Presentación Conjunto

Espacios singulares

Cisterna y acueductos

Acueducto norte y cisterna: época Augusto, posiblemente. Acueducto Punta Paloma: mitad del siglo I d.C. Acueducto de Sierra de Plata: primera mitad del siglo II d.C.


Cisterna norte: 30 x 6 m. Acueductos: Punta Paloma, 8 Km.; Sierra de Plata, 1,2 Km.; Norte, 4 Km.
Procedencia

Abastecimiento de aguas.

Canalización desde manantiales y elementos de almacenaje y distribución dentro de la ciudad.
Comentarios

Existió un completo abastecimiento de agua potable por medio de tres acueductos, destacando el oriental, que arranca de Punta Paloma, a ocho kilómetros, y del que aún existen restos de las arcadas que servían para salvar los diversos arroyos que cruzaba en su trazado. Uno de estos restos de arcadas es aún visible muy cerca del lienzo oriental de la muralla.

Del acueducto norte se conservan pozos circulares, así como varios tramos con restos del canal que conducía a la cisterna terminal de almacenamiento de agua, en la parte alta del recinto urbano. Ésta debía abastecer de agua a los edificios de esa zona. Fue parcialmente excavada en 2000 y 2001.

Necrópolis sureste

Incineraciones: del siglo I a.C. al I d.C.; inhumaciones: del III d.C. al IV d.C.

Ocupa un sector de 2 has
Procedencia

Lugar de enterramiento.

Área sureste del Conjunto Arqueológico, en la vía que conducía a Carteia. Extramuros.
Comentarios

La ciudad de Baelo Claudia tiene tres necrópolis. Dos de ellas situadas a la salida de las puertas este y oeste de la ciudad, jalonando el camino; otra, la ubicada al noreste, se encuentra entre el acueducto oriental y la carretera actual de acceso a Bolonia. Ésta última es la más tardía.

 

 La característica principal de la necrópolis de Baelo es la incorporación de betilos, que son piezas cilíndricas o troncocónicas con o sin base, labradas en piedra caliza, o bien simples guijarros de cuarcita que intentan representar un torso humano. Estos betilos se colocan al exterior del monumento funerario y de cara al mar, al igual que ocurre dentro de los monumentos colectivos con el lugar destinado al depósito de urnas. Los betilos tienen una significación ritual quizás relacionada con las divinidades marinas que pueden ejercer también de genios protectores, como símbolo de vida futura. También puede que estén relacionados con alguna divinidad grecorromana (Saturno o Baco) o púnica (Baal).

En Baelo encontramos elementos que asocian sus necrópolis con otras similares del norte de África, como los enterramientos turriformes, de inspiración púnica o libica, que se mantuvieron muy vigentes durante la época romana.

Viviendas. Domus del Cuadrante Solar y Domus del Oeste

Siglos I - III d.C.

Domus del Cuadrante Solar: 28 x 20 m.; Domus del Oeste: 25 x 20 m.
Procedencia

Probablemente, estas viviendas estaban asociadas al negocio de la industria de salazón, como domicilio de los propietarios de las factorías o espacios comerciales asociados a su gestión.


Zona sur de Baelo, dentro del barrio industrial. Ambas viviendas tienen acceso desde la calle porticada denominada tradicionalmente como "Cardo de las columnas" y se localizan enfrentadas una a la otra generando una composición prácticamente simétrica.

Comentarios

De estas viviendas proceden las mejores muestras de arte pictórico de Baelo Claudia, ya que casi todas las habitaciones estaban originalmente estucadas y decoradas con pinturas que reproducían, principalmente, motivos geométricos o florales. Fueron excavadas entre 1917 y 1921, aunque se han reexcavado con posterioridad, ya que la arena de playa había vuelto a enterrarlas.

Una de estas casas, la más oriental o "del Cuadrante Solar", recibe su denominación actual por el hallazgo de una pieza singular que se localizó en su interior y que trata de un reloj de sol realizado en mármol con gran calidad técnica y artística. En el museo de la ciudad romana puede observarse una copia de esta pieza, ya que la original se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

Con respecto a la otra vivienda, la Casa del Oeste, como curiosidad debemos apuntar que, en un momento indeterminado, se segregó parte de las estancias traseras para ampliar la fábrica salazonera situada a su espalda, de manera que esta pudiera albergar las nuevas piletas circulares o troncocónicas que, desde ese momento, pasaron a integrarse en la fábrica más grande de la ciudad.

Como singularidad, en último lugar, podemos apuntar que durante los años 50 se construyó sobre parte de estas casas un búnker relacionado con la defensa costera del Estrecho, el cual fue desmantelado definitivamente en los años 80. De esta construcción defensiva  ya no quedan más evidencias que la cabeza de un nido de ametralladoras que se integra bajo la pasarela exterior que recorre el perímetro de la ciudad romana junto a la playa.

Factorías de salazón

La construcción, uso y abandono de la mayoría de las fábricas excavadas en Baelo se pueden fechar al menos entre los siglos I-V d.C, aunque se ha atestiguado en la zona de la playa la presencia de factorías de salazón más antiguas, que se pueden remontar hasta el s. II a.C., como es el caso de la hallada en Punta Camarinal. La mayoría de estos conjuntos industriales fueron construidos en época augustea o a lo largo de los siglos I y II d.C., observándose de forma genérica un proceso de abandono situado a mediados o finales del s. II d.C. que afectó a algunas de estas fábricas. A lo largo del s. IV se ha constatado la recuperación de la actividad salazonera, perdurando con claridad al menos hasta la centuria siguiente.


Entre 80 y 200 m2, con una capacidad productiva que llegaba a los 90 m3 en algunos casos.
Procedencia

Zona industrial dedicada mayoritariamente a la salazón del pescado y a la producción de la celebre salsa de pescado  "garum".

Se sitúan en el barrio meridional de la ciudad, intramuros, en la zona más cercana a la playa.
Comentarios
Las necesidades de consumo de productos alimenticios esenciales de la población de las grandes ciudades del Imperio Romano y la dificultad de que éstos llegaran a ellas en un estado aceptable de conservación hacen proliferar las industrias de salazón en la costa gaditana. Las condiciones naturales de la zona son excepcionales para la pesca, al ser lugar de paso de la migración anual del atún entre el Atlántico y el Mediterráneo.

La captura del atún en almadraba y su posterior conservación constituyó una industria floreciente y fue la causa fundamental del nacimiento y prosperidad de la misma Baelo Claudia. Una vez que llegaba el pescado a la factoría se le quitaban las aletas, la cabeza, las tripas y huevas, así como la sangre. El pescado era cortado y lacerado para que la sal penetrase bien. Después, se apilaba en grandes depósitos o piletas, excavadas a ras de tierra, para ser salado. Se extendían sucesivamente capas de pescado y de sal en igual proporción, dejándolo entre uno y tres meses de media antes de dar por terminada la salazón. Los pescados salados se metían en ánforas selladas con un disco de arcilla, siendo depositadas entonces en los almacenes a la espera de su traslado.

El producto más apreciado y caro que se elaboraba en estas factorías era una salsa conocida con el nombre de "garum" o "liquamen". En las comedias griegas ya se cita el "garum" hispánico, siendo un producto muy cotizado en el mercado mediterráneo. Existía una amplia gama de productos tras estas definiciones genéricas, ya que sabemos que algunas de estas salsas utilizaban como base especies pequeñas de pescado como sardina o boquerón, mientras otras reaprovechaban las vísceras y la sangre de los atunes, como es el caso de la salsa "haimation" . El garum acompañaba a todo tipo de comidas, a modo de aderezo o condimento, al actuar como sazonador y potenciador del sabor. Debido a sus características se sabe que tenía propiedades estimulantes del apetito y se ha atestiguado que los médicos o galenos solían recomendarla por sus facultades alimentarias y curativas.
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