Las Colecciones

Obras Singulares

Niño Jesús

Madera y tela.

Tallado, estofado y tela bordada.

Cabezas, manos y pies tallados. El cuerpo es un maniquí vestido con túnica de raso bordada y camiseta con encajes calados.


350x124x112 mm.
Siglo XIX
Procedencia
Sevilla. Fernando Marmolejo.
Comentarios
Las pequeñas imágenes vestideras eran muy habituales entre las devociones particulares que los fieles ejecutan en sus domicilios.

Las iconografías más populares son las del Niño Jesús, la Virgen y el Sagrado Corazón, entre otras, muy cercanas a la sensibilidad popular porque facilitan la identificación de los devotos con los personajes divinos. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Vestido de niña

Seda, algodón, nácar y alambre.
Long. 57,5 cm. Perímetro del vuelo 167 cm. Capota 22 x 26 cm.
1890-1900
Comentarios
Durante casi todo el siglo XIX la infancia, como periodo vital y también social,  fue extremadamente corta y los usos en el vestir también ponían de manifiesto que los niños eran tratados como adultos a edades muy tempranas. Los trajes propios de las mujeres hasta finales del siglo XIX reflejan que se establecían diferencias según fueran usados de día o de noche, en la calle o en casa pero no se encuentran diferencias formales o estilísticas según la edad de la mujer que lo llevara. Esta tendencia empieza a cambiar con la moda modernista como se aprecia en este vestido de niña que, aunque sigue la tendencia general del periodo -preferencia por las siluetas en movimiento y fluidas, faldas rectas y más ajustadas a las caderas, cuellos altos y cerrados, etc.-, presenta ciertas adaptaciones pensadas para la edad de la propietaria: el traje no es largo ni se ensancha en la base y por tanto no genera la silueta sinuosa propia de esta época, y sobre todo, no se le incorpora enagua ni corsé, dos prendas que siguen usando en este periodo las mujeres adultas aunque ya muy suavizadas respecto a lo que fue común en el siglo XIX. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Visitadora o capilla petitoria de la Virgen de los Dolores

Terciopelo, barro cocido, latón y cristal.
Urna: vidrio soplado.
Interior: latón pintado y repujado.
Barro modelado a mano.
385x287x142 mm.
Siglo XIX
Procedencia
Sevilla. Fernando Marmolejo.
Comentarios
El interior de esta urna está decorado con exvotos de brazos, manos, etc., sujetos a las paredes con lazos de seda. La imagen reposa sobre una peana que lleva en el delantero una media luna con dos estrellas (símbolos marianos) y flanqueadas por dos jarritas de latón decoradas con ramos de espigas y lazos.

La virgen dolorosa es un ejemplo de las imágenes llamadas de candelero (por el sistema de armado interior de la imagen) y lleva como atribuitos sobre el pecho un corazón de metal y un puñal sujetos al vestido mediante alfileres. En la cabeza lleva corona de ráfagas en metal y en la mano izquierda un rosario.

La urna presenta en la parte delantera una ranura para introducir las monedas y en el lateral de la peana se despliega un cajón donde se almacenan las limosnas. En la parte superior hay una anilla de la que pende un cordón de metal que se sujeta a otra anilla lateral, probablemente para sujetarla o anclarla a una estructura mayor. En la parte trasera tiene un gran asa para facilitar su transporte. 

La iconografía se corresponde con la Virgen de los Dolores por los atributos del corazón y el puñal. La trasera de la urna lleva pegada una estampa de Ntra. Sra. del Rosario, lo que nos hace pensar que la urna estuviera dedicada en origen a esta advocación y luego se haya reutilizado para el culto a la Virgen de los Dolores. También es posible que, dado que la imagen porta un rosario en la mano izquierda, haya sido transformada de Virgen de los Dolores a Virgen del Rosario y se hayan mantenido los atributos de esta última y no se haya incorporado el Niño Jesús que suele llevar la iconografía de la Virgen del Rosario.

Las capillas petitorias se usaban, como su nombre indica, para recaudar fondos. A veces en los propias iglesias o ermitas, etc. vinculadas a festividades concretas, otras funcionaban todo el año y se colocaban en capillas laterales o rincones secundarios de las iglesias. La mayoría de ellas están dedicadas a advocaciones muy populares y de gran devoción popular. En este caso, por el gran asa que tiene la urna en la parte trasera, parece tratarse de una imagen que llevaran a las casas para solicitar limosnas. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Vestido de calle verde

Seda, algodón y metal
Cuerpo: longitud delantera 55 cm; longitud trasera 59 cm. Falda: long. delantera 99 cm; long. trasera 130 cm. Perímetro del vuelo: 375 cm
1872-1874
Comentarios
Aunque a simple vista este vestido es un ejemplo claro de traje de polisón, al mirar con detalle algunos elementos se aprecia que la silueta de este vestido revela fuertes influencias de las tendencias en el vestir propias de décadas anteriores a 1870, por lo que puede corresponder al periodo de transición entre moda romántica y polisones. Los hombros ligeramente caídos, las mangas con cierto abullonamiento, el tratamiento decorativo igualitario entre cuerpo y falda y la amplitud de ésta última vista de frente (mucho más ancha que la del traje de calle rosa DO1116) reflejan una fuerte influencia de la moda romántica ya que estas características, junto con otras, son definitorias de ese periodo. De hecho, la silueta de este traje muestra una "cintura de avispa" propia de los vestidos de las décadas de 1830-1850, efecto que se conseguía mediante el contraste de las mangas caídas y en forma de globo y el vuelo de las faldas con la estrechez de la cintura apretada por el corsé. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Guitarra española

Dionisio Guerra

Maderas, nácar y marfil.

Caja de caoba de Cuba. Tapa armónica de pino abeto con incrustaciones de palo santo y nácar. Mástil y clavijero de cedro real. Diapasón de ébano. Puente inferior de palosanto. Puente superior de marfil. Boquilla con incrustaciones de nácar y palosanto caeadas en sicomoro.


76x38x22 cm
1788
Procedencia
Cádiz. Procedencia inmediata: Sevilla. Julia Toledo Escuder.
Comentarios

Desde el siglo XVII, época en que se entroniza el uso de la guitarra frente a la vihuela, los cambios en la construción de estos instrumentos han sido mínimos.

 

La guitarra clásica, conocida como guitarra española, fue durante mucho tiempo considerada como  un instrumento de música vulgar destinado al acompañamiento de cantantes y bailarines, ya que no existía un repertorio musical "de calidad" propio para la guitarra salvo la música escrita para vihuela en el siglo XVI. No será hasta el siglo XVIII, con Fernando Sor y otros autores posteriores del siglo XIX y principios del XX cuando el repertorio musical para guitarra experimentará un extraordinario desarrollo.

 

En España se lleva a cabo su transformación y desde aquí se expande durante la época de los viajeros románticos, quienes la llevan por toda Europa. Esto tiene como consecuencia que a finales del siglo XVIII y principios del XIX se ponga de moda tocar la guitarra española, sobre todo entre las mujeres. 
Es un instrumento musical español con vocación europea, es decir, aceptada por todos los países a los que llegó, e incluso ha traspasado las fronteras europeas para obtener una gran aceptación en países como Japón.

La popularidad de la guitarra española ha sido mantenida por grandes compositores e intérpretes como Bach, que escribió una gran cantidad de obras para este instrumento, Gaspar Sanz (1640-1710), Fernando Sor (1778-1839), Mauro Giuliani (1781-1829), Francisco Tárrega (1852-1909), Agustín Barrios Mangoré (1888-1944), Andrés Segovia (1893-1987), Alirio Diaz (1923), etc.

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Abanico

Vitela, carey y seda.
570 x 320 mm
1891
Comentarios
Abanico pericón con país de vitela de doble cara. Por el anverso tiene decoración floral pintada al gouache y encima lleva escrito el nombre de "María" y, en rúbrica, una corona de duque. Por el reverso lleva unos versos dedicados a la duquesa de Tarifa, por Cavestany, fechados en enero de 1891. La fuente es de tipo esqueleto con varillas de perfiles ondulados. La roseta y la anilla son de carey. en la anilla lleva adorno de lazo tono marfil. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Capa pluvial

Seda. Tejido labrado
Altura 123 cm. Contorno 400 cm

Siglo XVIII

Comentarios

Capa pluvial de raso de seda blanco marfil con diseño floral y aves obtenido por tramas espolinadas, unas en sedas polícromas: amarillo, marrón, blanco, azul, rosa, verde y celeste, y otras en chenilla polícroma: verde, azul, ocre, rosa y celeste. 

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Colección de carteras

Seda, bordadas.
16,5 x 12 cm.
Desde el siglo XVII hasta el siglo XIX.
Comentarios
Cada edad tiene sus características distintivas, representadas por la forma de comportarse y por las actividades que le son propias. Pero también a cada edad le corresponde una manera diferente de vestir y unos objetos específicos: hay objetos que son inseparables del ser niño, mujer, joven o viejo. Esta colección de carteras documenta el mundo de los aderezos femeninos, complementándose con la colección de pendientes, joyas y rosarios. 

Estas piezas no están expuestas actualmente.

Picador sentado

Andrés Parladé, Conde de Aguiar.

Óleo sobre lienzo.


105 x 129 cm.

1915.

Procedencia
Colección Aguiar.
Comentarios

Andrés Parladé, Conde de Aguiar, es un caso extraño en el panorama de la pintura costumbrista andaluza, que suele caracterizarse por un perfil más folclorizado y colorista. El costumbrismo de Aguiar es serio y velazqueño y revela el lado triste y reflexivo de la sociedad andaluza.

Si quieres escuchar más información sobre esta obra, pincha aquí (archivo de audio/mpeg. 650 Kb. en nueva ventana).

Esta pieza no está expuesta actualmente.

Cocina Popular

Instalación en el museo en 1972.
Comentarios
La cocina popular es la sala de la casa en la que transcurre la mayor parte de la vida doméstica. En ella no sólo se cocina, sino que también se come, se charla o se duerme al niño. 

Esta instalación no está expuesta actualmente.
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