Presentación Conjunto

Espacios singulares

Tumba de las Guirnaldas

Romana, siglos I-II d.C.
Cámara funeraria: 2,70 x 2,60 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Esta tumba, de especial relevancia en el conjunto por su belleza, recibe su nombre por los motivos pictóricos que decoran las paredes en su interior. Aunque mal conservadas, aún se pueden apreciar con claridad unas guirnaldas pintadas en tonos rojizos, colgando sobre los nichos por "infulae" -cintas que pendían de algunos tocados o que se ceñían a la cabeza con motivo de consagraciones a divinidades- en tonos más claros.

Junto al pozo de acceso a la tumba se conserva el "ustrinum", quemadero, correspondiente a esta tumba.

Tumba de Servilia

Romana, primera mitad del siglo I d.C.
Patio: 24 x 17,26 m.
Procedencia

Tumba.

Campo de las Canteras.

Comentarios

En este edificio se reutiliza una antigua cantera romana. Un amplio patio porticado central es el eje en torno al cual gira el resto de la construcción.

En el sector norte se abre una galería hipogea que da acceso a un pasillo por el que se llega a la cámara principal, una espaciosa estancia excavada en la roca con una cúpula de grandes nervios unidos en un gran óculo. Esta galería se comunica con el patio a través de tres puertas y cuatro ventanas. En mitad de la pared que delimita la estructura en este lado norte se abre una cámara, igualmente hipogea y de bóveda rebajada, en la que se sitúa un sarcófago que originalmente se encontró dentro de la cámara principal.

En la pared este, junto a la entrada al patio, había una escalera (actualmente cegada) por la que se accedía a otra cámara, de idénticas características que la del sarcófago.

La tumba de Servilia también destaca por las magníficas pinturas murales que se reproducen en el pasillo de acceso a la cámara principal, en las que aparece una figura femenina frente a una balanza. En su interior se han hallado algunos de los mejores ejemplares escultóricos de la necrópolis, como la escultura de Servilia o la del Infante.

Anfiteatro

Romana, siglo I a.C.
Arena: eje mayor, 58,80 m.; eje menor, 39 m. Pasillo de acceso: longitud, 36,20 m.
Procedencia

Edificio público de carácter lúdico.

Campo de la Plata.

Comentarios

El edificio se excava parcialmente en la misma roca aprovechando la inclinación natural del terreno, completando el resto de la edificación con grandes sillares. El acceso a la arena se realiza mediante un enorme pasillo conectado con una de las entradas en el lado oriental. Las dependencias o carceres se podrían encontrar en los laterales de la arena. Una serie de escaleras dan acceso al graderío, del cual se conserva muy poco en la actualidad.

Probablemente, todo el edificio estaba revestido en su interior de paneles, a juzgar por los restos encontrados, destinados al ensamble de los mismos. La gradería conserva aún restos del estuco que la revestía. También se aprecian en la arena una serie de orificios en los que quizás se insertaban unos postes para sujetar un escenario, y en la roca quedan las huellas de ensamble de una superestructura de madera que completaba la grada.

La zona del anfiteatro fue utilizada también como necrópolis, encontrándose tumbas de incineración y de inhumación.

Ustrinum

Romana, siglos I-II d.C.
Fosa: 2,5 x 1,65 x 0,93 m. Fosa central: 1,63 x 0,70 x 0,38 m.
Procedencia

Foso de cremación y tumba.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Los "ustrinum", o quemaderos, son muy abundantes en la necrópolis y estaban destinados a la incineración del difunto. En muchos casos terminaron siendo usados como tumba, recibiendo en este caso el nombre de "bustum". En su interior suelen aparecer una urna con las cenizas del difunto y su correspondiente ajuar funerario, así como una cubierta de tejas o losas de piedras. El exterior de la tumba se señalizaba con estelas o cipos funerarios que indicaban su presencia.

En el interior de los "ustrinum" las paredes han adquirido un característico color rojizo, producto de la exposición prolongada al fuego.

Tumba de Postumio

Romana, posiblemente mediados del siglo I d.C.
Patio: 6 x 4,65 x 4,40 m. Cámara: 2,05 x 2,10 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Es necesario hacer alusión a las pinturas que alberga la cámara funeraria, cuyas paredes y techo estaban revestidas de hermosos frescos, algunos de los cuales aún se conservan en la actualidad. Se conoce quien fue el artífice, C. Silvanus, al haber dejado su firma en una de las esquinas, lo cual es extraordinario en el mundo romano.

Otra curiosidad es la presencia de un enterramiento de inhumación en el interior de la misma cámara, posiblemente ya en un momento donde el rito de incineración estaba dando paso al de inhumación.

Tumba de las Cuatro Columnas

Romana, siglos I-II d.C.
Cámara: 3,14 x 3,30 x 2,79 x 3,48 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de las Canteras.

Comentarios

Esta tumba destaca por su elaborada construcción, que se aparta de la norma. Cuando se visita se respira una atmósfera especial, que se crea, en parte, gracias al efecto que produce el juego de luces procedentes del óculo del techo, que iluminan difusamente los contornos de la dependencia, al coincidir con el círculo formado por los cuatro pilares.

Una cámara anexa, separada por dos arcos también tallados en la piedra, parece que estuvo destinada a enterrar a niños de corta edad.

Tumba del Mausoleo Cuadrangular

Romana, siglos I-II d.C.
Recinto exterior: 3,10 x 2,82 x 2,95 x 3,08 m. Cámara interior: 1,50 x 1,13 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de las Canteras.

Comentarios

Estamos ante uno de los escasos ejemplos de tumba que conserva parte de su cubrición original, un dato muy valioso si tenemos presente que la práctica totalidad de los edificios que estaban en la parte emergente de las tumbas han sido expoliados desde la antigüedad.

Está formada por cuatro grandes losas de piedra en las que se pueden distinguir un orificio para libaciones y un hueco cuadrado, que tendría su tapa, por el que se desciende al interior.

Tumba de los Cuatro Departamentos

Romana, posiblemente siglo I d.C.
Cámaras: 0,89 x 1,29 x 1,70 m. Pasillo: 3,20 x 1,15 x 1,67 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Esta tumba destaca por su especial distribución de cuatro cámaras iguales, dos a cada lado del pasillo, siendo única en el conjunto hasta la fecha. Conserva gran parte del estucado blanco que recubría las paredes.

En la actualidad se accede a ella a través de una escalera construida en la roca.

Tumba del Elefante

Romana, siglo I d.C.
Patio central: 12 x 11 m. Cámara frontal: 4,65 x 4,25 m.
Procedencia

Tumba-santuario.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Este es uno de los edificios más emblemáticos de la necrópolis carmonense. Encierra una complejidad que va más allá de lo que habitualmente se asocia con una tumba, de ahí que se mantenga su carácter de santuario, donde recibían culto el dios Attis -dios que moría y resucitaba cada año- y la diosa Cibeles -Diosa Madre, señora de la vida y la muerte-, representada mediante la forma de un betilo o piedra ovoide.

En su interior apareció la escultura de un elefante, que da nombre al edificio y que está relacionado con el culto oriental.

Conserva restos de estucado en algunas zonas. Éste era empleado en todo el conjunto para tapar las deficiencias de las paredes, ya que habían sido excavadas en la propia roca.

Tumba del Mausoleo Circular

Romana, siglo I d.C.
Diámetro exterior: 11,70 m. Cámara funeraria: 3,23 x 1,72 m. Altura del pozo de acceso: 2,45 m.
Procedencia

Tumba colectiva.

Campo de los Olivos.

Comentarios

Es el único mausoleo de la necrópolis que conserva la cubierta de la cámara y parte de la estructura exterior, lo que nos da una idea de la monumentalidad de estos edificios.

En general, los mausoleos pertenecen a una familia. Tras la incineración, las urnas con los restos del difunto eran depositadas en los distintos nichos en función de su importancia dentro de la familia: el lugar privilegiado, el frontal de la cámara, donde los nichos suelen tener unas dimensiones mayores, se reservaba a los fundadores de la familia, y los descendientes, por orden de importancia, irían ocupando los laterales.