Las Colecciones

Obras Singulares

Arracadas

Oro de 22 k.; troquelado, repujado y calado.

Diámetro, 39 mm.; grosor, 2 mm.

Época califal, siglo X.

Procedencia

Del Cortijo de La Mora, Lucena, Córdoba.

Entregadas en Mayo de 1965.

Comentarios

Pareja de pendientes de oro de 24 kilates de magnífico trabajo y calidad. Estas  arracadas están realizadas sobre dos planchas finas de oro, en las que se han empleado técnicas de calado y filigrana para su fabricación. La arracada está formada por un cuerpo principal con forma semicircular en la que se encuentra encerrada la decoración y una vara curva articulada para colgar, en cuyo extremo tiene soldado un arito que encaja en otro soldado al cuerpo principal. Para completar el cierre se introduciría un pequeño tornillo entre ellos para que no se desprendiesen de la oreja. El cuerpo principal está formado por un semicírculo de 39 mm. de diámetro y 2 mm. de grosor. En la parte superior hay un friso en cuyo interior se observan pequeños círculos concéntricos rodeados cada uno de ellos por cuatro esferas, enmarcados a su vez por dos bandas de semiesferas, coronadas en la parte más exterior por una hilera de pequeñas pirámides globuladas compuestas por tres globulillos cada una. De la parte semicircular del friso penden siete circulitos huecos compuestos por siete globulitos unidos entre sí. El interior del pendiente está decorado con tres semicírculos realizados con la misma decoración que el friso que rodea el cuerpo principal, con excepción de la hilera escalonada, aunque entre los dos semicírculos superiores hay tres pirámides globuladas unidas a la parte rectangular del friso. El interior de los tres semicírculos acoge cada uno una hoja de tres pétalos, apuntando el pétalo central hacia arriba y los laterales hacia abajo. El interior de las hojas está calado con filigranas. Los tres semicírculos y las tres hojas están unidas a la parte interior del friso mediante soldaduras con forma de semiesferas. Este tipo de filigrana  es muy utilizado en la platería cordobesa, importante sector productivo hasta la actualidad.


Se hallaron junto a una serie de monedas y otros elementos, en un conjunto  o ¿tesorillo¿. En la Córdoba andalusí es frecuente la ocultación de monedas y joyas  en momentos de aumento de la inestabilidad (guerras civiles, invasiones, tumultos populares...), frecuentemente en el interior de casas, con la esperanza de salvarlo del pillaje y recuperarlo con posterioridad. En algunas ocasiones el tesoro no era robado, pero su propietario no volvía a recuperarlo, posiblemente al fallecer en alguna revuelta. Por eso se encuentran a veces en el subsuelo de Córdoba conjuntos formados por hasta varios miles de monedas, ocultos en el interior de un recipiente cerámico, de metal o de tela y que conocemos genéricamente como ¿tesorillos¿. Son piezas de época califal (S. X).
 

Celosía califal

Mármol blanco

155 x 98 cm.

Segunda mitad del siglo X

Procedencia

Hallada en Córdoba capital. Entregada por la Comisión Provincial de Monumentos en1880

Comentarios

Celosía realizada en mármol de color blanco. La trama decorativa de esta celosía está realizada mediante una serie de formas geométricas básicas, formadas por la intersección de 8 octógonos. Estas formas se alternan con otras como semicírculos, que según desde el lado en que observemos la pieza, los encontramos orientados al exterior de la figura o al interior. La confluencia de estos octógonos ha dado lugar a una doble estrella de ocho puntas, que a su vez da lugar a dos octógonos si unimos sus puntas, situada en el centro geométrico de la pieza. Esta trama se repite en la zona inferior de la misma pieza.

En el mundo islámico son muy comunes las celosías que tapaban los vanos de las ventanas, con el fin de salvaguardar la vida interior de cada casa, tamizar la entrada de luz y servir de panel decorativo. Este tipo de elementos se solían realizar en madera, o en materiales más nobles como es el caso de esta pieza, realizada en mármol. La trama decorativa que componían estas celosías se resolvían a través de formas geométricas, como triángulos, hexágonos, octógonos... elementos totalmente iconoclastas muy propios del mundo islámico. Se adscribe cronológicamente al S. X.

Esta celosía posee una paralela en la Mezquita de Córdoba, posiblemente elaborada en el mismo taller al presentar el mismo programa decorativo y calidad técnica. El diseño de esta celosía es muy similar al de las conservadas en la Mezquita Mayor de Córdoba. La idea de devolverla a las ventanas de la Mezquita estuvo entre las causas de su compra, en el año 1880, pero ante la diferencia de tamaño existente entre los huecos y la celosía, ésta quedó depositada en el museo. Sin embargo, las afinidades en composición y estilo son tales que se continúa pensando que, si bien no podemos asegurar que esta pieza formara parte de ese edificio, sí fue, al menos, tallada por el mismo taller que fabricó las destinadas a la ampliación mandada ejecutar por Almanzor en la Mezquita cordobesa a fines del siglo X.

Relieve de recogida de aceitunas

Mármol

Relieve realizado con uso del trépano

Altura, 14,3 cm.; diámetro borde, 14,4 cm.; diámetro galbo, 13,7 cm.

Fines del siglo III - inicios siglo IV.

Procedencia

Detrás del cementerio de la Salud, Córdoba.

Forma de ingreso: Compra, 1955.

Comentarios
Este relieve, que representa una escena de recolección de la aceituna, decoraba un frontal de sarcófago romano. A través de una representación realista se muestra una de las tradiciones económicas más significativas de la Bética romana: la producción oleícola. Varios personajes, ayudados con escalas y portando cestos a la espalda, recogen a mano los frutos maduros del árbol. Este sistema, aún hoy en uso, utilizado en la elaboración de productos de gran calidad, es conocido con el nombre de recolección a ordeño.

Sarcófago paleocristiano

Mármol

215 x 64 x 51 cm., grosor, 10 cm.

Primer tercio del siglo IV

Procedencia

Cruz de Juárez, esquina a calle El Almendro, Córdoba.

Donación, febrero de 1962.

Comentarios

Sarcófago paleocristiano con decoración figurada en el frente principal y lados laterales. La decoración del frontal está compuesta por cinco grupos separados entre sí por columnas estriadas en espiral, las de los extremos exentas, las otras adosadas, rematadas por capiteles de orden compuesto. Sobre éstos cabalgan alternativamente arcos escarzanos muy bajos y frontones a dos vertientes rectas. Presenta mutilaciones en los rostros de los personajes, que se vinculan a procesos de iconofobia posteriores. Los temas representados son de temática bíblica, de izquierda a derecha, son: el sacrificio de Isaac; la negación de Pedro; la multiplicación de los panes y de los peces; el pecado original y el milagro de la piedra de Horeb de Moises. Se representa también sobre los intercolumnios escenas de la leyenda de Jonás. En cuanto a su ejecución, son característicos los paños pesados surcados por estrías continuas y profundas que trazan y dibujan el juego de pliegues. Es destacable, asimismo, la aparición de punciones de trépano en las comisuras labiales y oculares y en las interdigitales de manos y pies, así como el empleo del mismo en los capiteles, arcos y frontones. La distribución de esta iconografía en la pared frontal es propio de comienzos del siglo IV, de los llamados sarcófagos columnados, de los que existen numerosos ejemplos en todo el Occidente.

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