Las Colecciones

Obras Singulares

Capitel califal con inscripción

Mármol

30 x 45 cm.

S. X

 

Procedencia
Plaza de las Bulas (Córdoba)
Comentarios
Capitel de orden compuesto con ábaco poligonal estrellado que tiene en sus bordes una inscripción con la firma del escultor (Safar) que lo labró en la cara superior y alabanzas a Alá y al príncipe de los creyentes, en los laterales. El equino está decorado a base de ramillas circulares que tienen flores y frutos en su interior. Debajo un contorno y dos series de acantos espinosos muy estilizados hasta el extremo de parecer la nervadura de la hoja. Las volutas también estilizadas tienen en el ojo flores cuadripétalas.Toda la pieza rezuma una exquisita labra. Los capiteles de época califal ofrecen muchas menos variantes que los de época emiral. Presentan dos tipos estructurales inspirados en modelos romanos, con algunas variantes. Los capiteles compuestos, como el que nos ocupa, son los más numerosos y se caracterizan por una faja voluminosa en cuarto bocel y unas volutas de ángulo desarrolladas, formadas por una faja de foliolos. Hacia la mitad del siglo X la talla se hace todavía más profunda gracias a la utilización del trépano. Este capitel presenta las características propias de los capiteles compuestos del Salón de Abd-al-Rahman III. En su composición, ornamentación; proporción cúbica, la articulación de sus diferentes partes y la labra de sus elementos vegetales, responden con exactitud a esos prototipos.

Tablero de ataurique

Piedra caliza

68 x 144 x 9 cm.

S. X

Procedencia
Cortijo del Alcaide (Córdoba)
Comentarios
Tablero decorativo procedente del Cortijo del Alcaide, situado al sudoeste de la ciudad de Córdoba. Es posiblemente la almunia dar al-Naura que citan las fuentes árabes, una de las residencias campestres cercanas a la ciudad palatina de Madinat al-Zahra. Se trata de una placa de piedra calcarenítica blanda, de poco grosor, que aloja decoración parietal. La mayor parte de los lazos del ataurique, los arcos apuntados que arrancan de sus vértices y los tallos que salen de su interior, se entrelazan con sus flancos, presentando una estructura uniforme que está presente en el Salón Rico de Madinat aI-Zahra. Dos filas de escamas aplanadas, que se apoyan en los estrechos listones de los bordes, se tocan en el eje longitudinal de estas fajas. Ciertas prolongaciones de los arcos y los tallos son sencillos perfiles de doble listón, con ranura central. Racimos de uvas, piñas, hojas y frutos ornan la mayoría de la superficie, que se entrecruzan formando un sistema de arcos inferiores coaxiales a los arcos del sistema superior. La carga simbólica está todavía por descubrirse, aunque hay sugerentes interpretaciones en torno a su identificación con el paraiso coránico, con familias subordinadas al califa o el árbol de la vida.

Capitel del Templo romano de la C/ Claudio Marcelo

Mármol

101 x 80 cm.

S. I

Procedencia
Templo romano de la C/ Claudio Marcelo
Comentarios
Capitel corintio de columna de grandes dimensiones. Cuenta con dos coronas de hojas de acanto, con una fuerte nervadura central y surcos profundos convergentes. Los lóbulos son de cinco hojitas, totalmente separadas y las zonas de sombras entre lóbulos tienen forma de gota de agua. Las hojitas superiores de los lóbulos tocan la inmediatamente superior, montándose sobre ella. En la base de la nervadura central se aprecia otra pequeña en forma de ¿Y¿ invertida. Las hojas adquieren una leve curvatura. Similares características poseen las hojas de la segunda corona. La base de la nervadura central nace a la altura de la mitad de las hojas inferiores. Caules inclinados con molduras terminadas en un semicírculo. Las sostienen hélices y volutas cuyas zonas de sombra son: la inferior, en forma de gota de agua y la inmediatamente superior, en forma triangular. La zona libre del ¿kalathos¿ se adorna con un cáliz abierto de cuyo centro nace el tallo de la flor de ábaco. Hélices y volutas son acanaladuras anchas; las volutas quedan exentas. Ábaco pesado y liso. Se cree pudo formar parte del Templo de la Calle Claudio Marcelo de época julio-claudia (S. I).

Ara de Artemisa

Mármol

89 x 56 x 43 cm.

S. III

Procedencia
Iglesia de Santa Ana (Córdoba)
Comentarios
Ara cuadrangular de mármol blanco de grano grueso. La pieza se apoya en un zócalo cuadrangular, a partir del cual, se dispone la molduración inferior. En ella se suceden un bisel inverso, talón inverso y otro bisel inverso, que sirve de unión con el cuerpo central, paralepípedo, liso, sin molduración interna que delimite el epígrafe grabado en su cara frontal. La cornisa está constituída por un bisel, un talón, un filete (convertido casi en dos biseles opuestos, por la inclinación de los planos) y otro bisel, que conecta con el ábaco, de forma cuadrangular. El coronamiento presenta un focus circular de grandes dimensiones y a ambos lados se sitúan sendos pulvinos y un frontón triangular entre ellos. El texto epigráfico -en griego- se desarrolla sobre el frente pulimentado del campo central, disponiéndose en 9 líneas. El aspecto semiacabado y la presencia de los orificios se debena que el ara estaría recubierta con placas de bronce. La pieza puede datarse en el S. III de nuestra era, durante el Bajo Imperio Romano. La mayoría de los investigadores relacionan este ara con el procónsul Lucius Flavius Arrianus, filósofo de Nicomedia. Podría tratarse de una copia del ara original dedicada por este personaje. La inscripción recoge una ofrenda a la diosa Artemisa, la Diana romana, que amparaba la caza y las mujeres, sobretodo cuando el parto se presentaba. Generalmente, la diosa se acompañaba de ninfas obligadas a una casta vida.

Escultura femenina

Mármol

126 x 38 x 26 cm.

S. I - II 

Comentarios
Parte inferior de estatua femenina de tamaño mayor que el natural, conservada desde la cintura hacia abajo y parte del brazo izquierdo, que se presenta levantado, con parte del manto por encima. Viste una especie de chitón largo, ceñido por las caderas con un cordón anudado a la altura del pubis. Se pega estrechamente al cuerpo, del que se modelan, como al trasluz, las piernas y el vientre. El cuerpo descansa sobre la pierna izquierda, doblada ligeramente la derecha. Encima lleva un manto, que le caía por detrás hasta las corvas, recogiéndose sobre el brazo izquierdo uno de sus extremos y pendiendo el otro por el derecho. Pies desnudos sobre sandalias. La escultura presenta un buen tratamiento de la técnica de paños mojados, que dejan entrever la fisionomía femenina. Pudiera tratarse de la iconografía de la diosa Minerva, la diosa itálica de las artes y también de la guerra, que junto a Júpiter y Juno son grandes deidades del panteón romano. Parece una obra fechable en el siglo II, con paralelos en esculturas del marco oriental del mundo romano, en el Museo de Smyrna (en Turquía) y eco de alguna creación de la región milesia.

Thoracata

Mármol

186 x 90 x 80 cm.

S. I

Procedencia
C/ Morería, nº 5 (Córdoba)
Comentarios
Escultura colosal militar romana, ataviada con coraza. Conserva el torso hasta las rodillas, faltándole cabeza y brazos. Lleva el paludamentum o manto sujeto en el hombro derecho por medio de una fíbula, de manera que cae en pliegues sobre el pecho, cubriendo parte de la coraza y recogiéndose sobre el hombro contrario. La coraza se adorna con dos grifos afrontados, con alas, cuerpos felinos, largos cuellos y cabezas cornudas de rasgos leoninos, levantando una de las patas para tocar un nudo del vástago vegetal que sirve de eje de simetría. El borde inferior de la coraza dibuja y sigue la línea del bajo vientre, describiendo una amplia curva en la que se desarrolla una palmeta hacia abajo y un par de hojas de acanto vistas de plano y cuyo periciclo coincide con el hoyo umbilical que hace de centro de la composición. De él brotan dos caulículos que se desenvuelven en roleos y decoran la parte baja de la lóriga, por ambos lados, y hacia arriba el vástago vertical que separa los grifos antes descritos. Bajo la coraza aparece una túnica de pliegues menudos, ceñidos al cuerpo, semicirculares en la parte delantera y cayendo verticales a partir de los costados. La escultura se halló en la zona del Foro de Corduba. La investigación la propone como una representación de Eneas en su huída de Troya, o una representacion de Rómulo, a imagen de las representaciones del Foro de Augusto en Roma. Se adscribe a época Julio-Claudia (primera mitad del siglo I), relacionándose con el uso político de la imagen por parte del emperador Augusto. Se trata de una obra de gran calidad técnica y de importante significacion para la Córdoba romana.

Ladrillo visigodo

Cerámica

32 x 21 cm.

S. VI

Procedencia
De Córdoba
Comentarios
Placa cerámica con decoración a molde realizada en arcilla color rojizo. Cocción oxidante. Presenta forma rectangular con tendencia al cuadrado. En una de sus caras alberga decoración estampada a molde en relieve. Ésta representa en su centro una crátera de cuerpo gallonado, pie y dos asas. A sus lados se encuentran dos pavos reales afrontados respecto a la crátera y bajo ellos sendos sellos circulares en relieve con crismón de tipo constantiniano, flanqueado por las letras apocalípticas alfa y omega. Se trata de unas piezas de gran difusión espacial y cronológica, abarcando el Norte de África, Península Ibérica, Francia y Bélgica. El origen de las mismas no está claro, si bien se cree que su elaboración en la Bética sea producto de la influencia norteafricana. De este modo, se encuentran ejemplares en villas tardorromanas en el sur de la Península y se localizan, hasta el momento, dos focos de producción, uno en los alrededores de Ronda (Málaga) y otro en los de Jerez (Cádiz). Los motivos de las placas procedentes de la Bética son variados, dependiendo de su cronología, hay ejemplares con motivos paganos, aunque los más frecuentes suelen ser de simbología cristiana. Se supone su uso como revestimiento de sepulturas, revestimientos parietales, techumbres o exvotos.

Ladrillo visigodo con crismón

Cerámica

25 x 31 cm.

S. VI

Procedencia
De Carmona (Sevilla)
Comentarios
Placa cerámica con decoración a molde realizada en arcilla color rojo. Cocción oxidante. Presenta forma rectangular vertical. La decoración, situada en una de sus caras, consiste en un motivo central enmarcado en sus laterales y parte superior por una inscripción. Éste es un arco de medio punto, con el fondo gallonado y sostenido por sendas columnas, que enmarca un crismón de tipo constantiniano flanqueado por las letras apocalípticas alfa y omega. Se trata de unas piezas de gran difusión espacial y cronológica, abarcando el Norte de África, Península Ibérica, Francia y Bélgica. El origen de las mismas no está claro, si bien se cree que su elaboración en la Bética sea producto de la influencia norteafricana. De este modo, se encuentran ejemplares en villas tardorromanas en el sur de la Península y se localizan, hasta el momento, dos focos de producción, uno en los alrededores de Ronda (Málaga) y otro en los de Jerez (Cádiz). Los motivos de las placas procedentes de la Bética son variados, dependiendo de su cronología, hay ejemplares con motivos paganos, aunque los más frecuentes suelen ser de simbología cristiana. Se supone su uso como revestimiento de sepulturas, revestimientos parietales, techumbres o exvotos. 

Relieve eleusino

Mármol

72 x 75 x 16 cm.

S.III

Procedencia
De El Guijo (Córdoba)
Comentarios
Grueso tablero de mármol cortado en forma cuadrada, que debió estar unido mediante grapas con otros tableros laterales, formando parte de un ara o altar. Se conserva un orificio de sección cuadrada sobre el borde de la pieza para colocar dicha grapa. El relieve muestra a la diosa Démeter sentada portando su cetro y un cuerno de la abundancia, como diosa de la agricultura. Al lado de Démeter está Koré con una antorcha y otra figura femenina, también con antorcha, aludiendo a la búsqueda de la hija raptada por Plutón. A su derecha, aparece una figura masculina ceñida con tenia que se interpreta como Triptolemo, hijo de Koleos y Metaneira, el héroe que enseñó la agricultura a los hombres. En los costados hay restos de relieve en el que se ven brazos de deidades con un cabritillo colgando y otra imagen masculina vestida con larga túnica. La parte superior del relieve tiene una moldura muy perdida. La escena representada se basa en un modelo griego del siglo IV a.n.e., de autoría incierta. Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, hija de Démeter, vinculada a la reproducción de las plantas y la vida natural, que había sido raptada por Plutón. Perséfone había comido semillas para sobrevivir en el inframundo y su vuelta es como un presagio de los ciclos de la naturaleza.

Herma bifronte

Mármol

14 x 11 cm.

S. I - II

Comentarios
Herma bifronte que presenta por un lado a Zeus-Ammón y por otro a su esposa, la diosa Juno. Esta imagen ha sido identificada por otros autores como Dionisos. Júpiter se representa en edad madura y con unos cuernos de carnero (de ahí su asimilación con Ammón), barbado, con bigote y cabellos largos que enmarcan el rostro. Tanto la barba como la cabellera se disponen a partir de rizos en los que se ha usado el trépano. En la boca tiene un orificio que conecta con otro situado en la parte superior de la cabeza, por lo que esta herma pudo servir en origen como surtidor de agua o remate de una fuente. El rostro de Juno o Dionisos  (Versión griega del dios Baco) se presenta también con el cabello largo, dispuesto en tirabuzones a partir de un peinado con raya central y ceñido con diadema o cinta anudada sobre la frente. Tras las orejas, al menos en una de ellas, penden unos elementos que bien pudieran ser el arranque de unas trenzas. Esta cabeza presenta igualmente trabajo con trépano en el cabello y en el nudo de la diadema. Su rostro es un tanto andrógino y presenta el arranque de lo que pudieran ser unas trenzas, frecuentes en este tipo de representaciones. Estas hermas derivan de las "hermai" griegas que se colocaban habitualmente sobre pequeños pilares en espacios abiertos (peristilos, jardines...)
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