Museo de Jaén. versión imprimible

colecciones: incremento del patrimonio histórico

Una venta (La venta de La Trinidad). Imagen de la obra que ilustra la sección de Incremento del PH
Una venta (La venta de La Trinidad)

José Elbo (Úbeda, Jaén, 1804 - Madrid, 1844)

Una venta (La Venta de La Trinidad).

1843

Óleo sobre lienzo

63,5 x 93,5 cm.

Esta escena costumbrista refleja el ambiente en torno a una Venta situada en la encrucijada de un camino, marco idóneo para que José Elbo con rápida factura y deliciosa espontaneidad recrease un momento vivido, donde la libertad del instante prima sobre la tarea purista del pintor que aborda la obra desde lo estudiado.

La obra es una fiesta de personajes, de caballos, de bullicio campestre alrededor de la Venta.  Su interpretación de lo folclórico, como afirma Calvo Serraller, le aleja de los tópicos habituales de su tiempo, no por la temática común de vacadas, majas y fiesta popular, sino porque sus paisajes están bañados de claridad difusa, de un contraste lumínico que le acerca al costumbrismo centroeuropeo. La técnica refinada junto a su casticismo temático le hacen ocupar un papel singular dentro del panorama pictórico de primera mitad del siglo XIX.

La composición de Elbo en esta Venta, tiene una línea de horizonte baja, que le sirve para dotar de protagonismo al paisaje, al cielo azul y violeta, que según Miguel Viribay, es el país cromático que Elbo aprendió en las silentes lomas brumosas, cambiantes según la hora del día, de la Úbeda natal.

Cuadro de pequeño formato, motivo que lleva a algunos críticos a incluir a Elbo en el grupo de "pequeños maestros", por la dimensión de sus obras, que huye de lo monumental, de los convencionalismos a la clásica.



Paisaje de Guadarrama. Imagen de la obra que ilustra la sección de Incremento del PH
Paisaje de Guadarrama.

Rafael Botí Gaitán (Córdoba, 1900 - Madrid, 1995)

Paisaje de Guadarrama.

1971.

Óleo sobre táblex.

38 x 46 cm.

Para muchos Rafael Botí fue un pintor que abrió la pintura cordobesa a la modernidad. Músico y pintor, desde sus primeras obras se percibe en su pintura una clara tendencia hacia la luminosidad y el gusto por el color (más contenido que en su maestro Vázquez Díaz) pero igual de intenso.

Fue un autor clave dentro del movimiento renovador del arte español de la primera mitad del siglo XX. Fue uno de los fauves, primero, apasionado por el color, y luego un neocubista de primera. Contribuyó a la modernización del arte de su tiempo.

Este paisaje sobre las montañas del Guadarrama refleja los rasgos característicos de su pintura, en él se reflejan la luz y los colores, en parte inexistentes en la realidad. Botí representa el paisaje exaltando la paz y la armonía, desde una belleza que emana equilibrio interior, magia y bondad. Esa armonía en los tonos cromáticos cercanos a la música, su otra gran pasión.

En la obra se muestra esa influencia cubista de Cézanne, a menudo presente en sus pinturas, quizá con algo más de colorido. También refleja un color influido por Matisse, que permanecerá a lo largo de toda su trayectoria.

La obra pertenece al año 71, en su última etapa, sin abandonar la figuración, desarrolla una mayor soltura técnica, presente en la manera de aplicar la pincelada.