido de manera normalizada y habitual en el ámbito del arte contemporáneo.

La cerámica de la Cartuja puede ser mirada desde la etnografía, el arte o la historia, pero esa no es la única dimensión de este fenómeno. Detrás de esta colección y ese archivo, hay un proyecto empresarial cuyos objetivos no son incompatibles con los objetivos del patrimonio y de la gestión cultural. Somos conscientes del impulso que nuestra atención puede suponer para la empresa Pickman La Cartuja, ya que los propietarios actuales son herederos de un legado cultural importante y significativo para los andaluces que es responsabilidad de las instituciones públicas. Colaboraciones entre el ámbito de la empresa y la gestión cultural pública no deben ser una excepción, sino que esperamos que esta iniciativa estimule el desarrollo de nuevas actividades de colaboración público-privada en beneficio de los ciudadanos y la cultura. Desde la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía seguimos apostando por proveer a nuestra comunidad de nuevas oportunidades para la reactivación económica y la generación de empleo.

Paulino Plata Cánovas
Consejero de Cultura
Junta de Andalucía



La mayoría de los andaluces no necesita mirar el sello localizado en el soleto de algunos platos, fuentes y soperas, para identificarlas rápidamente como piezas de La Cartuja de Sevilla.

No es sorprendente que esta marca y algunos objetos que les son característicos sean tan conocidos y familiares para personas de distintas edades, lugares de origen, situación económica y social, nivel de formación, de extracción urbana o rural, etc., si tenemos en cuenta que los inicios de esta fábrica se remontan a más de siglo y medio y que sus productos se vendieron en toda España y fuera de ella. Las piezas de Pickman-La Cartuja han vestido las mesas los días señalados, los tocadores y los aseos, han decorado los chineros, patios y zaguanes, han sido la estrella de los ajuares de novia y objeto de deseo en las herencias.

Cualquier empresa cuenta con una serie de activos, la mayoría de ellos mensurables y que pueden variar en el tiempo, pero pocas pueden presumir de contar con uno tan poderoso como éste. La cerámica de La Cartuja forma parte de nuestros recuerdos de momentos especiales vinculados a personas que ya no están con nosotros, y ese valor añadido no podía pasar desapercibido a los distintos propietarios que se han hecho cargo de la empresa. Es por eso que han mantenido la denominación de La Cartuja de Sevilla en sus productos y por si quedaba alguna duda, han añadido un lema: Contigo desde 1841.

Las piezas de La Cartuja son y fueron en primer lugar un bien de consumo, independientemente del interés patrimonial que hoy en día tienen. Como cualquier otro bien de consumo está sujeto al juicio del consumidor que evalúa su calidad, funcionalidad o diseño pero, como muy bien saben los publicistas, ésas no son las únicas cuestiones que están en juego. Junto con esos aspectos materiales y objetivos, los bienes de consumo también están imbuidos de valores añadidos que son más sutiles y algo más difíciles de modificar y que juegan un papel muy importante en el éxito o fracaso de las estrategias empresariales y comerciales. Esos valores se formalizan en lo que llamamos imagen de marca y depende de factores muy diversos: el precio, la disponibilidad, las vías de comercialización y sobre todo, la asociación entre los objetos y las personas que los usan. Así consideramos que ciertos objetos dan y reflejan prestigio, exclusividad, buen gusto, personalidad, innovación, y muchos otros valores incluso los de tipo identitario. Un bolso de Gucci, un reloj Patek Philippe, un vestido de Dior, un coche Aston Martin no son vistos como otros bolsos, coches o relojes en razón de su factura y buen funcionamiento, ni siquiera necesitan parecer bonitos para ser deseados.

Las clases privilegiadas urbanas encumbraron las vajillas de la Cartuja y al cabo de pocas décadas, también las familias más modestas quisieron emularlas y participar un poco del prestigio asociado a la marca. Para ellas, la fábrica diversificó su producción para cubrir esta incipiente demanda con productos menos exclusivos, pero también más económicos, anticipándose a la estrategia actual de muchas marcas que ofrecen líneas de perfume o de gafas para aquellos que quieren al menos disfrutar del logotipo pero no pueden acceder a los productos estrella.

Hoy en día, la consideración sobre la cerámica de La Cartuja no está sostenida por esos valores de prestigio porque el panorama social actual es muy distinto al de mediados del siglo XIX. Para bien o para mal, la cerámica de La Cartuja, especialmente la producción histórica, parece estar fuera de la consideración estética y funcional, de si nos gusta o nos disgusta, de si es práctica o no. Es posible que la técnica gastronómica de Ferrá Adriá sea impecable y sus croquetas sean el máximo ejemplo de la perfección y la excelencia pero es seguro que para muchas personas esas croquetas no superan a las de sus madres o abuelas, especialmente cuando ésas ya no se pueden degustar y lo que nos ha quedado es el recuerdo.

Todas estas reflexiones pueden parecer fruto de un punto de vista nostálgico y emocional. Nada más alejado de la realidad. Si algo nos ha enseñado la etnología es que estos factores de carácter ideológico forman parte de lo que las cosas son y significan para las personas y que despreciar ese significado no es garantía de rigor científico y análisis objetivo sino todo lo contrario, supone más bien hacer una lectura sesgada e incompleta de los fenómenos culturales que provoca que las conclusiones y las acciones que se derivan de ellas no sean lo certeras y efectivas que debieran ser.

El legado de la fábrica de cerámica La Cartuja es un recurso patrimonial de primera magnitud que apenas hemos empezado a descubrir. En este catálogo el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla selecciona, con una mirada etnográfica que la diferencia de propuestas anteriores, un conjunto de algo más de doscientas piezas de entre las más de cinco mil que componen la colección histórica de la fábrica, actualmente conservada en diferentes instituciones de la Consejería de Cultura.

El interés no se agota aquí. Las colecciones, sean del tipo que sean, no llevan grabado en su ADN que deban ser analizadas desde un único punto de vista. La condición de colecciones históricas, artísticas, industriales, etnográficas, etc., está más en los ojos del investigador que se acerca a ellas que en los objetos en sí mismos.


Montserrat Barragán Jané
Directora del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
ORGANIZA
Organzia
COLABORAN
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JUNTA DE ANDALUCÍA. CONSEJERÍA DE CULTURA

Consejero de Cultura
Paulino Plata Cánovas

Viceconsejera de Cultura
Dolores Carmen Fernández Carmona

Secretario General de Políticas Culturales
Bartolomé Ruiz González

Director General de Museos y Promoción del Arte
Miguel Castellano Gámez

Jefa del Servicio de Museos
Mª Soledad Gil de los Reyes

Jefa del Servicio de Infraestructuras Museísticas
Mercedes Mudarra Barrero

Delegado Provincial en Sevilla
Bernardo Bueno Beltrán

Directora del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
Montse Barragán Jané



CATÁLOGO DIGITAL

Coordinación
José María Domenech Vázquez


Diseño
Underbau


Desarrollo

Manuel Jiménez Matilla


Catalogación
Montse Barragán Jané (MBJ)
Javier Corro Olmo (JCO)
José María Domenech Vázquez (JDV)
Elena Hernández de la Obra (EHO)
María Venegas Ortiz (MVO)


Fotografía
Alberto Ramírez Jiménez y Mª Eugenia Serrano Muñoz


Documentales
Coordinación: Javier Corro Olmo
Realización: Alberto Ramírez Jiménez y Mª Eugenia Serrano Muñoz
Créditos imágenes: Comedor - Museo Nacional del Romanticismo, Piezas de la Fábrica del Buen Retiro - Museo Nacional de Artes Decorativas, Documentales NO-DO - Filmoteca Nacional


ENTIDADES COLABORADORAS

Pickman S.A. La Cartuja de Sevilla
Museo Nacional de Artes Decorativas. Ministerio de Cultura
Archivo Histórico Provincial de Sevilla
Filmoteca Española. Ministerio de Cultura
Asociación de amigos del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
Agencia Andaluza de Instituciones Culturales


AGRADECIMIENTOS

Antonio Limón
Alfonso Pleguezuelo
Carlos Bayarri
Personal de la fábrica Pickman S.A. La Cartuja de Sevilla.
Museo Arqueológico de Sevilla. Centro de depósito. Consejería de Cultura
Beatriz Maestre
Eloísa Baena Luque (Fundación Estudios Sindicales Archivo Histórico CCOO de Andalucía)
Luisa de Terry Sánchez-Blanco
Museo Nacional del Romanticismo



EDITA

JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura
ISBN: 978-84-9959-102-5
© de la edición: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura
© de los textos y fotografías: los autores