Las Colecciones

Restauración / Conservación

Restauración y conservación

2018

Retrato de Sabina

Esta cabeza identificada con la emperatriz Sabina, esposa de Adriano, ha pasado por un proceso de restauración y afianzamiento en su peana, mejorando además la cohesión del material pétreo que se encuentra muy erosionado.

Posteriormente ha sido colocada nuevamente en su ubicación habitual, en la sala XX del museo, entre los retratos de los emperadores Trajano, Adriano, Augusto, Vespasiano...

Aquí ofrecemos un breve artículo del restaurador, Francisco Márquez Rondán, con el informe y las imágenes que ilustran el proceso.

Para descargar el artículo pinchar aquí

Intervenciones en las piezas 2017

El cipo funerario de Ferronius

Tras su restauración, vuelve a la sala de Epigrafía

Esta pieza, que es la inscripción romana más antigua que conserva el museo, ha sido restaurada por Francisco Márquez Rondán, quien nos ofrece un artículo en esta sección.

 

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Intervenciones en las piezas 2012

Restauración de la diosa Isis de Alcalá del Río

La escultura ha sido sometida a un profundo proceso de limpieza y consolidación

Isis, nombre griego de la diosa egipcia "Aset" o "Eset", era una diosa egipcia muy popular que se asocia con Deméter y Hera, diosas griegas. Isis representa a la Gran diosa madre, Señora del cielo, de la tierra y del Inframundo. Su culto se propagó por todo el mundo greco-romano, resistiendo la expansión del cristianismo durante el imperio romano hasta que fue prohibido en tiempo de Justiniano I, en el año 535.

Esta obra, procedente de Alcalá del Río (Sevilla), aunque sin precisar su fecha exacta, parece corresponder a la segunda mitad del siglo II d.C. época en que, protegidas por los propios emperadores, las religiones orientales tuvieron una gran aceptación en todo el mundo romano.

La presente pieza, cabeza diademada, esculpida en mármol de tamaño mayor que el natural, hubo de ser una escultura impresionante. Está coronada con atributos propios: la diadema, el disco solar enmarcado con dos espigas de trigo, y a los lados dos serpientes. Presenta cabello ondulado con rizos simétricamente dispuestos sobre la frente, y esquemático moño que recoge su cabello por detrás.

La puesta en valor de esta pieza ha supuesto una importante labor de restauración, faceta imprescindible, aunque no siempre bien conocida, que busca la recuperación de las características esenciales de la pieza con la menor intervención posible.

Así pues, el criterio que se ha empleado para la conservación-restauración ha buscado  mantener la integridad física de la pieza, devolviendo a la misma su aspecto original. Las tendencias actuales en la restauración han cambiado, si antes se intentaban rehacer los fragmentos, las partes perdidas, llegando incluso a la invención o falsificación. En la actualidad, se parte del respeto absoluto a la pieza, a su valor intrínseco, evitando toda labor de aportación de elementos extraños que no son consustanciales a la misma y que no sólo no aportan nada a la comprensión global y correcta de la obra, incluso a nivel estético, sino que nos pueden apartar de la interpretación y valoración correcta de la pieza.
 
El proceso de restauración se inicia con un estudio previo de la pieza que nos permite un análisis de la elaboración y estado de conservación de la obra. La cabeza de Isis no llegó en buen estado. A partir de las imágenes podemos observar los problemas que la escultura presentaba: excoriaciones, pérdidas volumétricas con falta de material pétreo, inestabilidad estructural con fracturas completas mal adheridas, fisuras, pequeños fragmentos sueltos que suponían grave riesgo para su integridad física, además de suciedad superficial, adhesivos, restos de resinas, costras e intervenciones inapropiadas (perforaciones hechas, sin duda, para acoplar a la peana, con rellenos de diferentes materiales; escayola, resinas, siliconas etc.)

El tratamiento de conservación-restauración aplicado ha reforzado la pieza frente  a las principales causas de degradación intentando eliminar en la estructura pétrea los depósitos contaminantes nocivos, aportando cohesión y adhesión al material pétreo gravemente deteriorado, mejorando sus características mecánicas.

Todo ello desde  el respeto a la originalidad de la obra, por lo que ha consistido en:
Consolidación estructural y unión de fragmentos.

  1. Limpieza de los productos dañinos: concreciones, sales, costras negras.
  2. Eliminación de restos de viejas resinas y reintegraciones formales que deterioran el material original, lo cual permite ver el nivel de conservación y gradación que presenta la pieza.
  3. Extracción de las sales solubles e insolubles.
  4. Colocación de la peana mediante la reintegración volumétrica de la base del cuello.
  5. Finalmente consolidación a base de esteres etílicos del ácido silícico, cumpliendo los requisitos de inalterabilidad y permeabilidad que permitirá la evaporación interior y transpiración de la piedra.

Con todos estos procesos se ha conseguido una imagen más nítida y precisa de los atributos de esta cabeza, al mismo tiempo que ha potenciado la impresión estética de esta magnífica obra. 

Una vez intervenida,  la pieza ha regresado a la sala XIX. Allí se le hará un seguimiento, mediante observación periódica de la obra, para detectar con mayor rapidez agentes de alteración y patologías, dado que la detección  precoz e inmediata es lo que permite alargar la vida de las obras y asegurar su transmisión al futuro.

 

Francisco Márquez Rondán

Restaurador del Museo Arqueológico de Sevilla

Intervenciones en las piezas 2011

Restaurada una espectacular pieza cerámica tartésica

Procede de las excavaciones realizadas en El Carambolo entre el 2002 y el 2005

Con motivo de la exposición conmemorativa de los 50 años del descubrimiento del Tesoro se afrontó el interesante reto de restaurar la pieza que hoy mostramos en esta sección.

El proceso de restauración comenzó con la limpieza y consolidación de los fragmentos que componían la pieza ¿incompleta, en todo caso-. Este primer acercamiento dio paso a un estudio monográfico en profundidad para determinar la forma del objeto y la decoración que cubría sus superficies.

Como resultado de esta labor previa, sabemos que los restos pertenecen a una forma habitual en los repertorios cerámicos del Bronce Final tartésico: el "soporte de carrete". Éste consiste en un objeto conformado por dos troncos de cono unidos por la parte más estrecha. Pero el nuevo ejemplar presentaba una peculiaridad: el gran desarrollo de su cuerpo central cilíndrico y, en consecuencia, esbeltez y gran altura. En efecto, rara vez los soportes alcanzan esta altura, que no suele superar los 25-30 cm.

Una vez planteada la hipótesis de reconstrucción volumétrica y de la decoración sobre el papel, se pasó a recomponer la unidad de la pieza. Para ello se cubrieron las lagunas existentes con un material reversible y que no afectaba a la integridad física y química de los fragmentos originales. Esto nos permite ofrecer una visión global de la forma del objeto a la vez que garantizaba su estabilidad y multiplicaba sus posibilidades expositivas.

De modo similar, se procedió a restituir los esquemas decorativos en las zonas reintegradas, para favorecer la comprensión de los mismos por parte del público.

El resultado final podrán apreciarlo en breve en las salas de Prehistoria de nuestro museo.

Intervenciones en las piezas 2008

Venus de Itálica

Sustitución del sistema de anclaje

El sistema de anclaje de la escultura a la peana fue sustituido por otro más acorde con las necesidades de movilidad y con los vigentes criterios internacionales de conservación y restauración de bienes culturales.

Esta mejora fue posible gracias a la participación de esta escultura en la exposición temporal El rescate de la Antigüedad Clásica en Andalucía, organizada por la Fundación Focus-Abengoa en su sede del Hospital de los Venerables, en Sevilla, entre noviembre de 2008 y febrero de 2009.

El público puede seguir disfrutando actualmente de los resultados de esta intervención en la sala XVII del museo.

Para más información acerca de la pieza y su intervención, pinchar aquí (pdf nueva ventana 589 Kb)

Intervenciones en las piezas 2003

Estela funeraria

Forma de hornacina con relieve de muchacho

El tratamiento de conservación-restauración busca fundamentalmente respetar la originalidad de la pieza. Limpieza y eliminación de viejas reintegraciones formales (rellenos de cementos) que deterioran el material original, lo cual permite ver el grado de conservación y gradación que presenta. Los criterios de intervención persiguen los principios generales de mínima intervención, acción lenta y controlada.

Estela Honorífica

Tras un examen de las alteraciones y degradaciones se decide seguir un tratamiento motivado por razones estéticas y técnicas. En primer lugar se realiza una limpieza, consistente en la eliminación de los productos dañinos, concreciones, sales, costras negras debido a sulfatos que al cristalizar deterioran el material -siendo conveniente insolubilizar en lugar de eliminarlas, para no "pelar" y rebajar el material original-. A continuación, se interviene para consolidar y fijar los fragmentos. En todo momento se usan materiales estables e inocuos.

Retrato femenino

Primera mitad del siglo I d.C.

Tras un examen organoléptico, y dado el grado de deterioro, se sigue un tratamiento consistente en limpieza, eliminación de sales y consolidación, es decir, eliminación de polvo, suciedad y extracción de las sales solubles e insolubles. Por último se consolida a base de esteres etílicos del ácido silícico.