Las Colecciones

Obras Singulares

Capitel de los Músicos

Mármol blanco

Altura,  43 cm.; ancho voluta, 5 cm.; diámetro inferior, 26 cm.

Época califal, fines del siglo X - inicios del siglo XI.

 

Procedencia

Posiblemente, una almunia de los alrededores de Córdoba

Depósito, 1980

Comentarios
Este capitel es una pieza única en el mundo, que destaca especialmente por su decoración figurativa. El hecho de que sus cuatro costados estén decorados con figuras humanas nos hace situar esta pieza en un ámbito privado, posiblemente dentro de una de las almunias o fincas de recreo que rodeaban la ciudad de Córdoba. Sin embargo, no disponemos de datos concretos sobre su procedencia.
Los cuatro músicos que decoran el capitel están representados de frente, de pie sobre los acantos que rodean el collarino. Este tipo de representación refleja el gusto por el lujo y por los pasatiempos refinados que caracterizaba la corte omeya cordobesa. Los instrumentos que portan los músicos son variantes del antiguo''ud", precedente del laúd.
Las cuatro figuras humanas aparecen con rotura intencionada de sus rostros. Esto se ha vinculado con las tensiones iconoclastas que se produjeron en la etapa de mayor rigor religioso, durante las invasiones norteafricanas de almorávides y, sobre todo, almohades, siglos XI y XII, respectivamente.
En la búsqueda de precedentes para esta pieza única hay que remontarse a etapas anteriores a la conquista islámica de la Península Ibérica. Algunos autores han relacionado este capitel con producciones bizantinas del siglo VII; sin embargo, una pieza de esta misma cronología, procedente también de Córdoba y conservada en este mismo museo, nos parece un precedente más lógico: el Capitel de los Evangelistas, también con cuatro figuras humanas en idéntica disposición

Ataifor del caballito

Cerámica decorada con la técnica "verde y manganeso".

Diámetro máximo, 28 cm.; altura  máxima, 7,3 cm.

Segunda mitad del siglo X
Procedencia

Madinat al-Zahra

Excavaciones oficiales en Madinat al-Zahra

Comentarios

Ataifor con base plana, paredes abiertas y borde que ligeramente aparece engrosado y exvasado. La pieza se encuentra en un buen estado de conservación, mantiene en su fondo decoración con ejemplar de caballo enjaezado y en los laterales  motivos florales a base de palmetas. Toda la pieza está realizada en verde-manganeso sobre engalba blanca con un vidriado de plomo sílice opacificado con dióxido de estaño. La cenefa de palmetas está tratada con igual paleta de verdes y manganeso. Este tipo de cerámica es conocida por primera vez en las excavaciones realizadas en Medina Elvira (Granada). Posteriormente, es localizada en Madinat al Zahra, siendo este conjunto de gran variedad tipológica y formal. Esta cerámica constituiría la señal de identidad del califato Omeya y su expansión por los distintos lugares de al-Andalus sería una prueba de la consolidación del califato. La cerámica verde y manganeso no es exclusiva de la corte, ya que suele aparecer también en distintos ambientes urbanos de Córdoba como es el caso de este ataifor, perteneciente a una casa situada en la zona oriental de la medina cordobesa.
 

Cervatillo de Madinat al-Zahra

Brionce

Altura,  61,6 cm.

Época califal, segunda mitad del siglo X

Procedencia

De Madinat al-Zahra, de donde pasó al Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso.

Incautada tras la desamortización de 1868. Pasó a la Comisión Provincial de Monumentos, entre1881-1905.

Comentarios

Esta figura zoomorfa probablemente servía de surtidor de fuente, adornando los jardines de al-Zahra. Descansa sobre una peana de forma rectangular, en la que se inserta un tubo por el que entraba el agua, que tras ascender por las patas y el cuerpo, totalmente hueco, salía por la boca a modo de surtidor, cayendo en una pila de escasa profundidad. En su origen, el cervatillo pudo haber estado acompañado por otros animales de bronce, de la misma u otra especie, formando un grupo escultórico en la misma fuente. Toda su superficie está labrada con una fina incisión hecha a buril, que representa tallos y hojas muy esquemáticas, inscritas en círculos. Aunque se encontraba desde el siglo XVI en el Monasterio de San Jerónimo, su procedencia originaria es clara: Madinat al-Zahra. Las ruinas de la antigua ciudad califal sirvieron como cantera en la construcción de dicho monasterio, lo que explica que el cervatillo se encontrara adornando una fuente en este lugar. Así lo describe Ambrosio de Morales en 1575, sugiriendo que el ciervo había sido hallado en las ruinas de Córdoba la Vieja, junto con otra figura que representaba a una cierva y que fue trasladada al Monasterio de Guadalupe. Esta pieza se conserva actualmente en el Museo Nacional de Qatar. Hay varias piezas similares a ésta: el ciervo de bronce del Museo Arqueológico Nacional, procedente de Córdoba; un animal de especie indeterminada, del Museo Nazionale del Bargello de Florencia; un grifo de la catedral de Pisa; o dos esculturas con forma de pavones, del Museo del Louvre de París y de la Pinacoteca Nazionale de Cagliari.

No visitable en la actualidad.

Placa decorativa de Madinat al-Zahra

Mármol blanco.
106 x 51 x 5 cm.
Siglo X.

Procedencia
Madinat al-Zahra.
Comentarios
Esta placa es un buen ejemplo de la calidad que llegó a alcanzar la decoración parietal en Madinat al-Zahra. Posiblemente procede de un friso colocado en una de las paredes, o bien de la jamba de una puerta. Esta forma de decoración vegetal se ha considerado como una referencia al paraíso prometido a los creyentes en el Corán, manifestado en las múltiples formas que puede adoptar la figura del árbol de la vida, del que esta representación puede ser un trasunto. Estos motivos ornamentales pueden observarse tanto en la decoración arquitectónica como en la cerámica, incluso en los objetos fabricados en marfil. Samuel de los Santos indicó en 1943 que en el inventario antiguo figuraba la Catedral de Córdoba como el lugar de procedencia de esta pieza, aunque él afirmaba que procedía de Madinat al-Zahra.

No visitable en la actualidad.

Botella de los Músicos

Cerámica decorada mediante la técnica "verde y manganeso".

Altura,  24,5 cm.; diámetro máximo, 17 cm.

Época califal, siglo X.

Procedencia

De la Calle Alfonso X el Sabio, Córdoba.

Comprada en 1950

Comentarios

Botella o limeta de cuerpo panzudo sobre repié anular y cuello alto y estrecho con estrangulaciones en la boca. Es de barro rojizo, lleva vidrio de plomo sobre un engobe blanco y la decoración es verde de óxido de cobre y negruzco de óxido de manganeso. La decoración se centra en la franja central, donde aparecen una serie de figuras dispuestas de manera horizontal. Todas son personajes masculinos y en su mayoría barbados, que dirigen su mirada hacía un elemento central. La figura más clara, a la izquierda, representa a un músico sonando un cuerno o albogue, una especie de trompeta. La figura contrapuesta representa a otro personaje barbado que parece sostener un elemento curvo, posiblemente un pandero (adufe). Detrás de la primera figura aparece otro hombre sentado, barbado y con un turbante cónico que mira a los músicos. A su lado, otro personaje con barba y turbante sostiene en su mano una larga vara con un elemento diagonal de difícil interpretación. Más al fondo se percibe una figura imberbe que porta un instrumento musical que parece de viento. Una octava figura representa a un juglar o saltimbanqui realizando una pirueta. La presencia de figuras humanas en el arte andalusí está constatado desde época califal, ya que, aunque los preceptos religiosos desaprueban la representación figurativa, fue muy habitual sobre todo en representaciones para espacios privados. La música fue una de las actividades de ocio más difundidas en época andalusí a partir de los abasíes, floreciendo en la mayoría de las cortes musulmanas.
 

Campana mozárabe del abad Samsón

Bronce
21 x 20 cm.
Año 930.

Procedencia

Proximidades de Trassierra, Córdoba
Incautación durante la Desamortización de 1868. Entregada por la Comisión de Monumentos en 1905.

Comentarios

Ésta es una de las campanas de culto más antiguas documentadas en la Península Ibérica. Por la inscripción labrada en ella sabemos que fue donada por un abad de nombre Samsón al Monasterio de San Sebastián del Monte, situado en la Sierra cordobesa, en el año 930, año siguiente de la adopción por parte de Abd al-Rahman III de la dignidad califal. Fue hallada en el siglo XVI en el interior de un pozo cercano a Trassierra y llevada al Monasterio de San Jerónimo por el humanista Ambrosio de Morales. De allí pasó a la Comisión de Monumentos y, finalmente, al Museo, tras las Desamortizaciones de Bienes Eclesiásticos del siglo XIX.

Braserillo y pebetero

Aleación metálica (bronce, azófar, latón).
Brasero, 25 x 32  cm.; pebetero, 13,7 x 10 cm.
Siglo XII

Procedencia

Plaza de Chirinos, Córdoba.
Depósito, febrero de 1956.

Comentarios

Estas piezas son las que se encuentran en mejor estado de conservación de las 12 halladas en la plaza de Chirinos. Una de ellas es un brasero poligonal de seis lados que descansa sobre seis patas de sección circular, con incisiones horizontales en la parte externa, nudo en su parte media y pequeñas esferas a modo de remates. La parte central de estas patas está formada por un cuerpo prismático hueco que constituye el vértice donde se engarzan las caras del brasero, por medio de dos marcados remaches. Las caras laterales están formadas por planchas de 11 cm. de alto y 12 cm. de largo, estructuradas en tres fajas decorativas: la inferior, más ancha, presenta cartelas epigráficas enmarcadas por guirnaldas de flores de acanto. En uno de los dos lados donde porta el asa semicircular, esta cartela es sustituida por un motivo de dos liebres enfrentadas. La segunda faja desarrolla una decoración calada en epigrafía cúbica. La faja superior está formada por una decoración calada, compuesta por almenas dentadas de forma piramidal y con el cuerpo decorado con un motivo vegetal inciso. Se remata el conjunto con la prolongación de las patas, las cuales terminan en perinolas, con decoración incisa de hojas trifoliáceas, que se alternan con unas medias lunas abiertas hacia arriba, soldadas en la parte media de las caras del brasero. Los vértices del brasero presentan, en su parte inferior, una decoración vegetal incisa, excepto en dos de ellos en donde se desarrolla una decoración epigráfica en vertical, similar a las de las cartelas inferiores.

El interior del brasero está formado por una plancha de bronce que se apoya sobre dos nervios entrecruzados que arrancan de las caras laterales. En la faja inferior de las caras laterales consta la incisión, cúfica, en árabe normalizado: baraka kamila (bendición completa). La parte superior de la cartela de la faja inferior contiene:  (c)afiya da¿ima wa-nu(c)ama (salud perpetua y gracia). La segunda faja de las caras laterales: barakat al-hamid li-malik-hi (la bendición del Alabado para su poseedor). La parte inferior de los vértices del brasero: baraka kamila  (bendición completa).

El Pebetero es de azófar de cuerpo circular con paredes no muy altas que descansan sobre tres patas torneadas que van unidas por remaches a la parte inferior del cuerpo y al fondo. El cuerpo está decorado con círculos con figuras zoomorfas en su interior, alternando dos leones, dos cervatillos y dos pavos, del que emergen sendas asas de forma rectangular. La tapadera, de forma hemiesférica unida al cuerpo por un remache y un cierre articulado, presenta en su borde inferior decoración epigráfica, mientras que la parte central está decorada por seis arcos trilobulados con interior calado de motivos florales y zoomorfos. Remata el conjunto un asidero en forma de estrella. Este modelo fue muy repetido después de la conquista islámica, tanto en al-Andalus, como en el próximo oriente. Estaban en ocasiones coronados por pájaros, que en el mundo islámico se asociaban a la ascensión hacia la luz divina. La función de este objeto era la quema de resinas o sustancias aromáticas, que para la cultura islámica tenía una función apotropaica, tendente a mantener alejados los espíritus malignos.

Tinteros y escribanía andalusíes

Cerámica, piedra caliza blanda y piedra caliza.
10 x 10,5; 16,3 x 7,4 x 4`5; 5 x 9 cm.
Tintero cerámico y escribanía: siglo X; tintero piedra: siglo XIII.

Procedencia
Tintero cerámico, C/ Antonio Maura; escribanía, edificio Alcazaba; tintero piedra, desconocida.
Comentarios

El tintero, realizado en cerámica, presenta una doble pared. La interior cumple la función de contenedor de la tinta, mientras que la exterior, calada, sirve sólo como soporte decorativo, simulando los pétalos de una flor. Todo el recipiente va vidriado en verde.

No visitables en la actualidad.

Pila hispanomusulmana

Mármol
100 x 75 x 45 cm.
Segunda mitad del siglo X.

Procedencia

Almunia de al-Rummaniyya, Córdoba.
Donación en 1946.

Comentarios

Pila de fuente esculpida en mármol, de forma rectangular, con un orificio central para la salida del agua. Las paredes interiores aparecen inclinadas hacia el interior. Sus cuatro caras están decoradas análogamente por una fila inferior de hojas de acanto lisas, entre las que se eleva un caulículo, abierto con forma de dos cornezuelos enrolados, labrados en estrías. Sobre estos tallos, cabezas alternas de leones y cabras (o antílopes) completan la decoración. En los ángulos, los leones representados con grandes bigotes, tienen un cierto aspecto antropomorfo. En cuanto a su decoración, la pieza puede datarse en época califal (S. X). Tanto el mármol, la composición general, los temas estilísticos, nos sitúan dentro de este marco. Su técnica en alto-relieve desmiente la afirmación que se tenía del arte del califato de ser blando y sin relieve. La decoración de figuras y animales como se aprecia en esta pila, es muy común en el arte califal, desmintiendo la idea que se tiene de la iconoclastia del arte musulmán. Algunos autores creen que el tema iconográfico aquí desarrollado tiene un origen clásico, ya que en la disposición parece reconocerse un cierto parentesco con los bucranios o cráneos bóvidos de la herencia clásica.
Esta pila fue localizada en la que durante bastante tiempo se denominó almunia de Alamiriya, supuesta residencia campestre de Almanzor. Sin embargo, estudios más recientes han llevado a considerar que procede de la almunia de al-Rummaniyya.

Torso de atleta

Mármol

Altura 86 cm.; anchura 36 cm.; profundidad 25 cm.

Siglo II-III

 

Procedencia

Intervención Arqueológica de Urgencia en la C/ Duque de Hornachuelos, nº 8.

 

Entregada en el año 2003

 

Comentarios

Torso masculino desnudo carente de piernas desde la zona media del muslo derecho y del tercio superior del muslo izquierdo. Carece igualmente de los brazos y la cabeza, aunque es visible el hombro izquierdo. La figura estaría en reposo, apoyando el peso del cuerpo sobre la pierna derecha. La posición del cuerpo sugiere un suave giro de eje corporal. Los restos de la pierna izquierda avanzan hacia delante, mientras la derecha recoge el peso del cuerpo. El brazo izquierdo estaría vertical, como indica la posición del hombro y de lo que queda del brazo, hacia la espalda.

 

La posición de la figura y el suave tratamiento anatómico indican que posiblemente nos encontramos ante una variante de época adrianea, carente del tamaño colosal y la musculatura de otros períodos. Aunque parece reflejar la tradición del barroco helenístico en el tono del modelado y en el tratamiento del vello púbico. Tras el cuello presenta moño o recogido, que recuerda al peinado denominado cróbylos.

 

En Hispania hubo una gran profusión de esculturas ideales que decoraban edificios privados y públicos. Solían inspirarse en originales griegos cuya cronología abarca desde el período arcaico hasta el tardohelenismo. Otras eran piezas con una composición ecléctica que amalgama diversas épocas del arte griego o simplemente se inspira en un prototipo griego que reinterpreta.