Las Colecciones

Restauración / Conservación

Mosaico de Casablanca

Tras la precipitada desaparición de un fragmento de mosaico afectado por las lluvias, el coordinador del enclave arqueológico de Cástulo documentó in situ y recogió todos los fragmentos que se habían esparcido en la zona para depositarlos en el museo arqueológico de Linares Monográfico de Cástulo. 

Ante el lamentable estado del mosaico, del que se depositaron unos 100 fragmentos, y con un pérdida del 45% de la extensión original, se consideró esencial llevar a cabo medidas de conservación y protección en el campo, consolidando los bordes de aquellos tramos que aún están protegidos por los estratos arqueológicos así como tapándolos para evitar más perdidas. Tras este proceso, se abordó la restauración de los fragmentos depositados en el Museo.  

Estos trabajos se llevaron a cabo por la responsable del departamento de restauración del museo Carmen Repullo Roldán, junto con la colaboración de guías voluntarios de la tercera edad del museo así como con prejubilados de la Asociación 28 de febrero.

Los trabajos consistieron en:

Documentación gráfica inicial: fotografía, calcos y mapas de daños.

Anverso del mosaico: Limpieza de los fragmentos. Consolidación de las teselas disgregadas, sellado de grietas y engasado.

Reverso del mosaico: Sellado de grietas y eliminación de los morteros disgregados que permitirán dar mayor ligereza al mosaico para su posterior manejo.

Montaje: Unión de los fragmentos dándoles consistencia con un nuevo mortero de características especiales. Se realizó en montaje y anclado sobre una superficie rígida para su posterior exposición, eliminatndo posteriormente los engasados para a una última limpieza superficial.

El resultado final se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico de Linares.

Patena de Cristo en Majestad

Cástulo

Siglo IV d.C.

La patena de vidrio localizada en la campaña de 2014 en la ciudad ibero-romana de Cástulo (Linares, Jaén), es una de las manifestaciones de iconografía cristiana sobre este soporte más antiguas y mejor conservadas de la Península Ibérica. El hallazgo se produjo en el interior de una de las estancias de un edificio destinado al culto religioso, erigido en la segunda mitad del siglo IV d.C., y abandonado aproximadamente un siglo después.

La pieza, de 22 cm de diámetro y aproximadamente 4 cm de altura, presenta un estado de conservación excepcional (restituida en un 81% de su totalidad) y está realizada en vidrio de tonalidad verdosa, ejecutando el artesano la decoración mediante la técnica del esgrafiado.

Esta pieza se documentó sobre el suelo un contexto cerrado que evitó la dispersión de los fragmentos a lo largo de los siglos.

La excelente calidad del vidrio evitó su degradación o la formación de iriscaciones, por lo que la intervención de limpieza y conservación realizada fue mínima, limitandose a la retirada de los carbonatos adheridos de forma manual. La unión de los diferentes fragmentos se realizó mediante la aplicación en sus bordes de Paraloid B72 al 5%, permitiendo así su reversabilidad.

 

Intervenciones en las piezas

Crátera griega

Necrópolis de la Puerta Norte

Siglo IV a.C.

En el año 2011, con motivo de la adecuación del carril de acceso al Yacimiento Arqueológico de Cástulo por parte de la Diputación Provincial de Jaén ,se realizó la Intervención Arqueológica Preventiva en la que fue posible documentar varias tumbas en la necrópolis de la Puerta Norte de Cástulo. Destaca una tumba ibérica, fechada en el siglo IV a.C., de planta cuadrada, con unas dimensiones de 2x2 m, construida con grandes sillares de arenisca sin argamasa de unión y que se disponen de forma escalonada.

En el centro de la tumba se encontraba el ajuar, destacando la presencia de una lujosa crátera de figuras rojas importada desde la antigua Grecia.

La crátera, que contenía en su interior los restos incinerados de una persona, se encontraba junto a una urna, un plato de cerámica, una pequeña copa de cerámica y pequeños elementos personales relacionados con la vida de esta persona: como una sortija y varias fusayolas. Estas piezas fueron depositadas en ese mismo lugar hace más de 2.300 años.

En el proceso de extracción del ajuar funerario fueron necesarias algunas actuaciones previas de protección que permitieron recuperar la pieza evitando su pérdida y deterioro, y facilitando el posterior trabajo de restauración en laboratorio.

Una vez en el laboratorio, es importante realizar una serie de catas previas de limpieza antes de abordar cualquier intervención.

Las catas previas ayudan a determinar la resistencia del material, y de esta manera es posible valorar los productos a emplear y el método de actuación más propicio para comenzar la fase de limpieza.

La Conservación y Restauración nos ayuda a dar luz a la historia del objeto pero también a poder conservar y trasmitir esa historia a generaciones futuras.