Museo Arqueológico de Sevilla. versión imprimible

colecciones: restauración y conservación

2012 | 2011 | 2008 | 2003
subsección intervenciones en las piezas
Escultura tras el proceso de restauración. Ilustra la sección Restauración
Escultura tras el proceso de restauración

Restauración de la diosa Isis de Alcalá del Río

La escultura ha sido sometida a un profundo proceso de limpieza y consolidación

Isis, nombre griego de la diosa egipcia "Aset" o "Eset", era una diosa egipcia muy popular que se asocia con Deméter y Hera, diosas griegas. Isis representa a la ¿Gran diosa madre¿, ¿Señora del cielo, de la tierra y del Inframundo¿. Su culto se propagó por todo el mundo greco-romano, resistiendo la expansión del cristianismo durante el imperio romano hasta que fue prohibido en tiempo de Justiniano I, en el año 535.

Esta obra, procedente de Alcalá del Río (Sevilla), aunque sin precisar su fecha exacta, parece corresponder a la segunda mitad del siglo II d.C. época en que, protegidas por los propios emperadores, las religiones orientales tuvieron una gran aceptación en todo el mundo romano.

La presente pieza, cabeza diademada, esculpida en mármol de tamaño mayor que el natural, hubo de ser una escultura impresionante. Está coronada con atributos propios: la diadema, el disco solar enmarcado con dos espigas de trigo, y a los lados dos serpientes. Presenta cabello ondulado con rizos simétricamente dispuestos sobre la frente, y esquemático moño que recoge su cabello por detrás.

 

La puesta en valor de esta pieza ha supuesto una importante labor de restauración, faceta imprescindible, aunque no siempre bien conocida, que busca la recuperación de las características esenciales de la pieza con la menor intervención posible.

Así pues, el criterio que se ha empleado para la conservación-restauración ha buscado  mantener la integridad física de la pieza, devolviendo a la misma su aspecto original. Las tendencias actuales en la restauración han cambiado, si antes se intentaban rehacer los fragmentos, las partes perdidas, llegando incluso a la invención o falsificación. En la actualidad, se parte del respeto absoluto a la pieza, a su valor intrínseco, evitando toda labor de aportación de elementos extraños que no son consustanciales a la misma y que no sólo no aportan nada a la comprensión global y correcta de la obra, incluso a nivel estético, sino que nos pueden apartar de la interpretación y valoración correcta de la pieza.
 
El proceso de restauración se inicia con un estudio previo de la pieza que nos permite un análisis de la elaboración y estado de conservación de la obra. La cabeza de Isis no llegó en buen estado. A partir de las imágenes podemos observar los problemas que la escultura presentaba: excoriaciones, pérdidas volumétricas con falta de material pétreo, inestabilidad estructural con fracturas completas mal adheridas, fisuras, pequeños fragmentos sueltos que suponían grave riesgo para su integridad física, además de suciedad superficial, adhesivos, restos de resinas, costras e intervenciones inapropiadas (perforaciones hechas, sin duda, para acoplar a la peana, con rellenos de diferentes materiales; escayola, resinas, siliconas etc.)
El tratamiento de conservación-restauración aplicado ha reforzado la pieza frente  a las principales causas de degradación intentando eliminar en la estructura pétrea los depósitos contaminantes nocivos, aportando cohesión y adhesión al material pétreo gravemente deteriorado, mejorando sus características mecánicas.

Todo ello desde  el respeto a la originalidad de la obra, por lo que ha consistido en:
1. Consolidación estructural y unión de fragmentos.
2. Limpieza de los productos dañinos: concreciones, sales, costras negras.
3. Eliminación de restos de viejas resinas y reintegraciones formales que deterioran el material original, lo cual permite ver el nivel de conservación y gradación que presenta la pieza.
4. Extracción de las sales solubles e insolubles.
5. Colocación de la peana mediante la reintegración volumétrica de la base del cuello.
6. Finalmente consolidación a base de esteres etílicos del ácido silícico, cumpliendo los requisitos de inalterabilidad y permeabilidad que permitirá la evaporación interior y transpiración de la piedra.

Con todos estos procesos se ha conseguido una imagen más nítida y precisa de los atributos de esta cabeza, al mismo tiempo que ha potenciado la impresión estética de esta magnífica obra. 

 

Una vez intervenida,  la pieza ha regresado a la sala XIX. Allí se le hará un seguimiento, mediante observación periódica de la obra, para detectar con mayor rapidez agentes de alteración y patologías, dado que la detección  precoz e inmediata es lo que permite alargar la vida de las obras y asegurar su transmisión al futuro.

 

Francisco Márquez Rondán

Restaurador del Museo Arqueológico de Sevilla