Museo de Bellas Artes de Córdoba. versión imprimible

colecciones: propuestas de recorrido

Planta alta. Nueva ventana
Planta alta

Planta baja. Nueva ventana
Planta baja

En la actualidad el Museo de Bellas Artes de Córdoba exhibe sus fondos distribuidos en seis salas, tres en planta alta y tres en baja, que están dedicadas a mostrar, de manera cronológica y didáctica, la evolución de la pintura y la escultura cordobesa entre los siglos XIV y XX. La visita se realiza comenzando por la planta alta.

De ello hay que exceptuar la Sala I que abre el recorrido. Se la denomina Sala de dibujos y estampas y ha sido acondicionada con objeto de poder presentar el variado repertorio de obra sobre papel que conserva el Museo con las máximas garantías de seguridad y conservación, ya que la acción degradante que fundamentalmente la luz ejerce sobre este tipo de obra, supone el que su exhibición haya de hacerse con carácter temporal, por lo que en ella rotan periódicamente exposiciones que normalmente presentan una unidad temática.

En la Sala II se exhibe el Arte cordobés medieval y renacentista, pudiéndose admirar un variado repertorio de obras realizadas entre los siglos XIV y XVI que arranca de la denominada "escuela primitiva cordobesa" y que hasta entroncar en la segunda mitad del XVI con Baltasar del Águila, tuvo en Pedro de Córdoba, Pedro Romana y Alejo Fernández a sus más genuinos representantes. En ella se exhiben dos fragmentos de pinturas murales de mediados del siglo XIV procedentes de la primitiva Catedral de Córdoba, un San Nicolás de Bari de Pedro de Córdoba, una Virgen con el Niño de Pedro Romana, el Retablo del Maestro de la Flagelación procedente del desaparecido Hospital de Antón Cabrera, el famoso Cristo atado a la columna con San Pedro y donantes de Alejo Fernández y varias obras de Baltasar del Águila.

La Sala III está dedicada en exclusiva al Arte manierista cordobés y muestra obras de los más destacados artistas locales que llegarían a enlazar con el naturalismo del siglo XVII. Entre ellas una Virgen rodeada de ángeles de Pablo de Céspedes, varios cuadros de singular tamaño -Asunción de la Virgen, Martirio de San Pedro de Verona, etc.- de Juan de Peñalosa, su principal discípulo, y obras de Antonio Mohedano de la Gutierra, Cristóbal Vela Cobo y un Arcángel San Gabriel anónimo.

En planta baja, y ubicada en lo que fue capilla del antiguo Hospital de la Caridad, la Sala IV se dedica al Arte barroco cordobés. En ella destaca como figura principal Antonio del Castillo Saavedra, con varios lienzos entre los que sobresalen el llamado Calvario de la Cárcel, El bautismo de San Francisco, La imposición de la casulla a San Ildefonso o Santa María Magdalena y Santa Catalina. Junto a él destacan las figuras de Juan Valdés Leal - del que se pueden ver una Sagrada Familia y su famosa Virgen de los plateros - y Juan de Alfaro y Gámez, con obras como el Retrato de Bernabé Ochoa de Chinchetruy El nacimiento de San Francisco. Otras figuras destacadas de las que también se muestra obra son Juan de Mesa, Juan Luis Zambrano, Fray Juan del Santísimo Sacramento y Antonio Vela Cobo.

La Sala V está dedicada a presentar el Arte cordobés de los siglos XVIII y XIX, pudiendo recorrerse una amplia secuencia que comienza en el Barroco dieciochesco y finaliza en el realismo de finales del siglo XIX. La Sala arranca mostrando obra de un seguidor de Antonio del Castillo y en especial de Antonio Palomino y Velasco, oriundo de Bujalance (Córdoba) y de tanta importancia para el arte español de su tiempo, del que destacan un Salvador y una Huída a Egipto. Le sigue en importancia José de Cobo y Guzmán, del que se admira un Ángel de la guarda y El nacimiento de San Pedro Nolasco, existiendo también obra de artistas como Pedro Duque Cornejo, Miguel de Verdiguier y Antonio Fernández de Castro.

Respecto al siglo XIX destaca en especial el conjunto de obras de Rafael Romero Barros -Bodegón de naranjas, Chicos jugando a las cartas, Mora ensu jardín o Estanque de la Huerta de Morales-, y de sus principales discípulos, su propio hijo Rafael Romero de Torres -El albañil herido y Colón saliendo de la Mezquita- y Tomás Muñoz Lucena - Retrato de Rafael Romero Barros y Las gallinas - , pudiendo admirarse también obra de Diego Monroy, Ángel María de Barcia, José Garnelo Alda y François Antoine Bossuet - Vista de Córdoba -.

El recorrido finaliza con la visita a la Sala VI, dedicada al Arte cordobés del siglo XX, en la que cobra un protagonismo especial la obra de Mateo Inurria Lainosa, escultor cordobés que llegaría a obtener un amplio reconocimiento y del que se muestra un completo recorrido por todas las etapas de una trayectoria en la que podrían destacar obras como Un náufrago, Séneca, Lagartijo, Ídolo eterno, Forma, La parra o Las tres edades de la mujer. Junto a él se exhiben esculturas de Manuel Garnelo, Rafael Orti y Equipo 57.

Al lado de la escultura, la pintura cordobesa también muestra los principales hitos de una evolución que comienza con obra de primera época de Julio Romero de Torres -Mal de amores, Bendición Sánchez o Pereza andaluza- y finaliza con una selección de la corta trayectoria activa del Equipo 57. A lo largo del aproximadamente medio siglo que transcurre entre unas y otras, aparecen también ejemplos de otros artistas de nombre destacado, como Enrique Romero de Torres, Rafael García Guijo, Adolfo Lozano Sidro, Ángel Díaz Huertas, Rafael Botí, Pedro Bueno o Miguel del Moral.