Presentación Conjunto

Elementos muebles

Urna cineraria de cerámica

Cerámica. Altura, 28 cm.; diámetro base, 18 cm.; diámetro boca, 12 cm.; diámetro tapadera, 9 cm. Romana, siglos I-II d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Necrópolis Romana de Carmona, colección particular de J. Bonsor.
Comentarios

Este tipo de urnas son muy frecuentes en la necrópolis. Se llaman de "tarro de miel", por su semejanza con éstos.

Tiene un cuerpo cilíndrico que se estrecha hacia la boca, con tapadera circular y pomo central para asirla.

Escultura de Attis

Piedra arenisca de la zona, esculpido. Altura, 48 cm.; anchura, 18 cm.; profundidad, 15 cm. Siglos I-II d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Necrópolis de Carmona, colección particular de J. Bonsor.
Comentarios
Esta escultura representa al dios Attis, aunque no se conserva la parte superior de la cabeza. Aparece de pie y con los brazos cruzados y viste con túnica de mangas largas, ceñida a la cintura. La parte posterior está labrada formando ángulo recto, lo cual podría indicarnos que su ubicación original era un nicho u hornacina, para ser visto frontalmente.

Estatua femenina recostada

Mármol. Longitud máxima, 70 cm. .; altura, 27 cm.; profundidad máxima, 17 cm. Romana.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Colección particular de J. Bonsor.
Comentarios

La escultura representa una figura femenina recostada, que conserva el torso desnudo hasta la cadera y se tapa la parte inferior con finos paños, en una casual y desordenada disposición.

Algunos autores han querido ver en ella a Dánae. Aunque conservada en el Museo de la Necrópolis, se desconoce su lugar de procedencia, pero cabe suponer que fue encontrada en Carmona o en sus alrededores.

Urna cineraria de vidrio y funda de metal

Vidrio azulado y plomo. Altura de la urna, 26 cm.; altura funda de metal, 25 cm.; diámetro tapadera vidrio, 85 cm. Romana, siglo I d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Necrópolis Romana de Carmona, colección particular de J. Bonsor.
Comentarios

Las urnas cinerarias de vidrio son uno de los tipos de urnas que aparecen en la necrópolis, junto con las de piedra y de cerámica. Se depositan dentro de una funda de metal con el fin de protegerlas, puesto que el vidrio romano es sumamente fino. La urna es de forma ovalada y se cubre con una tapadera, al igual que la funda, aunque en este ejemplar no se ha conservado esta última.

En su interior se conservan los restos óseos quemados pertenecientes al difunto, junto a restos vítreos pertenecientes a un ungüentario.

Urna cineraria de piedra

Piedra caliza. Urna: 17 x 18 x 32 cm. Tapa: 7 x 20 x 33 cm. Romana, siglo I d.C.

Depósito efectuado por Concepción Fernández Chicarro, 1974.

Procedencia
Necrópolis Romana de Carmona, tumba nº 9, sector sur del anfiteatro.
Comentarios

Urna con base plana y tapadera moldurada. En su interior se encontraron los restos de un adulto masculino, junto al ajuar, compuesto por una lucerna de cerámica, que representa en su disco una venera, y un ungüentario de vidrio.

En general, las urnas talladas en piedra tienen unas características similares: un cofre de dimensiones variables y una tapadera que encaja en el reborde superior tallado. Esta tapadera puede variar en sus formas y puede llevar inscrito el nombre del difunto. Tras la incineración del cuerpo, los restos eran lavados e introducidos en el interior de estas urnas, que eran trasladadas al interior de las tumbas.

Ara

Mármol blanco, esculpido. Altura, 38 cm.; anchura, 17 cm.; profundidad, 13 cm. Romana, siglos I-II d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Necrópolis Romana de Carmona, colección particular de J. Bonsor.
Comentarios

Elemento de carácter religioso, de base ancha, cuerpo central con relieves y coronamiento. Este último conserva los elementos funcionales característicos de las aras: los pulvinos en los laterales -que recuerdan los primitivos haces de ramas-, y el focus o rehundimiento central para depositar o quemar las ofrendas.

Esta pieza no tiene ninguna inscripción y presenta, como motivos de decoración esculpidos en tres de sus caras, elementos sacerdotales que se empleaban en ceremonias y rituales de carácter sagrado, como son el "aspergillum" -instrumento para rociar-, la "patera" -especie de vaso usado en los sacrificios- y el "praefericulum" -jarra o vaso sagrado-.

Fragmento de pintura mural

Pintura y mortero, empleándose posiblemente el método del temple. Longitud y anchura máximas, 25 x 22 cm.; grosor, 45 cm. Mediados del siglo I d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Necrópolis de Carmona, colección particular de J. Bonsor.
Comentarios
El fragmento pertenece al interior de alguna de las tumbas que existen en el Conjunto. Las paredes se enlucían con el fin de homogeneizar las irregularidades propias de la roca, preparándolas así para ser decoradas. Hoy día son escasos los restos conservados en su lugar original, aunque los dibujos que hicieron Jorge Bonsor y el pintor Juan Rodríguez Jaldón nos dan una idea muy aproximada de lo que debió ser la decoración interior de una cámara.

Betilo

Granito, esculpido. Altura, 63 cm. Romana, posiblemente siglo I d.C.
Procedencia
Tumba del Elefante.
Comentarios

El betilo es una piedra ovoide, identificada con la diosa Cibeles y el culto a la diosa Madre, señora de la vida y la muerte, que se crea a sí misma. Su culto está asociado al dios Attis.

Esta diosa recibía culto en la tumba-santuario del Elefante, apareciendo junto al pozo que existe en una de las esquinas del patio.

Cabeza Masculina

Terracota. Altura, 26 cm.; diámetro del hueco posterior, 6 cm. Romana, posiblemente siglo I d.C.

Donación de Jorge Bonsor, 1938.

Procedencia
Colección particular de J. Bonsor.
Comentarios
Esta pieza corresponde a un retrato masculino, de carácter funerario, que probablemente haya tenido la función de urna cineraria, utilizándose el hueco que existe en la parte posterior de la cabeza para la introducción de las cenizas. Puede pertenecer al retrato de una persona difunta; estos retratos se caracterizaban, durante el siglo I d.C., por la fidelidad en la representación del modelo original.

Escultura del Elefante

Piedra arenisca, esculpido. Altura, 57 cm.; longitud, 83 cm. Posiblemente, siglo I d.C.
Procedencia
Tumba del Elefante.
Comentarios

Aunque toscamente tallado, todavía se pueden apreciar las formas de un elefante africano. Presenta unas cavidades, muy erosionadas actualmente, donde podrían haber estado insertados los colmillos, tallados en otro material.

Apareció dentro del pozo que existe en la Tumba del Elefante. Sobre la significación de este animal dentro de la tumba-santuario se han realizado diversas interpretaciones, en su mayoría relacionadas con la simbología de la eternidad, la vida eterna o el culto al sol.

— 10 Items per Page
Mostrando el intervalo 1 - 10 de 12 resultados.